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Le toman la palabra al gobernador: Qrobús pone patas pa’ abajo la ciudad

Según la Ley de Movilidad, el gobernador o el IQT pueden revocar concesiones en caso de que “se suspenda el servicio no existiendo motivos de fuerza mayor o caso fortuito” o “no se preste el servicio con uniformidad, eficiencia y regularidad”.

Una imprevista “baja de servicio” de al menos 14 rutas de la empresa concesionaria Móvil Qrobús —a modo de “chantaje” para incrementar a la tarifa a 15 pesos—, implicó una acción que acorde a la Ley de Movilidad del Estado de Querétaro posibilitaría revocar la concesión de transporte público a esta empresa.

Esto representó un revés para el gobernador Francisco Domínguez Servién, pues le pasó justo lo que advirtió en 2015 con una reunión de transportistas: “no han usado el verdadero poder que tienen. ¿Qué pasa si ustedes se organizan y paran medio día? Ponen de patas pa’ abajo al gobierno”.

No obstante, el secretario de Gobierno estatal, Juan Martín Granados Torres, afirmó que antes de emprender acciones legales “disciplinarias”, tendrían mesas de diálogo para llegar a consenso pero no serían cómplices de “ninguna petición particular” y que tampoco cederían ante chantajes; antes bien arremetió que sería una “pésima decisión” intentarlo.

Tanto el gobernador Francisco Domínguez Servién como el Instituto Queretano del Transporte (IQT) tienen facultades para “otorgar, suspender, revocar o extinguir” concesiones de transporte público, según los artículos 14 y 22 de la Ley de Movilidad para el Transporte del Estado de Querétaro.

Unas de las razones para revocar el servicio, puntualiza la Ley, es que “no se preste el servicio con uniformidad, eficiencia y regularidad requeridos” o que “se suspenda el servicio no existiendo motivos de fuerza mayor o caso fortuito” salvo por fallas o accidentes probados o un programa de restricción de la circulación “que impliquen mantener concesiones en estado de reserva”.

La discusión de la tarifa

Los concesionarios de Móvil Qrobús hicieron pública su solicitud sobre el aumento de la tarifa al transporte público la semana pasada. Fernando Medina, director general de la empresa, planteó que la tarifa ideal para Querétaro es de 15 pesos; justificó que la empresa se encuentra en dificultades financieras y con un adeudo de caso 300 millones de pesos. Afirmo que con ese “ajuste” a la tarifa “se lograrían mejoras sustanciales” visibles a corto plazo. A lo anterior, Alejandro López Franco, titular del IQT, respondió que la tarifa propuesta es desproporcionada y que debía quedar entre 11 y 13 pesos.

El IQT publicó a través de Facebook, alrededor de las 7:45 de la tarde, un comunicado donde señalaba que, “sin que la empresa Qrobús haya informado razón alguna”, se registró una “baja considerable” en el servicio de camiones de transporte público que incluía al menos 14 rutas: 5, 12, 19, 65, 69, 69B, 75, 77, 121, 122-A, 122, 125, 132 y L8. Afirmó también que habría unidades de taxi, servicio de transporte de personal y patrullas de policía para fungir como movilizadores de manera gratuita.

Insuficiencia auxiliar y desinformación

En un boletín del IQT se informó que patrullas municipales, transporte de personal y taxis brindarían el servicio de manera gratuita a quienes así lo requirieran. No obstante, en paradas de las avenidas Zaragoza y Constituyentes, fueron insuficientes para transportar a toda la población. Además, muchas de las personas no estaban enteradas del paro.

“No sabía que hubo paro. No ha pasado el mío, tomo la 7 o la 9 o la S. De por sí a diario pasan y no te levantan, llevan prisa o cosas de esas y ahorita van llenos; sólo se me hizo raro que hubiera más personas de lo normal. No he visto taxis ni nada gratis. Tomaré taxi o Uber, supongo”, comentó un joven que esperaba en avenida Tecnológico.

