Información

Los ‘Gallitos’ no son buen gallo

La fabricación de un par de este calzado cuesta 22.50 pesos.

En el programa de Fundación Canacintra, apoyado por el Gobierno de Querétaro, se propone la entrega de 250 mil zapatos tipo ‘crocs’ a niños de escasos recursos.

Por: Frida Ojeda Martínez

Los zapatos conocidos como “Gallitos”, que son financiados por la Fundación de la Canacintra y que desde abril han sido entregados por Sandra Albarrán de Calzada -presidenta del Patronato del Sistema Estatal DIF- a 250 mil niños y niñas del estado, son “corrientes” y han provocado incomodidad o molestias a los niños que los han recibido en escuelas de Jurica y otras partes de la ciudad, denunciaron los infantes y especialistas de Química en Materiales.

El 30 de abril, el gobernador de Querétaro, José Calzada Rovirosa, y la presidenta del Patronato del Sistema DIF estatal, Sandra Albarrán de Calzada, dieron inicio al programa de distribución de 250 mil pares de zapatos tipo ‘crocs’ fabricados en Querétaro, con la finalidad de apoyar a niños de escasos recursos de mil 303 escuelas distribuidas en los 18 municipios.

Este proyecto, denominado “Gallitos”, está soportado en su totalidad por aportaciones privadas, a través de la Fundación de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), y se ha convertido en una alternativa para deducir impuestos.

Bajo la premisa de “transmitir el valor de dar algo de cada quien por los demás”, empresarios se organizaron para llevar a cabo una entrega masiva de este “divertido” tipo de calzado que tiene un costo de producción de 22.50 pesos y “que servirá a los niños a estar cómodos en sus casas, cuando hacen la tarea” y como una “pequeña ayuda al gasto familiar”.

La logística de entrega consiste en que con el apoyo de la Secretaría de Educación y la Unidad de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro (USEBEQ) se identifica el número y ubicación de las escuelas en las que se hará el reparto, y la identificación de cada uno de los 250 mil niños y niñas que recibirán su par de zapatos.

Las maestras son las encargadas de llevar un registro del número de calzado de sus alumnos y, después del acto ceremonial del DIF, la carga de zapatos se entrega a los profesores, quienes deben repartirlos.

En caso de haber un error en el número de zapato, “los cambiaban en una mesa de afuera de los salones; había de todos los números, y los que no te quedaban, los cambiabas”, cuenta Priscila, alumna del quinto año de la escuela primaria Melchor Ocampo, en Jurica.

La historia

De acuerdo con información oficial, la idea del programa surgió durante el viaje al Show Aeronáutico de París que realizó el gobernador Calzada, acompañado por el presidente de Canacintra, Jesús Gustavo Calderón.

Ahí, el mandatario estatal observó la popularidad de este tipo de zapatos y consultó a Calderón -quien también es propietario de una empresa maquiladora de plásticos en el municipio de Corregidora- la viabilidad de fabricación del zapato.

“Nuestro amigo Jesús Calderón -con su hijo Gustavo, y también Diego, mi hijo, que trabajó de manera importante para ir a platicar con empresarios y motivarlos a participar- (…) junto con el apoyo de los medios de comunicación, nos dan estos momentos de alegría que tienen que ver con dar un pequeño detalle a nuestros niños”, expuso Calzada durante el arranque de este proyecto, el pasado 30 de abril, en el marco de la celebración del Día del Niño.

“Gallitos” -nombrado así en referencia a la expresión coloquial que se acostumbra en las familias para designar a la ropa heredada por los hermanos mayores a los menores- es un proyecto “innovador, sin antecedentes en algún otro país” que, de acuerdo con Giselle Monroy -auxiliar administrativa en Canacintra- forma parte del cumplimiento de las empresas con Responsabilidad Social, por lo que depende completamente de la iniciativa privada y se desliga completamente de Gobierno del Estado al no hacer uso de recursos públicos.

Sin embargo, Monroy aseguró que “de hecho, hasta Calzada dio un apoyo económico para el programa, pero es de buscar que la Cámara pueda tener respaldo para que se puedan ver bien las dos partes”.

