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La tradición bajo ataque… La Cruz, más que una fiesta

Por: Néstor Alavez

El ambiente se llena de humos de copal e incienso. Los oídos se llenan de percusiones, los ojos, de colores y danzas. Por la noche el castillo, en el día intermedio el “castillo” lleno de luces y colores el cielo.

“La aparición de la Santa Cruz en el cerro del Sangremal representa el sincretismo de nuestra cultura así como el movimiento del universo,” se leía en un espejo conchero de una de las mesas. Esto es lo que significan para los llamados concheros los días 13 y 14 de septiembre.

Dicha cosmovisión se encuentra en conflicto y choca con la ideología de los danzantes, ya que conforme la fiesta crece turísticamente, la tradición se va rompiendo.

“Hoy en la tarde la policía que estaba ahí interrumpía la danza con sus radios y movilizaciones que tenían en La Cruz invadiendo y rompiendo los círculos de poder”, manifestó Miguel Ángel Zamora, hijo de los cofundadores de la mesa de danzantes dirigida por el general Juan.

Anteriormente la fiesta tenía más grupos y contingentes ya que se tenía mas apoyo por parte de las autoridades.

“La fiesta continúa, es grande. Son obligaciones del danzante pero lo que está en decadencia es ese interés de la autoridades por apoyar a la tradición, la intención es cara: aniquilar las raíces como lo hicieron en los libros de historia”, señaló.

“La tradición sigue viva a través de compartir distintos tipos de danzas que eran tradición de los antepasados”, recordó.

Generalmente los grupos vienen año con año de diversos lados de la región norte y centro; vienen a “corresponder y a convivir a partir de invitaciones que se hacen año con año para poder compartir la tradición y las danzas”, expresó el danzante Aurelio López, del Distrito Federal.

Se danza “para simbolizar los astros y el movimiento del universo. No es una atracción turística”. En Querétaro hay 20 mesas con los generales representando a sus ancestros, se enfrentan a grandes retos y tiempos difíciles ya que la falta de apoyo y las restricciones constantes los ponen en situación de alerta, ya que la tradición se encuentra ‘bajo ataque’ por parte de las autoridades.

“Tener que danzar entre baños portátiles, puestos de comida y autoridades gubernamentales no es el ambiente que buscamos”, coincidieron en señalar los concheros.

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