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Los jóvenes, más presos que los recluidos en la cárcel: Díaz Orozco

El activista social, Rubén Díaz Orozco, sostuvo que no existe poder más grande que el del pueblo: “el poder del pueblo es tan grande que al ejército no le alcanzarían las balas para detener a un pueblo enardecido”, citó.

Rubén Díaz Orozco, activista y luchador social, pidió perdón a la juventud de México por el país que las generaciones anteriores les han entregado; a casi tres años de su liberación, apuntó: “¡miren qué México les entrego! Ya por mi edad mañana puedo no amanecer, pero sí me importa ver un cambio en el país”.

Díaz Orozco apuntó que ante la podredumbre del gobierno, es necesario un cambio significativo en el régimen político: “ahora ustedes están más presos que los presos de San José El Alto; no hay dinero, vives en una situación esquelética, pero ya estás acostumbrado a que todo el dinero esté en mano de unos cuantos”, señaló el exdirigente de la organización El Barzón.

El activista también entregó toda su confianza al candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, pues lo considera un hombre justo, honesto y genuinamente preocupado por la sociedad mexicana: “Andrés Manuel se merece una oportunidad porque mientras fue jefe de Gobierno [del Distrito Federal] no le faltó un peso para gobernar, no se le ha encontrado nada turbio y es el hombre más investigado de México; AMLO propone sueldos dignos, becas, apoyos, por eso tiene toda mi confianza”.

Al Ejército no le alcanzarán las balas

Rubén Díaz Orozco sostuvo que no existe poder más grande que el del pueblo: “el poder del pueblo es tan grande que al Ejército no le alcanzarían las balas para detener a un pueblo enardecido”, citó, también afirmó que cuando la sociedad pierda el miedo, será capaz de ver la grandeza de la que es poseedora.

El exdirigente de la asociación El Barzón, nacida ante la crisis de 1994, recordó lo abrumante que resultó el neoliberalismo una vez instaurado en el país: “es una política económica satánica en la que el rico tiene que ser inmensamente rico y de su riqueza, hacer más pobre al pobre”.

Díaz Orozco criticó el alza de precios derivada de la implementación de este modelo, mismo que llevó a la quiebra a una importante cantidad de pequeñas y medianas empresas: “dicen que jamás el esfuerzo, la constancia y la tenacidad se verán ligados con el fracaso pero en México es imposible cuando sólo ha habido malos gobiernos”.

Un preso, más muerto que un muerto

El luchador social hizo remembranza de sus casi 18 años en la cárcel: “es un tiempo donde se llora como bebé siendo ya hombre. Motivos para morir me sobraban, porque comprendí que el preso está más muerto que el mismo muerto, ya que el muerto no siente y no puede hacer nada, pero el preso todo lo siente y nada puede hacer”.

Díaz Orozco comentó que nadie tiene autoridad moral para hablar de la cárcel, sólo quienes hayan estado dentro: “los priistas y panistas dicen que Obrador va a sacar bandidos y narcotraficantes pero hablan sin saber que en la cárcel hay culpables e inocentes, todo depende del dinero que tengas”. También expresó que durante su estadía en prisión vio salir violadores, homicidas, secuestradores y él seguía dentro.

El Barzón y la crisis de los noventa

El luchador social recordó cómo se integró al movimiento barzonista: “me amenazaron con sacarme de mi casa y lo que sentí al imaginar a mi familia en la calle es indescriptible, cualquier persona que veía en la calle con portafolios me hacía entrar en estado de shock”. Orozco aseguró que jamás había estado en un plantón o en una marcha, pero cuando llegó a las oficinas locales de El Barzón, recién instaladas a principios de 1995, comenzó la lucha por el patrimonio de cientos de familias afectadas por la crisis económica.

“No había con qué pagar y como yo había muchísimos. ¿Cómo íbamos a negociar si ya no teníamos ni para negociar? La casa no es el tabique, es el hogar; mientras yo estuve en el movimiento logramos salvar todas las casas así que cumplí con mi deber”, enfatizó orgulloso el exdirigente del movimiento.

“No digo que yo fui un luchador social que aventaba pétalos de rosas cuando estaban desalojando, fui muy altanero pero la situación así lo ameritaba”, reconoció.

Rubén Díaz, quien también apuntó que dentro de la cárcel no tuvo tiempo de guardarle rencor al exgobernador Ignacio Loyola Vera o a Julio Sentíes Laborde, procurador que lo encarceló.

“En la cárcel debes de volverte egocentrista; debes olvidarte de las fiestas, del Año Nuevo, de la Navidad, del Día de las Madres, de las muertes… estás en una nueva casa, en una nueva sociedad y en un nuevo espacio porque si recuerdas todo lo que alguna vez tuviste de felicidad, te mueres”.

Después de casi 24 años que empezó el tormento para Rubén Díaz Orozco, el activista afirmó que hizo todo lo que pudo pero que el tiempo no le fue suficiente; sin embargo, sostuvo que su fantasía siempre será la destrucción de los ‘enemigos de la patria’ así como Don Quijote quería destruir molinos de viento.

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