Información

Lucha y justicia social, rasgos de la vida de don Chava Canchola

El ex sacerdote siempre estuvo “empujando la organización popular”, comentó el periodista Efraín Mendoza

Foto: Cortesía de Efraín Mendoza

Por: Ricardo Lugo Medina

Era la noche del 12 de noviembre y un cáncer devastador acababa con la vida de Salvador Canchola Pérez, “don Chava”, como lo llamaban sus cercanos: familiares, amigos y conocidos. Vehemente luchador social, hombre de fe y de lucha, siempre creyó que los pobres tenían capacidad para establecer sus propios esquemas de desarrollo a través de las cooperativas de producción y de consumo.

Persona sencilla, humilde y preocupada por el prójimo, son recuerdos que dejó en vida y que sus amigos resaltan.

“Fue un hombre que todo el tiempo tuvo proyectos. Siempre estuvo empujando la organización popular y siempre le apostó a construir contrapesos ante el ejercicio arbi­trario del poder”. Don Chava desde los ini­cios de la política de izquierda en Querétaro, “se convirtió en un referente moral. Cuando la política está invadida por el desprestigio, y la ética y los valores son en ella la cosa más extraña, su autoridad moral mostró otras formas de hacer política”, expresó Efraín Mendoza Zaragoza, director de Comunica­ción y Medios de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Otro amigo de Salvador, José Luis Álva­rez Hidalgo, lo describe como “un hombre polifacético que fue candidato por el PRD a gobernador y a diputado; también fue miembro del Comité Ejecutivo Estatal en varias ocasiones. Fue alguien muy preocu­pado por las cuestiones del cuidado ecoló­gico y la preservación del ser en cuerpo y espíritu”. Los baños de temazcal a las siete de la mañana en su casa, sábados y domin­gos, eran de su agrado. Posiblemente fue el primer habitante de una colonia urbana que construyó su casa de adobe, prosiguió José Luis.

Sus amigos cuentan que esa casa siempre estaba llena de espiritualidad, pero no una religiosa, sino una liberadora del hombre ante la opresión y la justicia. “Nunca fue un sujeto que pudiera llenarse de vanidad o de soberbia como ocurre con muchos lí­deres carismáticos de la izquierda mexica­na. Siempre actuó con humildad y mucha sabiduría. Su opinión siempre era obligada en toma de decisiones que teníamos en el partido”. Su trabajo siempre se apoyó en los procesos populares y es así como logró construir una izquierda del pueblo alejada de la burocracia.

Apoyó de manera sustancial la construc­ción en los hechos de la izquierda en la Sierra Gorda. Centró su atención en Arroyo Seco y Landa de Matamoros. La aportación de Canchola fue relevante en estos munici­pios, tanto así que el PRD llegó a gobernar Arroyo Seco. En la actualidad el Partido de la Revolución Democrática mantiene una presencia relevante en aquella región y fue a causa del activismo que Salvador realizó a mediados de los noventa.

Una de las últimas apariciones públicas

En una de las últimas apariciones en pú­blico antes de ingresar al hospital, Salvador Canchola sostuvo una plática con activis­tas sociales e indígenas de Amealco que integran el Frente Estatal de Lucha (FEL). Explicó que el asunto de la mística y del mundo emocional de ayudar al prójimo es una necesidad para “no desvalorarnos como seres humanos y para reconstruir la cuestión del ser humano con toda la exten­sión de la palabra”.

Su voz iba en contra del aspecto lánguido provocado por la enfermedad; postrado en su silla de ruedas, con su tradicional som­brero que le colgaba a sus espaldas y con la mano en la frente, hizo un esfuerzo para alzar la mirada y con firmeza anunció:

“Son millones las personas que son relega­das y marginadas. Aunque pareciera que no hay nada que hacer en lo político, la tirada es la unidad de ideas, unidad de sentimien­tos y al final unidad de acción. La unidad de acción se debe basar en una práctica en conjunto, donde se comunica con otros y se recibe de otros. Como la que tenemos aquí en Maxei con el Frente de Lucha.

“Una práctica común es la unidad de ac­ción, la cual tiene base en lo ideológico y en lo sentimental.

“Con esos antecedente les leeré un poco.

“Algunos de nosotros, Che, abandonamos el amor a los pobres que, hoy, se multipli­can en la patria grande, Latinoamérica y en el mundo. Hemos dejado de guiarnos por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por débiles disputas partidistas, y a veces hacemos de amigos, enemigos; y de los verdaderos enemigos, aliados.

“Minados por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no traemos el cora­zón calentado por ideales de justicia. Hemos quedado sordos a los clamores del pueblo, hemos perdido la humildad del trabajo de base y ahora cambiamos utopías por votos.

“Estamos viviendo esa lección en el 2012. Eso es lo que yo les traigo.”

“Con su propia práctica cotidiana evangelizó”

“Es una persona que con su propia práctica cotidiana evangelizó. Era un cristiano cuyo pensamiento y su acción nunca estuvieron escindidos. Fue una persona que nació po­bre y murió pobre. Siempre estuvo vincula­da a los exponentes más representativos de la Teología de la Liberación”, añadió Efraín Mendoza. “Participó en la fundación del PRD. Escribía colaboraciones periodís­ticas de manera cotidiana siempre enfa­tizando en el vínculo entre fe y política.”

Después de la fundación del PRD en Que­rétaro, Canchola continuó un arduo cami­no hacia la lucha política y social. “Desde que él estaba investido como sacerdote y asume la Teología de la Liberación como el camino para luchar por su pueblo, se trans­forma en una referencia obligada para ha­blar de la lucha de izquierda en Querétaro.”

A diferencia de la actual izquierda, que a la postre Salvador dejaría por la discre­pancia de ideales, la que él abanderó era de coyuntura acompasada, reflexiva, profun­da, ética y filosófica.

Álvarez Hidalgo expresó que Salvador Canchola se queda como una huella inde­leble para todos aquellos que siguen con la lucha social.

Don Chava siempre fue un creyente y seguidor de la Teoría de la Liberación; lo­gró intercalar valores éticos y conjuntarlo con el trabajo político para construir una utopía en la participación social y política, relató por su parte Jorge Patiño, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y So­ciales (FCPS), quien también compartió momentos de compañerismo y amistad con él.

“No buscaba una simple transformación mecánica de las estructuras sociales, sino una transformación que se construya en una utopía que él le denominaba la utopía del reino de Dios aquí en la tierra. Estuvo convencido de ello hasta su muerte.”

La sagacidad y perseverancia que Salvador dejó como legado, coincidieron sus amigos, es un ejemplo al que se debe dar continuidad para seguir con la lucha social.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba