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Legalizar el aborto no terminaría problemática: exministro argentino

El catedrático y especialista en filosofía del derecho, apuntó que la problemática actual en las facultades de derecho y de los colegios de abogados es la separación entre la moral y el derecho: “no hablo de moral social, hablo de moral racional.

La interrupción legal del embarazo es una problemática muy amplia que no concluiría con su aprobación en el Senado Argentina, por lo que Rodolfo Luis Vigo, exministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, mostró su oposición al tema que durante últimas semanas colocó al país sudamericano en el foco mediático.

Desde su perspectiva, reconocer a la Constitución de Argentina como fuente de derecho implica prestar “atención privilegiada” a la parte dogmática donde aparecen los derechos humanos, los valores y los principios de toda sociedad.

En la madrugada del pasado jueves, la cámara alta argentina rechazó la ley que proponía la despenalización del aborto con 38 votos en contra, 31 a favor, 2 abstenciones y 1 ausencia. Según reportes de varios medios de comunicación, la Iglesia influyó en la decisión de los legisladores y desechó –al menos por un año- la discusión.

El jurista apuntó que es necesario concebir la defensa de la vida desde dos perspectivas: “la persona en gestación es débil y es responsabilidad del Estado; por eso tendría que crear políticas públicas de protección”.

Vigo añadió que no desea que su opinión se asocie con un credo particular, pues defendió que cuenta con diversas razones por las que se opone a la despenalización: “en un tribunal nunca se me ocurriría invocar argumentos que no sean de la razón pública, por más que existan prejuicios sobre si soy un jurista clerical”.

El catedrático y especialista en filosofía del derecho, apuntó que la problemática actual en las facultades de derecho y de los colegios de abogados es la separación entre la moral y el derecho: “no hablo de moral social, hablo de moral racional y ésta ha emigrado al interior del derecho bajo los rótulos de valor, derechos humanos y principios”.

Rodolfo Luis Vigo opinó que la clave se encuentra en el estudio de los temas necesarios como dignidad, libertad, argumentación y valores: “hay una serie de temas que nadie estudia con atención; en las facultades de Derecho no lo aplican y seguimos replicando un modelo de enseñanza heredado desde Napoleón”.

No a los tribunales constitucionales

Los juristas que hacen política tienen la capacidad de “hacer decir” al Derecho lo que deseen, puesto que siempre será parte de la dominación del poder en toda la sociedad, sentenció el ministro de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Argentina: “el derecho sirve a la política, no carece de autonomía”.

Rodolfo Luis Vigo, ofreció el pasado jueves una conferencia magistral en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). La ponencia tuvo como tema central el Estado de Derecho Constitucional y los neoconstitucionalismos.

El también académico y autor de varios libros explicó en qué consistía la existencia de un Tribunal Constitucional, que acorde a la propuesta del hoy presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, constreñiría a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a temas legales exclusivamente.

“La competencia de estos tribunales constitucionales es una competencia que controla -no solamente la forma y los procedimientos de ley- sino que entra en su contenido a través de una sentencia que reconoce que algo es inconstitucional pero mantiene su vigencia”.

Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador ha sostenido que no tiene como objetivo someter otros poderes debido a que cada uno actuará en el ámbito que le competa, discurso que reiteró el pasado miércoles durante la entrega de su constancia como presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos.

Diego Valadés, miembro del equipo de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a través del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ha afirmado que se busca un diseño similar al español; país donde el Tribunal Constitucional ejerce la función de máximo intérprete de la Constitución y extiende su jurisdicción a todo el país.

El Tribunal Constitucional tiene la última palabra en la interpretación de todos los preceptos de la carta magna.

Al respecto, Vigo puntualizó que no simpatiza con los Tribunales Constitucionales y que prefiere el sistema que rige en Argentina o en Estados Unidos: “prefiero el sistema donde la Corte Suprema es también la Corte Constitucional, es muy delicado mantener el margen entre lo constitucional y lo infraconstitucional”, argumentó.

El jurista argentino comentó que la experiencia de los países donde han separado a la Corte Suprema de la Corte Constitucional han tenido conflicto: “podemos verlo en casos como España o Italia, todo lo infraconstitucional se puede constitucionalizar si uno se lo propone; es un tema muy delicado”, explicó.

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