Con el paro camionero, la gente se moviliza por otros medios: a pie, patinetas, trimotos, bicicletas —de las cuales se observan muy pocas de Qrobici, cuyas estaciones en avenida Constituyentes no registran ninguna escasez de unidades—, entre otros más comunes. Una mujer asomada por la ventana de su Chevrolet Spark va pregonando por la calle: “A Cerrito Colorado, ¿Quién va? A ‘CC’, dos personas más”.

En avenida Zaragoza, alrededor de las 20:40 no se observaban vehículos que transportasen a las personas de manera gratuita —ni taxis ni patrullas o alguno otro; en cambio, hacían fila varios vehículos privados frente a aproximadamente unos 300 o 400 clientes potenciales, la gran mayoría de los cuales seguían esperando su camión.

“Ni la 131 ni la 7 se han parado; se van de largo porque van llenas. La 13 sí pasó pero se llenó inmediatamente. A lo mejor la 24 también se metió a paro también; ahorita pasó vacía y apagada”, dijo Amalia, también usuaria del transporte, cuando a su lado se detuvo la ruta auto-sardina 81, con una carga de gente similar a la 7 y la 31 que venían detrás.

“Yo voy al norte de La Loma (…) Pasan pero van atascadas. La 45 tarda, pero esta vez no ha pasado en todo [en la hora 20 minutos que llevo esperando]”, abundó otro usuario.

Sobre avenida Zaragoza sólo las rutas 62 y 81 llevan un cupo regular; las tres 36 que hacen fila para arrancar están completamente llenas. En las estaciones —puntos ciegos hacia la calle— sólo cinco o seis personas de la gran multitud de afuera se sientan a descansar o solicitar un taxi ejecutivo.

Una pareja de hombres comentó: “íbamos a tomar la 69. Llevamos como una hora. Esperamos a que ‘baje’ la gente. Vamos por El Pueblito (…) Patrullas han pasado cinco o seis llenas, todas con estudiantes; taxi no hemos visto pararse [a fungir de manera gratuita]”.

Mientras el desconcierto es generalizado, la 81 y la 43 pasan completamente llenos; una patrulla pickup de la policía municipal transporta a varias personas en la zona de carga; las calles están más transitadas de lo normal y las personas se desplazan de una parada a otra.

Tardan, aún sin paro

“No se me haría raro de que también entraran en paro la 9 o la 62, por lo general siempre se tardan también como una o dos horas en pasar, más aquí en Tecnológico. He visto muy pocos [taxis fungiendo de manera gratuita], lo que más he visto son particulares o de Uber que se paran a recoger gente. Se paran los taxis y gritan ‘quién va a Pie de la Cuesta’, ‘quién va a La Obrera’, y así”, dijo Juan Antonio, otro usuario.

Camiones de líneas suburbanas como autotransportes San José Iturbide, sin señalamiento de qué destino tienen, recogen a personas también. “Íbamos a tomar la 134. Tardamos como una hora y nunca pasó”, alcanzó a decir a coro una joven pareja, antes de subir a su taxi ejecutivo, junto al cual pasó la ruta 74 sobrepintada con el número 98.

Una vendedora de dulces y cigarros frente a en avenida Zaragoza ha observado la dinámica desde su silla plegable; comentó: “Me pongo como a las 2, 3 de la tarde. Yo no sabía nada de eso. Mira pobre gente, cómo están varadas por los camiones. Como a las 6 estaba llenísimo pero mira, ya se están yendo todos [por su cuenta]. No se ha parado ni taxi ni patrulla por aquí. La gente sale de trabajar pero hay puro Uber. Yo de aquí tomo taxi, pero tampoco pasan, a ver cómo le hago”.

Nos pasan a chingar a nosotros…

Más adelante, en dirección al Centro Histórico, un par de compañeros de trabajo descansan de su travesía: “Llevamos caminando desde Plaza de las Américas y no ha pasado ninguna ruta. Harán su paro y lo que quieran, pero nos pasan a chingar a nosotros”.

La 123, la 36 y 37 pasan a las 21:30 ya con un cupo regular. Sólo media hora más —45 minutos por máximo— para que muera la esperanza de los que aún aguardan por los camiones.

