López Obrador, el Congreso y el Judicial: una relación “beligerante y llena de altibajos”

La relación de Andrés Manuel López Obrador con el Poder Legislativo y el Judicial “ha sido tan beligerante y llena de altibajos porque se está transformando. Si los perros ladran es que vamos andando”
-Martha Gloria Morales Garza.
A pocos días de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, culmine su mandato, la relación que ha tenido con el Congreso y el Poder Judicial sigue determinando la dinámica política del país. De tal manera que, para la primera presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, le seguirá afectando. “Le está dejando muchos problemas a Claudia. Es un error, no la ha dejado ser presidenta electa”, afirma Martha Gloria Morales Garza, Maestra en Ciencias Políticas por el Colegio de México.
Desde los comienzos de su sexenio, López Obrador ha manifestado su deseo de transformación, al comenzar a ver a los pobres, y tratar de terminar con la corrupción histórica de México. Sin embargo, a lo largo de su mandato, ha tenido “relaciones ríspidas” con los otros poderes del Estado.
“Un gobierno reformista de centroizquierda”
Los primeros tres años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se caracterizaron por “un contexto de confrontaciones verbales muy fuertes” con el Poder Legislativo, califica Morales Garza, la también Doctora en Ciencias Sociales. En ese entonces, el objetivo de López Obrador era “echar atrás” la reforma Educativa, la de Telecomunicaciones y la Energética que fueron implementadas a partir del Pacto por México, el acuerdo político organizado por Enrique Peña Nieto, del PRI, y firmado en conjunto con el PAN y el PRD, el 2 de diciembre de 2012 en el Castillo de Chapultepec.
No obstante, López Obrador sólo reformuló la reforma Educativa e hizo cambios parciales en la Ley Energética, pero no en la Constitución. “Es el típico gobierno que se enfrenta a cambios legislativos reclamados por la oposición años atrás. Responden a una vieja demanda de la izquierda a través de Morena”, señala Morales Garza. Esto porque López Obrador se retiró del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 2012, para fundar el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) por su desacuerdo con el Pacto por México.
Posteriormente, indica la académica, la relación de Obrador con el Congreso “se volvió más ríspida” en la segunda mitad de su sexenio, puesto que la oposición dejó de tener mayoría calificada desde las elecciones intermedias del 2021. “Sucede una recomposición de las fuerzas que sostienen el régimen político; cambiaron las élites”, sostiene la ex directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ (1997 – 2003). Además, afirma que, difícilmente, esta relación pudo ser diferente “porque es muy difícil proponer un gobierno reformista de centroizquierda, y aliarte con la derecha; sería una falta de rendición de cuentas” para la democracia.
“Es una relación ríspida, y va a seguir siendo”: el Ejecutivo y la SCJN
En cuanto al Poder Judicial, no fue diferente el trato con el ejecutivo. La también integrante del Sistema Nacional de Investigadores, afirma que “pareciera que ningún presidente tiene derecho” a cuestionar las decisiones de un juez, cosa que “no le quita su autonomía”. Una autonomía “que no los deja bajarse el salario, las prestaciones, ni sus privilegios”.
Aunque se les seguirá otorgando su pensión vitalicia a los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con la reforma judicial propuesta por López Obrador, se resisten a ella. De acuerdo con la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, en su artículo 163, los ministros tienen derecho a una pensión equivalente al cien por ciento de su ingreso mensual activo (206 mil 948 pesos) durante los dos primeros años, y al ochenta por ciento durante el resto del tiempo (165 mil 558 pesos). Esto según las cifras reflejadas en el Presupuesto Analítico de la SCJN en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Además, los miembros actuales del sistema profesional del Poder Judicial podrán participar en las elecciones propuestas por tal reforma sin requisito adicional, porque ser parte de ese sistema ya los acredita para tales puestos. En cambio, el resto de los aspirantes, tendrán que hacer ciertos exámenes, aún indefinidos, para ser seleccionados y votados. En todas las implicaciones de tal protocolo, afirma la Doctora Morales Garza, “no puede llegar cualquiera; están exagerando”.
Un discurso que “vulgariza la política”
A lo largo de estos seis años, incluso antes de las elecciones de 2018, López Obrador manifestó “una forma muy particular de gobernar”, considera Morales Garza. El mandatario desarrolló cierta cercanía con las personas que no están al tanto de los temas políticos de México a través de “Las Mañaneras” -evento matutino en el que emitió frases y “dichos que la gente sí entiende”, por ejemplo: “la corrupción se barre desde arriba”, “los machuchones se sirven con la cuchara grande”, “me canso ganso”, “amor con amor se paga”, entre varios más.
De esta manera, analiza la investigadora, “transformó la comunicación política con la gente común”, y a ésta “la transformó en actores políticos un poco más participativos”, aunque no haya cambiado por completo la cultura política del país, porque eso requiere más tiempo. “Hay una nueva forma de acercarse al electorado porque este se siente abandonado, desinteresado y decepcionado” de las administraciones anteriores, afirma la también socióloga por la Universidad de Monterrey.
“Le está dejando muchos problemas a Claudia”
A manera de evaluación reflexiva, la coordinadora de encuestas sobre cultura política en Querétaro identifica tres errores de los que se puede aprender del sexenio de López Obrador. El primero que considera, fue que haya tenido “confianza sin vigilancia” sobre algunos funcionarios: “se le atraviesa más el corazón que la razón”. Por lo que, advierte Morales Garza, “habría que ser más críticos” con quienes han abusado del poder en las filas de Morena.
El segundo que determina es la beligerancia, es decir, el tono violento que empleó en sus “Mañaneras”. De una forma diferente, “se hubiera quitado algunos enfrentamientos” sin que hubieran cambiado sus acciones políticas.
El tercer error que identifica la académica es que “está queriendo gobernar hasta el último segundo” por lo de la reforma al Poder Judicial. A través de esto, “le deja demasiados exabruptos” a la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo. “Ya debería dejarla gobernar. No la ha dejado ser presidenta electa”, expresó Martha Gloria Morales Garza.



