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Lydia Cacho sugiere crear protocolos para evitar acoso en universidades

Para hacer frente al acoso que se vive dentro de distintas instituciones de educación, es necesario crear protocolos de ética que permitan identificar y sancionar estas acciones, señaló la periodista y activista feminista, Lydia Cacho Ribeiro. De visita por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Cacho también pidió fortalecer la cultura de la denuncia ya que para ella, el silencio es el mayor enemigo de la democracia.

Ante el movimiento #YoTambiénUAQ que surgió debido a una serie de acusaciones en materia de acoso y hostigamiento por parte de personal docente y administrativo de la Universidad, Cacho señaló que considera este conflicto muy fácil de resolver: “me parece que se resuelve de una manera bastante fácil; primero a través de la creación de protocolos de ética y segundo a través de la denuncia”.

Lydia expuso que en México se cree que la denuncia no tiene utilidad: “se los dice alguien que fue perseguida y encarcelada… denunciar sirve de mucho porque mientras más denunciemos las conductas inaceptables, más vamos a crear la cultura de la igualdad”.

Lydia Cacho manifestó que la pregunta importante en materia de leyes también va más allá de su cumplimiento: “la pregunta importante es si nosotros somos capaces de construir la congruencia interior para que la ley se cumpla dentro de nosotros”, expresó.

Durante la conferencia que se impartió en la UAQ, la autora de ‘Los Demonios del Edén’ puntualizó que el peor enemigo de las mujeres no son ellas mismas, como se ha hecho creer, sino que es la violencia, que junto al hostigamiento se han normalizado.

Finalmente, hizo constante hincapié en el cambio de cultura que debe existir en México y el mundo a través del feminismo, al cual calificó como una lucha de la humanidad.

La educación impuesta

En la conferencia “La Narrativa de las Mujeres: Un Proyecto de Paz”, la activista señaló que el machismo se construye a través del miedo de los hombres a ser excluidos y a su vez, destruye la integridad de los hombres porque coloca a su sexualidad como origen de su personalidad.

Cacho advirtió que la mentira más reproducida es que los hombres machistas se construyen debido a que sus madres también lo son: “quien educa en el machismo es el hombre; sí, hay madres violentas pero reproducen el machismo para pertenecer a él a través de la reproducción de valores patriarcales”, declaró.

Lydia aseveró que la cultura educativa es profundamente violenta y excluyente pues vierte una importante carga sobre la infancia, centrándose en expectativas construidas alrededor del machismo y de miedos que se convierten en ‘la espina dorsal’ de la personalidad.

La activista consideró que lo más difícil de enfrentarse al machismo, ha sido no darse por vencida a pesar de toparse con hombres y mujeres que persisten en continuar reproduciendo estas prácticas que representan un alto costo para la sociedad. Lydia sostuvo que los hombres necesitan instruirse en el tema de masculinidades y feminismo: “no nos toca a nosotras volver a educar a los hombres cuando nos ha llevado siglos educarnos a nosotras mismas para tener poder”.

La escritora de ‘Esclavas del Poder’, opinó que el feminismo tiene que ver con la verdadera creencia en la igualdad y que las llamadas ‘feministas radicales’ son parte de uno de los diversos tipos de feminismo: “en un país donde no se atiende a las víctimas de la violencia desde la infancia; la consecuencia será que esas personas elijan la violencia porque piensan que se combate con más violencia”.

Cacho también comentó que esta visibilización negativa del feminismo es sólo una estrategia para desprestigiar al movimiento e impedir su avance ya que, según Lydia, son más mujeres las que buscan establecer la paz.

De regreso en el tema de la educación, consideró que los varones son criados sin su consentimiento en una cultura patriarcal y machista, misma que instó a destruir y crear un nuevo paradigma, pero no uno destructivo hacia los hombres. Sin embargo, durante su ponencia, aunque suene redundante, enfatizó: “ser mujer no es ser hombre”, ya que pertenecer a este último género garantiza estar “un escaloncito más arriba”.

Durante la lectura de su texto “Nunca solas”, Cacho Ribeiro apuntó que una mujer por sí sola es poderosa, pero en grupo “puede transformar el mundo”. Subrayó que persiste un “feminismo blanco” que no toma en cuenta todas las características de las mujeres del mundo, como las de ascendencia negra o indígena.

Cacho se presentó en el auditorio Fernando Díaz Ramírez de la UAQ, como el acto inaugural del primer foro Cartografías sobre feminidades. La periodista no atendió a los medios de comunicación –dado que “no estaba en el convenio”, refirió su personal de apoyo-, limitándose a salir por la puerta de atrás del recinto tras algunas fotografías y autógrafos con algunas seguidoras.

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