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La visceralidad en las mesas de debate: Medios deben asumir su papel en la polarización del país

Vanesa Muriel Amezcua, directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), remarcó que es necesario voltear a ver a quienes consumen los contenidos televisivos y mesas de debate, esto para entender por qué les interesan.

En entrevista con Tribuna de Querétaro, la investigadora en temas de comunicación, habló sobre la polémica que hubo tras las elecciones por comentarios racistas o clasistas, especialmente hacia quienes votaron por Morena y su candidata, Claudia Sheinbaum Pardo.

“A lo que voy es que no es que esté mal o esté bien, a lo que voy es que existen, hay públicos, y que hay líneas que establecen los medios y que no van a romper, es parte de la dinámica de la empresa de los medios de comunicación, siempre con su justa dimensión en torno a muchos medios públicos como los medios independientes que también tienen sus tendencias, entonces hay público para todos estos espacios”.

“Empezaría a voltear la mirada hacia quiénes son los receptores de estos espacios, ¿quiénes son?, ¿por qué los escuchan? ¿Qué tanto hacen ‘clic’ con sus propios procesos de comprensión de la realidad?. En fin, si tú me preguntas ¿es bueno que existan? Sí está bien, con sus intereses económicos, políticos, tendencias ideológicas, políticas, está bien, mi tema sería más bien y nosotros como públicos ¿qué estamos haciendo con eso?”, expuso la académica.

Destacó que las mesas de debate se han convertido en espacios donde las opiniones son viscerales y no fomentan el diálogo constructivo. En este sentido,  consideró que necesitan adaptarse a los cambios en la sociedad y ofrecer información que realmente mantenga informados y conscientes a los ciudadanos.

En el caso de Querétaro, consideró que los medios tienen claramente definidos sus intereses y no promueven mucho el diálogo público.

“El tema de la opinión, es muy discreta, unos cuantos escriben en sus redes sociales personales o tienen su medio y opinan, pero no se invita al diálogo, eso es lo que he visto, poca invitación a dialogar, poner un tema discutir y mirar las opiniones que tenemos”, remarcó.

Finalmente, Muriel Amezcua remarcó la responsabilidad y la influencia de los medios en la formación de opiniones públicas y en la dinámica social, al tiempo que subrayó la necesidad de un diálogo más abierto y crítico tanto en los medios nacionales como locales.

¿Cuál es la función de estas mesas de debate?

Su función debería y debe ser la de propiciar el diálogo, no todo es o negro o blanco, o sea, yo puedo tener un posicionamiento muy claro, en torno a mis gustos e intereses como una persona que está opinando sobre un tema en una mesa de discusión, pero tengo que tener la posibilidad de escuchar y tener la apertura para dar cuenta de que a lo mejor la opinión que yo tengo puede ser transformada, a partir de los discursos que los colegas están construyendo, pero es muy curioso, porque en las mesas de diálogo se juntan los mismos que están en contra o a favor.

Entonces realmente yo no veo diálogo, realmente yo no veo más que una opinión y una opinión muy visceral, una opinión en donde más que contribuir a que en la sociedad tengamos perspectivas sobre el acontecer, lo que está haciendo es prácticamente decir “yo opino esto y esto es como debe de ser” y otro que dice “yo también opino eso y hacia allá debemos ir”.

Es peligroso y tiene mucho que ver con cómo hemos ido construyendo esta idea de lo político, esta idea de las narrativas, esta idea de pensarnos y de pensar a la sociedad, porque yo creo que también está mediado mucho por cómo estos espacios mediáticos a partir de estas mesas de opinión conciben a quienes los están escuchando, me da la impresión que de pronto no los conciben como ciudadanos que están conscientes de lo que están escuchando, sino como ciudadanos que están pasivos observan diciendo “sí” o “no”.

Yo creo que la sociedad ha cambiado y estas mesas de opinión, tendrán que repensarse, porque lo que deben de hacer es propiciar el diálogo, propiciar la discusión, pero también propiciar el encuentro de posicionamientos que realmente ayuden a la sociedad a entender, a comprender, a fortalecer, todas aquellas informaciones que tenemos nosotros puestas en la mesa.

-¿Por qué siguen existiendo estos ejercicios?

Lo pongo como los contenidos de las telenovelas, ¿cómo es posible, que ese tipo de programas sigan? Porque hay público.

Yo no me preocupa, por la existencia de, empezaría a voltear la mirada hacia quiénes son los receptores de estos espacios, ¿quiénes son?, ¿por qué los escuchan? ¿Qué tanto hacen clic con sus propios procesos de comprensión de la realidad?. En fin, si tú me preguntas ¿es bueno que existan? Sí está bien, con sus intereses económicos, políticos, tendencias ideológicas, políticas, está bien, mi tema sería más bien y nosotros como públicos ¿qué estamos haciendo con eso?

En términos de los discursos, sí me preocupa que estos grandes medios, legitiman estos espacios a través de intelectuales reconocidos, son los intelectuales que legitiman estos espacios porque finalmente también han sido constructores de nuestra realidad política y social, no de ahorita, de toda la vida, entonces empresas e intelectuales que se suman a la construcción de narrativas que permitan de una u otra manera legitimar a ciertos poderes insertos en los medios y en la esfera pública y en la esfera política.

-¿Cuál es el rol de los medios en la polarización?

Yo vería cómo los medios se encargan de poner la provocación para que se empiece toda la dinámica a través del propio medio, pero también de las redes sociales para llevar a niveles de polarización, claro el poner la provocación tiene una intención, hay una intencionalidad y sí, yo sí creo que en muchas ocasiones, insisto no todos porque creo que a partir de lo que sucedió este 2 de junio si tenemos que empezar a ver ¿quiénes son los medios?, ¿cómo son los medios? Y ¿cómo empiezan a tejer sus dinámicas de generación de información?, pero yo sí creo que son un elemento fundamental para incidir en los niveles de polarización, yo no creo que despolaricen, al contrario polarizan y provocan y empiezan a llegar todas las redes sociales y se marcan las tendencias hacia un lado o hacia otro.

Pero sí creo que hasta cierto punto son los que detonan la conversación y a través de otros medios empiezan a generar la polarización, pero nuevamente la sociedad está cada vez más consciente, yo sí lo creo, no tengo pruebas, pero tampoco dudas, porque uno lo ve en resultados tan contundentes como lo que acontece día a día.

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