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Matices de la vida

Por: Cecilia Conde Rendón

El Centro de Protección de Ancianos A.C. es uno de los más antiguos en Querétaro, tiene 102 años operando, aunque aún tiene carencias. Actualmente atiende a 28 hombres y 58 mujeres de la tercera edad que vivieron en situación de calle o a quienes sus familiares decidieron llevar a allí.

Ellos reciben atención médica y fisioterapia, que les es proporcionada por alumnos de la Facultad de Enfermería de la UAQ. Por otra parte, la institución es sostenida por donativos -en efectivo o en especie- de empresas que contribuyen para la alimentación de las personas que allí se encuentran. Sin embargo, al tratarse de un edificio antiguo, requiere de mantenimiento, mismo que no han podido realizar por falta de recursos.

Además, el personal que apoya en el cuidado de los ancianos es escaso. La hermana Bartola Paz Zúñiga -directora de este centro- mencionó que requieren de un médico fisioterapeuta de tiempo completo, pues aunque ya cuentan con el equipo necesario, no hay quién lo opere.

Las condiciones no son del todo óptimas para los residentes: para poder brindarles una mejor atención, hace falta ropa, medicamentos, material de curación, sábanas y cobertores. Por otra parte, los voluntarios que acuden a este centro no son constantes, por lo que se requiere de personas que estén dispuestas a ayudarlos a alimentarse, bañarse, cambiarse e ir al baño.

Son historias de vida las que esas paredes guardan, unas más claras que otras. Algunas son narradas por aquellas personas que hace no muchos años tuvieron la fortaleza de enfrentarse a los retos de la vida… y que los siguen afrontando. Se podría pensar que esta etapa de la vida es de plenitud, de ya no más preocupaciones, pero aquí hay personas que reflexionan por qué están allí y no en su casa.

Otras viven en una realidad distinta, en hechos que pudieron o no ser ciertos, en días diferentes, haciendo las mismas preguntas y recibiendo las mismas respuestas. Viven entre películas en blanco y negro y charlas de amigos que vivieron su niñez en épocas semejantes.

La infancia y la juventud son las épocas recordadas con más nostalgia y claridad. Porque detrás de esas arrugas y ese cabello blanco, hay tantos años de experiencia e historias entrañables que no bastaría un libro para poder contarlas.

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