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Los bancos de esperma, una solución a los problemas de fertilidad

Dos instituciones especializadas en la reproducción asistida: el Centro Integral de Reproducción Humana, ubicado en la colonia Hércules, y el Centro Ingenes Querétaro, ubicado en la colonia Distrito Piamonte, expusieron que no cualquier hombre puede ser donador de esperma, debido a que el proceso es muy tardado pues se invierte casi un año, ya que debe evaluar la salud de los microorganismos donados, su fortaleza y la salud hereditaria del donante.

Hasta un 14 por ciento de las parejas en el mundo no pueden tener hijos, debido a problemas relacionados con la infertilidad; en México, la tasa es del 15 por ciento, siendo el 33 por ciento de los casos un problema originado en el varón.

Además, en la última década, los mexicanos se han informado más que en otros periodos en temas sobre la reproducción asistida; fenómeno que antes no era observado debido al miedo de las parejas en torno a mitos o falsas creencias, así como tabúes.

Merk Serono, empresa farmacéutica líder en medicamentos para tratar la infertilidad, y la empresa Ipsos Healthcare realizaron una investigación del tema; los resultados que presentaron exponen que: a) alrededor de tres de cada diez parejas tienen problemas de fertilidad; b) cuanto más compleja es la técnica de reproducción asistida, el número de pacientes disminuye, y c) la tasa de éxito es más alta cuanto más compleja sea la técnica, ya que se ofrecen mayores garantías.

México es uno de los países líderes en investigación e innovación científica en reproducción asistida; causa y consecuencia de esto es el aumento del número de clínicas en el territorio nacional, las cuales han aumentado en los últimos diez años de dos a 70, además se encuentran certificadas en la labor de la reproducción asistida.

Sin embargo, existe una falta de legislación en México. Entre 1999 y 2009 se entregaron 18 propuestas a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, que proponían regular a nivel federal la reproducción asistida; sin embargo, ninguna de ellas se ha llegado siquiera a debatir.

Hasta ahora, las dos últimas instituciones que observan esta necesidad son la Asociación Mexicana de Medicina de la Reproducción (AMMR) y la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida (RedLara), pero sólo realizan las observaciones a pequeña escala, pues no cuentan con los medios necesarios como los que tendría una ley nacional. No obstante, estas dos instituciones son las únicas que ofrecen objetivos sobre las clínicas de fertilidad.

No cualquier hombre puede ser candidato a ser donador altruista de esperma, por lo que es necesario cumplir con una serie de obligaciones indispensables, tales como el tener entre 18 y 35 años de edad -periodo donde se observa una mejor salud de fertilidad-; ser saludable física y mentalmente; no contar con antecedentes familiares directos de trastornos genéticos mayores ni enfermedades hereditarias -como asma, diabetes, hipertensión arterial; no ser portador o estar infectado por microorganismos responsables como hepatitis B o C, Sida, herpes, sífilis, gonorrea, etc. y, finalmente, poseer semen de calidad que soporte adecuadamente el proceso de congelación y descongelación.

El siguiente paso es someter a pruebas de laboratorio el esperma del donador en tres muestras distintas, para lo cual se solicitan tres días de abstinencia sexual antes de cada una de las tomas. En microscopio se observará movilidad y cantidad de espermatozoides, teniendo como base el rango que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual establece como normal de 20 a 250 millones por mililitro.

Con una cuarta muestra se realizará una prueba de congelación del semen hasta menos 196 grados centígrados. Para mantener a los espermatozoides en este estado se utiliza nitrógeno líquido como refrigerante, lo que permite que el semen se guarde en las mejores condiciones durante varios años. Diferentes legislaciones a nivel mundial establecen cinco años como tiempo máximo de aprovechamiento.

Posteriormente se descongelará y se observará una vez más la movilidad y la cantidad de espermatozoides; si éstas son aceptables, se cita al aspirante para pruebas de sangre -a fin de descartar la presencia de virus o bacterias- y luego a estudio citogenético o de cariotipo (análisis genético de los cromosomas). Si los resultados son aprobatorios en ambos casos, el candidato y el banco de esperma esperarán seis meses para realizar nuevos estudios que reafirmarán el buen estado de salud del individuo que, de ser así, firmará documentos legales en los que cede su semen para ser donado.

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