“Gobierno del Estado busca es facilitar que este tipo de iniciativas prosperen, por lo que apoya -a través del DIF estatal- con la logística de entrega de “Gallitos”, proyecto ‘iniciado’ por las empresas Acsa Contratista, Industrias Ferroplásticas, Food Keepers, CR Complejos Residenciales, Construlita Lighting Intrenacional, Grupo Dexel, DRT Desarrollos Residenciales Turísticos, DHL, Grupo GMI, Alimentos La Perla, la Notaría Pública Número 24, Process Plants Constructors, ADR Assembling Contractors, Terminal Logistics.

Sin embargo, fue con apoyo de Gobierno que se envió a dos personas a China para realizar las consultas necesarias respecto a la maquinaria e insumos para dar arranque a la producción de zapatos, misma que se realiza en una empresa de origen chino y contradiciendo las campañas de “defensa del producto nacional”; esto, sin contar la mala calidad del producto que se le entrega a los niños.

Lo barato sale caro

El zapato tipo ‘croc’ es un calzado recomendable para descansar, no para realizar actividades propias de los niños como correr, brincar o recorrer grandes distancias -como en el caso de los niños de las zonas serranas-.

El material con el que están realizados los “Gallitos” es un compuesto de EtilenVinilAcetato (EVA), un polímero usado para la fabricación de hule espuma que tiene la característica de ser suave, flexible, brillante y puede ser procesado como un termoplástico.

Esto, en contraste con el material de los “Crocs” originales, que están hechos de una resina de célula cerrada antimicrobacteriana (PCCR), por lo que no se trata de un plástico que genere mal olor o propicie el desarrollo de bacterias y hongos.

De acuerdo con Adriana Valdez, estudiante de Fisioterapia en la Universidad Autónoma de Querétaro, este tipo de zapatos no tienen algún tipo de soporte real, lo que podría llegar a lastimar a quien los usa, además de que -si no se usan calcetas o algún tipo de protección- por ser plástico, suda el pie y esto favorece la formación de hongos y una mayor propensión a sufrir algún tipo de caída o resbalón. Asimismo, el uso prolongado a largo plazo podría causar problemas de rodilla, desgaste de columna por mala postura y dolores en la cadera.

Sin embargo, algunos niños como Priscila y Yamilé, de la escuela primaria Melchor Ocampo (Jurica), advirtieron que han presentado incomodidad con sus zapatos cuando han realizado algunas actividades cotidianas. “Una vez me quería caer, pero me sostuve de un árbol, porque la correa de atrás me lastimaba, pero ya se la quité”, expresó Priscila, de diez años.

Asimismo, José Jesús Coronel, ingeniero químico en materiales, coincide en que estos zapatos deben utilizarse poco, de preferencia para descanso. Advirtió que el material con el que están hechos tiene la ventaja de ser barato; pero que es necesario hacer pruebas específicas para determinar el daño que pudieran llegar a causar este tipo de materiales. Indicó que los zapatos expidieran un olor desagradable, indicaría que la calidad del material no es apta para zapatos, lo que implicaría la aparición de hongos en los pies.

“Son zapatos corrientes (…) pero también entiendo que la inversión de zapatos de más calidad es muy grande”, indicó el docente de la Universidad Autónoma de Querétaro.

La diferencia entre los “Gallitos” y los “Crocs” es que estos últimos tienen la suela un poco más antiderrapante; sin embargo, hay otros zapatos que no la tienen, por lo que en supermercados o instituciones no están autorizados, señaló Valdez.

Nicolás, Misael y Giovanna son algunos de los niños que recibieron sus “Gallitos” a principios de mayo. Indican que, como no los dejan llevar este calzado a la escuela, los utilizan como ‘chanclas’; es decir, para bañarse, hacer el quehacer o por periodos cortos de tiempo; por lo que no han sentido algún tipo de incomodidad causada por el zapato.

El plástico, de color rosa, verde y rojo, con el que están hechos es grueso; al tocarlos asemejan a los tubos flotadores utilizados en natación; y la suela no es tan gruesa, pero tiene grabado “Querétaro”.

El tiempo de vida promedio de estos zapatos se desconoce y no se le da seguimiento para saber el uso o problemáticas que pudieran presentarse en los niños.

*El reportaje es parte de los trabajos realizados en la materia Periodismo Informativo, del cuarto semestre de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba