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‘Ley Antigrafiti’ es una “agresión a los jóvenes”

Por David Eduardo Martínez Pérez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir de julio de 2008, cuando la LV Legislatura aprobó endurecer sanciones para jóvenes que se dediquen al grafiti (detenerlos sin que exista una denuncia en su contra y penalizarlos con cinco años de prisión y hasta 13 mil pesos de multa), han sido consignados al Ministerio Público por lo menos 150 jóvenes, principalmente en los municipios de Querétaro y San Juan del Río.

 

En la mayoría de los casos se trata de menores de edad que asisten a concursos ‘ilegales’, convocados por líderes de este movimiento urbano. Tal fue el caso de los 44 jóvenes detenidos el 27 de marzo de 2011 por haberse reunido a realizar una pinta masiva’ en un puente que se ubica sobre el Boulevard de la Nación, al norte de la ciudad.


Los detenidos aseguraron haber sido convocados por líderes grafiteros y fueron procesados en la agencia del Ministerio Público especializada en justicia para menores infractores. Los organizadores del evento, cinco mayores de edad, fueron procesados de acuerdo a legislación aprobada en el 2008 y se les obligó a pagar la multa.

 

De acuerdo con la investigadora y académica Janet Gómez Enciso, quien trabajó en el Instituto Queretano de la Juventud durante el sexenio de Francisco Garrido Patrón, el problema existente entre grafiteros y sociedad se debe a que éstos son vistos como amenazas a la propiedad y a la preservación de los espacios públicos. No existe interés en mirar al grafiti como un canal de expresión juvenil.

 

Para la egresada de la Maestría en Comunicación de la UNAM, es ‘muy importante’ que se desarrolle una mutua comprensión entre los jóvenes que se dedican al grafiti y los dueños de las propiedades, pues así como los propietarios deben entender esta manifestación social, también los jóvenes deben comprender que es perjudicial dañar propiedades ajenas.

Antecedente: Expo Graffiti

Gómez Enciso explicó que el instituto trabajó un programa para apoyar a los grafiteros y concientizarlos en el respeto por la propiedad ajena y los espacios públicos.

 

El programa denominado Expo Graffiti buscaba que los jóvenes consiguieran lugares prestados para realizar exposiciones y que tras cinco meses, blanquearan las paredes y acondicionaran el lugar para nuevos jóvenes expositores.

 

La académica puntualizó en que existen dos tipos de grafiti: el artístico, que se manifiesta mediante murales, y el denominado tagging, que se limita a la colocación de unafirma’ personal dentro de las bardas.

 

Expo Graffiti proporcionaba cursos para que los jóvenes se acercaran al grafiti artístico y se alejaran del tagging. Según Gómez Enciso, es este último el que genera la mayor parte de los problemas vinculados al vandalismo.

 

La investigadora en el área de representaciones sociales manifestó que, aunque en un principio los jóvenes veían con malos ojos a la institución gubernamental, aquellos que se dedicaban ‘por completo’ al grafiti, convencieron a sus compañeros de que se unieran al proyecto y muchos de ellos lograron consolidarse como artistas de talla internacional.

 

Los problemas, de acuerdo con Gómez Enciso, comenzaron con la aprobación de la ‘Ley Antigrafiti’, pues la criminalización sistemática de esta práctica provocó tal rechazo hacia un sector de jóvenes por parte de la población, que conseguir espacios para la elaboración de grafitislegales’ se volvió ‘prácticamente imposible’.

 

Esta legislación, explicó, supuso una ruptura radical en el diálogo entre la sociedad y los grafiteros.

 

La investigadora afirmó que la ley se elaboró sin escuchar a los grafiteros y sin justificación alguna para aprobarla. Consideró que es una ley arbitraria y contraproducente, pues los grafiteros la interpretan como una agresión por parte del estado y de la sociedad.

 

Como la mayor parte de los programas que manejaba el instituto antes de 2009, Expo Graffiti se suspendió tras el cambio de administración.

 

«Las autoridades nos declararon la guerra»

El apoyo brindado actualmente por parte de Gobierno del Estado en materia de grafiti resulta insuficiente, indicó Héctor Palacios, conocido como Legión Qroh, rapero y organizador de exposiciones de grafiti.

 

“Si en vez de darnos mamparas, en serio nos ayudaran a conseguir bardas, la cosa sería diferente: habría menos vandalismo”, expresó.

 

Legión Qroh afirmó que las penas por pintar propiedad pública y privada son ‘demasiado severas e inútiles’, pues dijo que cinco años de prisión podrían estropear el talento de jóvenes que deberían ser apoyados para realizar grafiti artístico dentro de la misma ciudad.

 

Señaló que se deben conseguir bardas y no mamparas porque si el grafiti pierde su contenido urbano, entonces también pierde su esencia.

 

“Al darles cinco años en prisión lo que hacen es educar en el crimen a los chavitos”, consideró el joven rapero, quien compartió la opinión de la académica Janet Gómez Enciso, respecto a que esto es percibido por los grafiteros como una declaración de guerra por parte de las autoridades.

 

“Deberían de limitar las penas a trabajo comunitario, así los chavos valorarían la propiedad ajena. Pero eso no basta, también deben recibir apoyo para expresarse”.

 

El líder juvenil destaca que si existiera una comprensión ‘más sólida’ hacia el grafiti artístico y la gente aprendiera a discernir entre lo que es arte y lo que es vandalismo, los mismos grafiteros se sentirían incentivados para abandonar las actividades ilícitas.

 

“Hay chavitos de mucho talento aquí en Querétaro, es gente que trabaja en serio”, insistió el rapero, mientras enumeraba a varios jóvenes que se dedican al grafiti artístico.

 

“A la mayoría de mis compas les gustaría ser muralistas, pero no tienen el apoyo. Hacer un mural es demasiado caro y aun acercándose a gobierno, muchos no tienen quién los apoye con sus materiales”, lamentó.

 

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