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Luis Donaldo Colosio: El voto sentimental, la fuerza del PRI para capitalizar la tragedia

Luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 23 de marzo de 1994, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) capitalizó el voto sentimental para mantenerse cohesionado en la campaña presidencial. Esa fue la perspectiva de José Luis Ruiz Gutiérrez, entonces coordinador de la maestría de Análisis Político de la entonces Facultad de Sociología de la Universidad Autónoma de Querétaro, en una entrevista con El Nuevo Amanecer , un día después del asesinato.

Este sábado se cumplen 30 años del homicidio del entonces candidato presidencial del PRI, un crimen ocurrido en la colonia Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California. La versión oficial apunta a Mario Aburto Martínez, un obrero michoacano, como el único autor del que se considera el último magnicidio del siglo XX en México.

Hasta antes de ese día, la prensa local y nacional trataba a Colosio Murrieta como un candidato con una campaña aburrida, sin emoción. Otros análisis sugerían un rompimiento con Carlos Salinas de Gortari, presidente en funciones, mientras que otros periódicos pasaron sin mayor detenimiento el discurso del “México con hambre y sed de justicia”.

“El candidato que lance el PRI hará una campaña sentimental. (…) El voto sentimental tras la muerte de Colosio será un factor fundamental. Será capitalizado, de hecho, será una obligación moral y política”, explicaba el sociólogo José Luis Ruiz Gutiérrez, coordinador de la maestría de Análisis Político.
Así, el PRI aseguraba casi su victoria. El mismo partido que presentaba conflicto de intereses desde dentro, el mismo partido polarizado en ‘colosistas’, ‘camachistas’ o ‘salinistas’; el mismo PRI que aniquilaría a su candidato para asegurar que pudiera continuar el proyecto neoliberal.

“La disputa está en quién puede lograr tener la figura presidencial para un proyecto que va más allá de seis años”, mencionaba el sociólogo Ruiz Gutiérrez para El Nuevo Amanecer.

“En este momento se vive la disputa por el control del monopolio de la violencia legítima, y hay muchos actores muy interesados en ello. En términos generales la disputa estaría entre los duros y los livianos. Los duros , aquellos que han estado en contra de una mayor liberalización del Estado y de una mayor liberalización de la democracia y de las fuerzas políticas, incluyendo a los que están en contra de la separación entre el Estado y el partido. El otro grupo lo forman los comprometidos con la conciliación, con la transición a la democracia, con la apertura”.

“En términos generales, quien pierde (ante el asesinato de Colosio) es la democracia”, destacó el catedrático de la Universidad Autónoma de Querétaro.

El PRI venía de una ruptura por la nominación presidencial. La elección de Colosio molestó a Manuel Camacho Solís, quien rompió con el presidente de la República en noviembre de 1993. Un proceso turbio pero no inédito para el partido; contrario a la disciplina priista del momento, el político renunció al Departamento la Ciudad de México pero fue acogido inmediatamente en el gabinete salinista como secretario de Relaciones Exteriores.

Al estallar el conflicto con el EZLN, fue designado coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas, donde logró posicionarse, sin embargo el esfuerzo parecía ya en vano, al menos dentro del PRI, debido a que Colosio era ya el candidato presidencial.

Raymundo Riva Palacio, en un artículo publicado en 2014, recuerda que el protagonismo de Camacho “enfrió” la relación con Colosio con Salinas de Gortari, pues el primer mandatario no puso un freno al exapirante presidencial. Así, Camacho tenía más foco que la propia campaña presidencial.

De la misma forma, Manuel Camacho, también expresó su inconformidad con la nueva estrategia colosista. Camacho, que había sido delegado como el ‘Comisionado de la Paz’ para llegar a acuerdos con el EZLN en Chiapas, inevitablemente entre ‘indirectas y referencias veladas’, manifestaba su enojo por no haber sido seleccionado como candidato para las elecciones. Incluso, se rumoreaba la posibilidad de una candidatura independiente.

Previo al discurso en la explanada del Monumento a la Revolución (Un México con hambre y sed de justicia), la necesidad de Luis Donaldo de generar un rompimiento con los viejos valores del PRI, era expuesta desde diferentes medios de comunicación. La campaña electoral de Colosio Murrieta caía en picada, o al menos, así era percibida desde la voz crítica periodística.

