Lesbofeminismo: Maricruz García una luchadora valerosa contra la violencia heteropatriarcal

El lesbofeminismo es una corriente feminista que critica la heterosexualidad como una de las formas de opresión contra las mujeres. Maricruz García Bárcenas, quien se asume lesbofeminista, señaló que los mecanismos de dominio están presentes mediante una vigilancia en estéticas, el control de la sexualidad y los supuestos roles domésticos.
Este 2024, se cumplen 30 años del aniversario luctuoso de Nancy Cárdenas Martínez, quien fue la primera mujer que se asumió como lesbiana en México, eso durante el programa de televisión que era conducido por el periodista Jacobo Zabludovsky en el año de 1973. Ella se atrevió a dar visibilidad a temas como la homofobia y los derechos humanos, por lo que consiguió generar un cambio en la lucha de los derechos de la comunidad LGBTIQ+.
Más de medio siglo ha pasado desde que tiene mayor presencia la preferencia sexual del lesbianismo, pero las mujeres que no se adecúan a la heteronormatividad, aún se dan encontronazos con dificultades que no les permiten ocupar el espacio público con tranquilidad.
Actuar por los derechos
Maricruz García, socióloga egresada de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), ha intervenido en lo académico y en la práctica, para así visibilizar las violencias que aquejan a las mujeres lesbianas en el estado.
Ella contó el momento en que identifica que impulsó su vida al activismo en el nivel político, fue mientras estudiaba en el Conalep Plantel “Roberto Ruiz Obregón”. Ahí fue víctima de amenazas —junto a su pareja de aquel entonces— debido a su relación y orientación sexual. Los ataques fueron tanto por parte de estudiantes, como por parte del personal académico y administrativo.
“Mi acercamiento a la movilización fue viendo las noticias, cuando desafortunadamente asesinaron en este crimen de odio a Octavio Acuña (…) y de forma teórica leía blogs de Ochy Curiel y Yan María Yaoyólotl”.
Yan María Yaoyólotl Castro, fue la mujer que marcó un precedente al ser activista del lesbofeminismo en México, pues se sumó a quienes se atrevían a encarar el sistema patriarcal. Aunque eso le implicó represalias, por su negativa de someterse a la heterosexualidad obligatoria.
La incidencia con la práctica
La activista queretana contó acerca de la solicitud que ingresó cuando era estudiante, para que los títulos de UAQ fueran expedidos en femenino. Maricruz señaló que después de cuatro negativas por parte de la institución y una denuncia a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, se consiguió incorporar el término para el trámite de las mujeres, aunque no se logró reconocer en los estatutos universitarios.
“La cosa más pesada es en los espacios políticos […] en los comités había mucha violencia, comentarios como pinches lesbianas, amargadas, aburridas, etc. […] en algunos espacios feministas decían que no dijéramos que somos lesbianas porque era mala publicidad al feminismo”.
La chica lesbofeminista también se ha dedicado a impartir talleres y capacitaciones sobre procesos de formación política para lesbianas y bisexuales, eso con la intención de acercar a más mujeres a espacios políticos para dejar de verlos como algo inaccesible y convertirlos en lugares de encuentro y reflexión.
Pero ha preferido dedicar su lucha en el área pedagógica, como educadora brinda a mujeres las herramientas para familiarizarse con la teoría y construir una crítica política que permita contrarrestar los mecanismos de dominio que están presentes en los mecanismos de opresión a las mujeres, como la vigilancia en estéticas, el control de la sexualidad y los supuestos roles domésticos.
“Actualmente, yo creo el reto más importante es no perdernos en la cantidad de corrientes que van surgiendo y tramposamente nos nombran con una L, pero lo cierto es que no cabemos en una sola L, necesitamos nombrarnos de forma amplia (…) como lesbianas es importante que nosotras hagamos memoria de esta historia”.



