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Los sorprendidos

Por: Víctor López Jaramillo

PARA DESTACAR: Casi toda nuestra clase política vio a las elecciones de Estados Unidos como un evento de entretenimiento más del que podían opinar y actuar sin tener consecuencias políticas. Los senadores que portaron playeras de Clinton confundieron las elecciones norteamericanas con un Superbowl, solo les faltó monitorear los resultados mientras degustaban un plato de guacamole con totopos…

Un viejo adagio de la política mexicana, acuñado por el expresidente Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), dice que en política no hay sorpresas sino sorprendidos.

Y la noche de este martes 8 de noviembre hubo muchos sorprendidos al ver fluir los primeros resultados de las elecciones de Estados Unidos que con el triunfo del republicano Donald Trump en el estado de Ohio confirmaba su triunfo en los comicios, con lo que a partir de enero de 2017 se convertirá en el presidente número 45 del vecino país del norte.

 

Sorprendidos los principales medios progresistas de Estados Unidos que no vieron o no quisieron detectar el fenómeno político en que se estaba convirtiendo Donald Trump.

De los pocos que advirtieron la magnitud del impacto que el discurso de Trump estaba teniendo en los electores blancos de clase media baja fue el documentalista Michael Moore, conocido por sus filmes ‘Roger and me’ y ‘Masacre en Columbine’, en donde advertía de la inconformidad en los antiguos estados que fueron el motor de la economía norteamericana de mediados de siglo y que ahora se veían afectados por la falta de crecimiento industrial. Para Moore no hubo sorpresa.

En cambio, el ‘New York Times’ fue uno de los sorprendidos. Este fin de semana, en un editorial, el ‘New York Times’ se cuestiona el qué en esta elección errática e impredecible los llevó a subestimar el apoyo de los votantes al republicano Donald Trump. Además, se pregunta “¿Qué fuerzas y tensiones en América impulsaron esta elección divisoria y el resultado? Lo más importante, ¿cómo gobernará un presidente que sigue siendo una figura enigmática en gran medida cuando asuma el cargo?”.

Y agrega que “a medida que reflexionamos sobre el resultado trascendental, y los meses de informes y encuestas que lo precedieron, aspiramos a volver a dedicarnos a la misión fundamental del periodismo del ‘Times’. Es decir, informar a América y al mundo honestamente, sin miedo o favor, esforzándonos siempre por comprender y reflejar todas las perspectivas políticas y experiencias de vida en las historias que traemos a ustedes. También es tener poder para rendir cuentas, con imparcialidad y firmeza. Usted puede confiar que ‘The New York Times’ tendrá la misma equidad, el mismo nivel de escrutinio, la misma independencia a nuestra cobertura del nuevo presidente y su equipo”.

Hasta aquí la reflexión por parte de un sector de la prensa norteamericana. Y en ese mismo tenor debería haber una reflexión de este lado del Río Bravo, tanto en medios nacionales pero, sobre todo, en casi toda nuestra clase política, que sin un mínimo de esfuerzo intelectual por entender las elecciones estadunidenses como un fenómeno político, lo vieron como un evento de entretenimiento más del que podían opinar y actuar sin tener consecuencias políticas.

Más allá del error del presidente Peña Nieto de invitar a los candidatos para dialogar con ellos en plena campaña y los dislates del expresidente Fox, que ya he comentado en otra ocasión, un claro ejemplo de la falta de inteligencia política es el de los senadores panistas en su mayoría, quienes alegremente llevaron playeras de la demócrata Hillary Clinton al Senado mexicano.

Definitivamente, esos senadores confundieron las elecciones norteamericanas con un Superbowl, solo les faltó monitorear los resultados mientras degustaban un plato de guacamole con totopos… o quizá así lo hicieron.

Y en la aldea queretana no nos quedamos atrás. En marzo, el gobernador Francisco Domínguez dijo, de acuerdo al portal La Silla Rota: “Estaré en Washington, en una presentación con Hillary Clinton, y voy a hacer una manifestación, no apoyando a ningún partido, pero sí es un repudio total y absoluto al ignorante y tonto de Donald Trump”.

Y en el punto más álgido de la campaña norteamericana, el diputado local priista Jesús Llamas propuso en sesión de pleno declarar como persona non grata en Querétaro al hoy Presidente electo de Estados Unidos. Propuesta que le pareció interesante al panista Eric Salas, toda vez que en San Miguel Allende, Guanajuato, ya lo habían declarado como tal.

A ver cómo reaccionan ahora que fueron sorprendidos por los resultados en la elección norteamericana ¿Sostendrán sus dichos o los cambiarán?

Esta elección deja varias lecciones. Esperemos que de este lado del Río Bravo las hayan aprendido.

 

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