“Ante la tibieza de la campaña de Luis Donaldo Colosio desde el arranque de la misma, y ‘ayudada’ por los acontecimientos chiapanecos, los politólogos se mostraban escépticos y pesimistas. Sugerían que si en verdad se quería el triunfo de Colosio, este debería de ‘romper’ de alguna manera con el Presidente Salinas. (…) Por fortuna hubo reacción por parte de Colosio y en su discurso arremetió en contra de casi todo y de todos”, se leía en una columna escrita en un diario local, 11 días antes del asesinato.

“Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar. Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos y tiene que asumir que en la democracia sólo la victoria nos dará la estatura a nuestra presencia política” aseveraba Colosio en aquél característico discurso que sembró incertidumbre y cuestionamiento en sus correlacionados; y colocó a la transformación democrática, como una de las principales y nuevas estrategias para su repunte político.

Cuauhtémoc Cárdenas, por otro lado, permanecía escéptico: “Pura retórica para impresionar y disimular la liga PRI-Gobierno-Candidato”, mencionaba el abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Luego de menos de una semana de luto, los periódicos comenzaban a preguntarse quién sería la persona que sucedería a Luis Donaldo Colosio en la candidatura presidencial

Algunas personas, como Edmundo González Llaca, quien fuera articulista de este semanario, recuerdan que tras conocerse la noticia, la sugerencia era que Diana Laura Riojas, esposa del candidato asesinado, fuera quien tomara las riendas del sepelio y luego la candidatura.

González Llaca, quien era coordinador de Evaluación y Seguimiento de la campaña de Luis Donaldo Colosio, hace la comparación con Violeta Chamorro, quien fue la primera presidenta mujer de Nicaragua. La también periodista comienza a despuntar luego del asesinato de su esposo, pues comienza un fuerte activismo.

“Era ingenuo, Salinas controlaba todo y Diana Laura estaba muy débil por la enfermedad”, recuerda González Llaca en una columna de 2019. La esposa del candidato murió en noviembre de 1994, casi ocho meses después del crimen de Lomas Taurinas.

La elección de Carlos Salinas fue Ernesto Zedillo Ponce de León, quien era director de la campaña de Colosio. ‘El País’ lo describe como “un hombre de la confianza del presidente… con cuya política económica de carácter reformista se encuentra profundamente comprometido”. Un artículo posterior lo llamaría “tecnócrata” y vería en él un perfil adecuado para las políticas de Salinas de Gortari.

Sin embargo, en el ínter, se mencionó el nombre de Fernando Ortiz Arana, presidente del PRI en el momento del asesinato. El político de origen queretano fue mencionado y contemplado como un posible sucesor de Colosio en la campaña. Este dato se menciona en distintas columnas y libros, entre ellos “Los depredadores: la historia oscura del presidencialismo en México, escrito por Francisco Cruz y Marco A. Durán.

Ortiz Arana aceptó la nominación de Zedillo. En mayo, deja la presidencia del PRI para ser senador por Querétaro, elección que gana. No obstante, su pago, dicen los autores de Los Depredadores, fue el abandono del grupo zedillista cuando buscó la gubernatura de Querétaro en 1997, la cual fue ganada por el Partido Acción Nacional (PAN) y su candidato, Ignacio Loyola Vera.

Ortiz Arana volvió a competir en 2003, pero fue derrotado de nuevo por el PAN y su candidato, Francisco Garrido Patrón. Después de eso, el exsecretario de Gobierno de Antonio Calzada Urquiza (1973-1979) se retira de la vida pública.

Este sábado, el PRI Querétaro rindió un homenaje a Luis Donaldo Colosio en el marco de su trigésimo aniversario luctuoso. Abigail Arredondo Ramos, presidenta estatal del tricolor, manifestó que “sigue presente el reclamo de un México hambriento y sediento de justicia” y aprovechó el homenaje para expresar que el país se juega dos caminos: la libertad o el absolutismo.

“Hoy, a 30 años de la tragedia de Lomas Taurinas, Tijuana, recordamos a un hombre que dejó huella en nuestro partido y en todo México. Un hombre, que fue protagonista de la historia moderna de nuestro país y dejó un legado de honor y orgullo como ningún otro. Parteaguas en la construcción del México moderno, insigne del priismo nacional”.

Finalmente, Arredondo Ramos, pidió defender los ideales de Luis Donaldo Colosio y hacer honor a su memoria.

David A. Jiménez

Jefe de Información de Tribuna de Querétaro y reportero investigador del semanario desde 2014; me especializo en temas de política local y asuntos municipales. Maestro en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

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