La representación cinematográfica en el “Lugar sin límites” de Arturo Ripstein de la violencia atemporal hacia las disidencias sexo-genéricas.

Han pasado muchos años desde el estreno de “El Lugar sin Límites” en 1974, y aunque el tiempo ha pasado, México sigue siendo un país lgbtfóbico, racista y clasista.
México es el segundo país a nivel mundial en índice de transfeminicidios además del aumento los crímenes de odio hacia personas LGBT+ aumentaron un 11.57% en 2022 respecto a 2021, cuyo contexto de violencia se ve exacerbado por el auge de la ultraderecha y el fascismo, que perpetúan discursos y prácticas de odio, violencia y discriminación.
Por ello, es que, para ilustrar este fenómeno, se considerará al género como un aparato iconográfico (Preciado, 2004), ya que se figura similar a la teoría cinematográfica, que produce y reproduce representaciones; estableciendo al cine, como tecnología de género, que refleja y moldea percepciones sociales, haciendo visible lo que de otra manera podría permanecer oculto.
Considerando lo anterior, resalta la figura de “La Manuela” en “El Lugar sin Límites” como fundamental para analizar la representación de la disidencia sexo-genérica en el cine latinoamericano. Esta película, dirigida por Arturo Ripstein, se destaca por ser una de las primeras en mostrar un beso explícito entre dos personas leídas como hombres, marcando un hito en la representación de la disidencia sexo-genérica en el cine mexicano.
La Manuela desafía las normas binarias y heteronormadas, simbolizando un cuerpo fronterizo que transita y desdibuja los límites sociales impuestos, así como lo señala Judith Butler, “Los límites del cuerpo, son los límites de lo socialmente hegemónico”, este personaje encarna la otredad y es un símbolo de deseo y repudio, perturbando las certezas binaristas y hegemónicas.
Así mismo, representa la resistencia contra un orden social opresivo. Su/el travestismo no solo es una forma de expresión de género, sino también una postura política que desafía la hegemonía cisheteronormada, a diferencia de cierto tipo de drag, el travestismo tiene implicaciones raciales y de clase, y en el caso de La Manuela, su existencia misma repudia el rol tradicional masculino y denuncia la violencia estructural.
Como se ve en la película (y en la vida diaria), discurso conservador, religioso, heterocisnormado y biologicista, fomenta la patologización de identidades no conformes al binarismo, lo cual se ve perpetuado por el dispositivo biomédico. A partir de las patologizaciones establecidas y creadas por el dispositivo biopsicomédico, las identidades alterizadas son vistas como erráticas y antinaturales por el sistema, que utiliza herramientas de control para mantener la hegemonía patriarcal, cisexual y heteronormada. Por tanto, se puede afirmar que la película es una representación de como la violencia y discriminación contra las corporalidades alterizadas se perpetúan mediante un sistema que solo reconoce y protege a quienes se ajustan a las normas patriarcales y heteronormadas.
El final de la película refleja la realidad de lo que vivimos las disidencias sexo-genéricas en México, en el que se denota el acto ontologizante del poder (Villoro, 2010), cuyas lógicas de dominación te dicen que es lo que necesitas para ser quien dices ser y los enmarca en un establecimiento binario, biologicista y hetero sexista, en el que el discurso y las prácticas lgbtfóbicas se conjugan con el Estado para aniquilar (de forma literal) la alteridad (en este caso a las disidencias), replicando y reforzando lógicas de reproducción de discriminación y violencias coloniales, segregadoras, clasistas, racistas y capacitistas, lo cual tiene como consecuencia, la perdida de muchas vidas como en el caso de esta obra cinematográfica fue “La Manuela”, pero en la vida real, han sido muchas más.
En conclusión, “El Lugar sin Límites” no solo es un hito en la cinematografía mexicana por su representación de la disidencia y por ser altamente disruptiva, sino también una crítica profunda a las estructuras de poder que perpetúan la violencia y la exclusión. La figura de La Manuela sirve como un recordatorio de la resistencia y la lucha constante por la visibilidad y los derechos de las personas disidentes.
BIBLIOGRAFÍA
Butler, J. (2001). El género en disputa. Ciudad de México: Paidós.
Preciado, P. (2004). Género y Performance: 3 episodios de un cybermanga feminista queer trans. Villoro, J. (2010). Pensamiento moderno: Filosofía del Renacimiento. FCE/El Colegio, 7-23 y 24-34



