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Más salario, mismo problema: Querétaro sigue entre los estados más caros para vivir

A partir de este enero, el salario mínimo en México alcanzó por primera vez los 315.04 pesos diarios, tras un aumento del 13 por ciento aprobado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos. Sin embargo, en Querétaro, segundo estado más caro para vivir en el país, el incremento convive con rentas elevadas, un alto costo de vida y una informalidad laboral que alcanza al 54 por ciento de la población ocupada, factores que relativizan el impacto real del ajuste salarial.

El consejo de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) determinó el aumento del 13 por ciento al salario mínimo, pasando de 278.80 a 315.04 pesos diarios. Dicho porcentaje también aplica para 61 profesiones, oficios y trabajos especiales del listado integrado.

El costo de vida en Querétaro

Según estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Querétaro es el segundo estado más caro para vivir en México, donde en la ciudad, la renta puede superar los 10 mil pesos. Por otro lado, el costo de vida de una familia integrada por cuatro personas ronda los 50 mil pesos mensuales, mientras que una persona al mes gasta 13 mil pesos, arriba del salario mínimo. Esto hace que Querétaro sea, en comparación a la Ciudad de México, solo un 2.5 por ciento más barato, haciendo al estado el segundo más caro del país.

Impacto en la pobreza y calidad de vida

El aumento salarial ha reducido la pobreza al 16 por ciento, pasando de 600 mil habitantes en pobreza en 2018 a 400 mil en 2024. Asimismo, se encuentra que el aumento al salario mínimo impulsa el crecimiento salarial, lo cual es un indicador para conocer si la calidad de vida de la ciudadanía está mejorando.

Sin embargo, este aumento no es competencia ante la ventaja salarial, donde se encuentran beneficios como el seguro de vida, gastos de transporte, etc. Ya que en 2025 esta ventaja sólo fue del 15 por ciento, a diferencia de 2018 donde correspondía al 20 por ciento.

Retos: Informalidad y disparidad regional

Sin embargo, según datos del Inegi, el 54 por ciento de la población trabaja bajo la informalidad, sin pensión ni seguro de vida. La mayoría de estos empleos dependen de las ventas del día a día para subsistir, por lo que el ingreso al hogar puede ser menor o mayor al del salario mínimo.

“Pues claro que un aumento del salario mínimo ayudaría a mi calidad de vida y, bueno, creo que no solo a la mía; o sea, en general siento que aumentaría la calidad de vida de un lugar, específicamente Querétaro, haciendo que el salario mínimo suba por el promedio (…) bueno, suba a como está ahorita, porque bueno, igual el centro del país pues tiene un salario mínimo mucho más bajo que el norte y siento que es algo que se debe de estandarizar en toda la república”, opinó un trabajador de una farmacia local.

La brecha con la Frontera Norte

En el norte del país, denominada como Zona Libre de la Frontera Norte de México (ZLFN), el salario mínimo es de 419.88 pesos; esto con motivo de mantener un mercado competitivo por los municipios de los estados fronterizos aledaños con Estados Unidos. Personas como Rogelio Gómez Hermosillo, presidente de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP), afirman que debe de haber una justificación para que la brecha salarial general y la frontera norte sea tan amplia.

El salario mínimo tiene una meta predefinida: que sea lo suficiente para al menos 2.5 canastas básicas. Con este aumento nos encontramos a casi dos canastas básicas en el resto del país, pero a medida que los años pasan, también los precios suben. Crisis financieras como lo fue el de la de la pandemia del 2020, pueden perjudicar no sólo a la población vulnerable si no a personas que gozan de un salario.

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