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Las dificultades sociales de la licenciatura

Desde la década de los 60, con los constantes recortes en educación, la amenaza de cierre ha estado “siempre latente, y más en un mundo que invierte más en carreras técnicas que en Humanidades”

Uno de los estudiantes que formaron parte de esa primera generación de sociólogos, la que tomó clase en un salón de Derecho y que luego vio nacer y crecer lo que hoy es la facultad, es el profesor Agustín Osornio Soto.

Osornio Soto —quien se ha especializado en la aplicación de los métodos cuantitativos dentro de la Sociología— recuerda que, durante sus años como estudiante, incluso la biblioteca provisional estaba dentro del actual edificio A.

También recuerda que poco más de la mitad de los que entraron con él a la licenciatura logró terminar el ciclo de estudios.

“En la primera generación, la de los que entramos en el 84, nos recibimos —creo yo—treinta y dos alumnos. En aquel entonces la carrera tenía una duración de cinco años y el ingreso era bianual, para que no fuéramos a saturar el mercado tan rápido”.

Osornio también recordó que, en aquel entonces, la percepción que tenía la ciudad de Querétaro de sí misma era “muy provincial”, por lo que podría considerarse que la Licenciatura en Sociología tuvo un crecimiento análogo al que experimentó la ciudad.

Sobre los contenidos del plan de estudios de la licenciatura, Agustín Osornio asegura que había mucho énfasis en la Economía y la Historia, fundamentalmente.

Sin embargo, sostiene que en el ámbito universitario no eran raras las opiniones que mostraban escepticismo sobre la capacidad de la licenciatura para generar una incidencia a nivel, ya no nacional, sino simplemente para resolver los problemas más elementales dentro de la propia ciudad de Querétaro.

“Muchos de los compañeros tenían la percepción de que éramos como conejillos de indias. También había personas que sostenían que por ser una licenciatura pequeña no iba a trascender. Fueron muchas variables las que influyeron en que algunos pensaran que no tenía mucho futuro la Licenciatura en Sociología”.

Otro elemento que, de acuerdo con Agustín Osornio, implicó cierto temor entre los primeros estudiantes de Sociología fue el hecho de que su disciplina, por ser crítica, era percibida como “un peligro” por parte de ciertos elementos de la sociedad queretana.

“Era una época difícil para la Sociología en todo el país; fue la que yo denomino como ‘segunda época de los congresos de Sociología’. La primera época de los congresos fue en los años cincuenta y sesenta, y terminó con los del 68.

“Sucede que con los del 68, luego hubo falta de presupuesto para las ciencias sociales. Durante todos los años setenta se recortó el presupuesto a las ciencias sociales y entonces, cuando se fundó la carrera, de repente había temor hasta a que fueran a cerrarla.

“Esa amenaza está siempre latente, y más en un mundo que invierte más en carreras técnicas que en Humanidades. Sin embargo, en aquel entonces eso sí era muy fuerte”.

Por otra parte, Osornio Soto advirtió que otro factor de inestabilidad era el número de egresados. Según él, la primera generación tuvo 32 egresados; la segunda, 24; y en la sexta hubo un récord negativo: doce egresados. Sin embargo, el sociólogo insiste en que ahora hay un repunte y que esta situación ha sido totalmente superada.

“Actualmente tenemos un promedio de 30 estudiantes por generación y la verdad es que, aunque todavía hay deserciones, se han convertido menos en una regla que en una excepción dentro de la facultad”.

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