“Mira, no te puedo dar ninguna información. Nos dijeron que no hablemos con nadie. Cerraremos las estaciones a la misma hora, a las 11 de la noche”, explicó un guardia de seguridad de una estación de avenida Constituyentes. “Empezó como a las 7, 7 y media. Pasaron solo dos taxis y una patrulla desde que estoy. Algunas [personas] sí [se enojaron por el transporte], sobre todo las señoras; los hombres como que entendieron mejor”, contó el guardia de otra estación que aceptó hablar.

“Yo estaba esperando desde la Prepa Norte desde las 8:10. Esperaba la L: una hora y no pasó. Me vine caminando hasta acá con unos amigos. Yo creo que iré en Uber”, contaba una estudiante, hasta que pasó un autobús escolar de la Universidad Politécnica de Querétaro —cuyo chofer llamaba: “¿Alguien va para el puente de El Pueblito?”— y partió en él.

IQT, diálogo nocturno

A las 22 horas, directivos del IQT dialogaban estos con la empresa Móvil Qrobús. “Acaba de llegar el director (…) los [inspectores] que trabajan aquí andan apoyando a la gente. La bronca es que querían subir el pasaje y ahorita hay junta (…) los camioneros ¿ellos qué? es el gobierno. [Las personas] si vinieron aquí ‘no, que regrésenos nuestro dinero’”, contó un guardia de seguridad del IQT.

A las 10:20 de la noche, Emmanuel Cabello, encargado de comunicación social del IQT, compartió: “No es el 100 por ciento del servicio [de patrullas y taxis apoyando gratuitamente]. Yo no lo llamaría un paro: bajaron servicio (…) se está en pláticas con los concesionarios (…) no hay más información que pudiera compartir. Estaremos informando. Tiene que haber servicio mañana”.

Al día siguiente, el secretario de Gobierno estatal, Juan Martín Granados Torres, manifestó que no aceptarían “ningún tipo de chantaje” por el aumento de la tarifa al transporte público colectivo “ni tampoco será cómplice de ninguna petición particular”. Informó también que la movilización de personas con los vehículos auxiliares terminó cerca de las 2 de la mañana.

Dijo también que el paro de Qrobús se dio por “razones de orden logístico y a que personas dentro de la empresa siguen teniendo una tutela directa sobre ciertos operadores”. Advirtió que la ley sería aplicada disciplinariamente contra los concesionarios si continuaba la renuencia a prestar el servicio. Aunque acotó que antes de ello habría mesas de diálogo y consenso. A su vez, el director general de Móvil Qrobús, Fernando Medina, garantizó que el servicio se prestaría de manera regular en los días siguientes. Aclaró que la decisión sobre el paro de unidades no fue unánime entre los concesionarios que integran Qrobús.

Sanción ejemplar: José de Jesús Rico

José de Jesús Rico Pimentel, presidente de Operadores de Autotransporte de Querétaro, —en entrevista para Presencia Universitaria—, afirmó que a pesar de que la empresa argumente necesidades económicas para combustible, no se justificaría el aumento a la tarifa de los mismos, puesto que alrededor de un 97 por ciento de camiones funcionan con gas natural, que cuesta menos de la mitad del precio del diésel.

Por otra parte, desde su punto no es el Gobierno del Estado la entidad que busca incrementar la tarifa del transporte: “Es el menos interesado en que se aumente la tarifa. La gente tiene esa creencia de que el gobierno. Lo único que no ha hecho Gobierno del Estado es autorizarles el incremento de la tarifa”.

A su vez, aclaró que los operadores de los camiones tampoco son los culpables de la decisión: “Todo mundo dice, por los medios de comunicación: ‘los operadores paran’. No, no. Los operadores sólo reciben órdenes, nada que ver en este paro; fue decisión de los administradores de las empresas”, aseveró.

Finalmente, Rico Pimentel consideró que una sanción sería “lo más justo para la misma ciudadanía que quiera un castigo ejemplar. Creo que lo más justo es que fuera sancionado. Casi a final de quincena y les clavan la daga obligándolos a tomar taxi, no manches”, concluyó.

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