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Loyola incumplió compromisos sobre jardín Guerrero: Colectivo

No hubo ningún interés en consultar a la ciudadanía para llevar adelante la segunda versión del proyecto, acusó Gabriela Rivera, integrante de “Acampada Guerrero”

Por: David Eduardo Martínez Pérez

El Gobierno Municipal de Querétaro, encabezado por Roberto Loyola Vera, ha incumplido compromisos que firmó ante la ciudadanía en relación al caso del jardín Guerrero, denunció Gabriela Rivera, integrante del colectivo “Acampada Guerrero”, que se proponía luchar por la preservación del jardín ante la iniciativa de las autoridades para remodelarlo.

De acuerdo con la activista, desde antes de que el edil capitalino tomara la decisión de conservar la fuente y otros espacios en su lugar, los miembros de “Acampada Guerrero” se habían reunido varias veces con las autoridades en la delegación Centro Histórico para garantizar que el proyecto se hiciera con base en las opiniones de la ciudadanía.

Sin embargo, advirtió que desde el principio se omitió tomar en cuenta a los ciudadanos y que esto aún se continúa.

Señaló que a pesar de que se hizo caso de la presión ejercida para mantener la fuente y las bancas en su lugar, no hubo ningún interés posterior en consultar a la ciudadanía para llevar adelante la segunda versión del proyecto.

También se manifestó inconforme por la falta de transparencia en los gastos que se realizarán para continuar con el proyecto y señaló que el gobierno violó varios acuerdos con la ciudadanía al impedir que los inconformes se expresaran con pintas y pancartas en la barda de madera que rodea al espacio en proceso de remodelación.

“Nos parece que se trata de un atentado contra la libertad de expresión. Lo más sorprendente es que ni siquiera deberíamos pedirles que la respeten porque eso ya está contemplado en la ley. Además un cerco no es un monumento histórico que deba ser preservado de las pintas.”

Por otro lado, consideró que el actual cerco del jardín es una muestra ‘absoluta’ de que no hay transparencia y de que no se desea que la ciudadanía esté al tanto del grado de avance que lleva el proyecto y del rumbo que éste toma.

Habrá “reconfiguración del espacio”

Por su parte, Óscar Guerrero Hernández, autor de la tesis “Plazas públicas en el Centro de Querétaro”, con la cual obtuvo el grado de licenciado en Sociología, manifestó que el proyecto de remodelación del jardín Guerrero provocará una “reconfiguración del espacio” dentro de la zona que corresponde al primer cuadro del Centro Histórico.

De acuerdo con el investigador, el jardín se había caracterizado por ser un punto de encuentro entre diversos grupos sociales que podían clasificarse como “subversivos”. Entre otros, citó el caso de la comunidad homosexual que acostumbraba reunirse en el jardín, debido a la posibilidad de expresar muestras afectivas sin recibir discriminación.

Para Guerrero Hernández, esto fue omitido ‘claramente’ por el gobierno de Roberto Loyola al momento de trazar el esquema para el proyecto de remodelación de este espacio con arraigo dentro de la población queretana.

Guerrero Hernández acusó que el Gobierno Municipal quiso entrar en una lógica globalizadora de los espacios públicos en donde lo que se busca es la “musealización” de las zonas ocupadas por edificaciones históricas.

Advirtió que aunque el jardín Guerrero no es exactamente un espacio histórico, se trata de un sitio que había adquirido relevancia social debido a los grupos que se reunían en él.

“Debemos tener muy en claro que el jardín no es histórico. Ha tenido muchos usos a lo largo de su historia: originalmente ahí iba a estar la catedral, luego fue mercado, más tarde pista de patinaje y finalmente el espacio que conocemos en la actualidad.

“El problema está en que aunque no se trate de un espacio necesariamente histórico, sí hay un movimiento en la zona que es propio de ciertos grupos que de alguna forma se sintieron desplazados o poco tomados en cuenta al momento de hacer el primer proyecto.

“Se trata de grupos que ya habían creado todo un corredor contracultural que abarcaba no sólo el jardín, sino también espacios como el Hotel Matamoros y el Museo de la Ciudad.”

Sin embargo, el académico manifestó que aun cuando el proyecto inicial adoleció de muchas fallas y fue iniciado sin tomar en cuenta a la ciudadanía y con un presupuesto que en su momento se consideró excesivo, no hay motivo para negar que se obtienen algunas ventajas del remozamiento del espacio, tal cual lo contempla el nuevo proyecto.

Entre estas ventajas, destacó, se encuentra la accesibilidad para las personas con capacidades ‘diferentes’ y la posibilidad de que se incorporen nuevos grupos al esquema urbano que representa el jardín Guerrero.

También señaló como un acierto el que se retire la balaustrada debido a que “no tenía razón de ser” y era sólo un elemento que pretendía pasar por antiguo. Sostuvo que sin la balaustrada el jardín quedará abierto a diversas manifestaciones culturales como performances y conciertos.

Incluso así, lamentó que el presupuesto sea aún ‘elevado’ (nueve millones de pesos, un millón menos que con el diseño anterior) e indicó que muy probablemente grupos como la comunidad homosexual se sentirán agredidos debido a la visibilidad que habrá en el nuevo jardín Guerrero.

También señaló como “un muy probable desacierto” el que se modifique el esquema comercial de las zonas circundantes, lo cual causará que donde existen negocios de comida a bajo costo, se llene de establecimientos más caros y pensados para el público extranjero.

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