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Marcial Flores: El oficio escrito en el apellido

Desde hace 20 años Marcial Flores vende nochebuenas, las trae de Tuxpan, Michoacán; los precios, entre 20 y 120 pesos

Por: Lourdes Durán Peñaloza

Marcial Flores hace honor a su apellido. Cada otoño se ubica en Garibaldi esquina con Damián Carmona. Desde el 20 de noviembre, él y sus nochebuenas son observados por los ojos artificiales, cosidos, pegados o ladeados, de decenas de disfraces que cada mañana son colgados en estructuras metálicas colocadas en los locales de enfrente.

Desde ese día, encuentra el tiempo, ganas y modo para soportar las cuatro horas de camino que lo separan de su natal Tuxpan, en el estado de Michoacán, para ofrecer las plantas que el primer embajador estadounidense en territorio mexicano, Joel Roberts Poinsett, decidió bautizar con su nombre y venderlas así por el mundo, como si fueran suyas. Así, de ganas: Poinsett.

La noche y su hijo lo acompañan durante el transcurso del viaje. De ida, vacíos. De venida, atiborrados de flores rojas de pétalos resistentes que van desde los 20 pesos hasta seis veces el mismo valor. “Depende, güerita, del tamaño de la maceta y la altura de la planta.”

Así han transcurrido los últimos 20 años, del 20 de noviembre al 20 de diciembre. Siempre ha trabajado derecho, y a eso atribuye nunca haber tenido ningún problema por las carreteras, a pesar de la fama que una familia trajo a su estado.

A la fecha sigue creyendo que fue el destino quien hizo que su vecino tuviera algunos problemas familiares, vendiera su rancho, se fuera para los Estados Unidos, y le traspasara el negocio. Ese año fue el primero que él sacó toda la producción.

Así lo ha hecho hasta ahora. Presto pasan los veintes de cada diciembre, regresa al municipio de Tuxpan a cultivar flores para corte de florería, junto a otros lugareños que han hecho de la floricultura la actividad principal del municipio.

“Ave María purísima”, se le oye revirar a una clienta que se rehúsa a llevarse tres macetas sin obtener descuento alguno. No sabe que, desde febrero, don Marcial ha mandado podar hasta cuatro veces las plantas que ella escoge con tanto ahínco.

Una por una, las más de tres mil nochebuenas de diferentes tamaños que vende durante la temporada han pasado por el mismo procedimiento, llevado a cabo por una decena de personas.

 

Pionero en Querétaro

El clima del vecino estado favorece la producción. Se controla, no registra cambios drásticos, y eso facilita el cultivo de las plantas para que él pueda entregarlas en forma y para que sus clientes ya sólo tengan que regarlas dos veces por semana.

El chiste es que no se les mueran tan pronto, y menos por problemas de plantación. Si eso pasa, los clientes pueden perder la confianza y no regresar. Por eso, el tiempo que tiene ahí ha tratado de llevar lo mejorcito que se ha podido, “pues ora si que para no tener ese tipo de problemas”.

“Ora sí que para no perder sus clientes, más que nada.”

No cabe en sí mismo cuando apela a la mejor forma que tiene para publicitarse: los 20 años que lo respaldan, y que atestiguan que él fue uno de los tres primeros en comercializar nochebuenas en el estado.

“Eran unos viveros que se llamaban ‘El Oasis’ y luego el señor de aquí del tanque del agua, aquí arriba en Zaragoza”, los dos que lo antecedieron.

De la historia de la nochebuena no sabe mucho porque apenas tiene 46 años de edad. Necesita tener unos cuantos años más. Lo que sí, es que antes la trabajaban diferente. Como era de vara, la comercializaban por docenas, sobre todo en la ciudad de México.

“Las ponían en agua como si fueran gladiolas o flores de otras”. Ya luego empezaron a cultivar otro tipo de plantas y a venderla en macetas, pero antes se vendía por manojos. Era difícil venderla en ese entonces, porque no mucha gente la acostumbraba.

Actualmente la cosa es diferente. Los usos han cambiado y no faltan las novias, quinceañeras, madrinas o comadres que aprovechen la temporada y quieran las macetitas como centros de mesa.

“Yo nunca he hecho eso”. No. Nunca ha recurrido al internet ni esas cosas para anunciarse. Ni falta que le hace. Ha crecido gracias a los clientes de los que se ha hecho año tras año. El secreto está en las recomendaciones y dejar fuera intermediarios, para poder dar un precio más bajo.

No importa que vaya y venga. A fin de cuentas, así lo ha hecho por dos décadas.

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