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Medio centenar de bebés de brazo, entre los menores que pasan la vida en la calle

Estos menores provienen de zonas deprimidas del estado, particularmente de las comunidades indígenas de Santiago Mexquititlan y San Idelfonso, pertenecientes al municipio de Amealco, que suelen trasladarse a la capital durante los fines de semana.

La autoridad municipal de Querétaro tiene identificados a 332 “menores en situación de calle”, de los cuales medio centenar son bebés de brazos. De acuerdo con la directora del Sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Josefina Esteva Navarro, 281 niños y adolescentes realizan alguna labor para su sostenimiento económico.

Explicó que, con ayuda de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), la autoridad local se dispuso a levantar un censo para identificar con precisión la problemática de los menores. No obstante, dijo, “los niños no cooperan” porque “tienen miedo, son desconfiados” y no permiten un acercamiento directo.

Por su parte, Blanca Elena Castañeda Hernández, coordinadora de Protección a la Infancia en Riesgo Social, explicó que se ha detectado que los niños que laboran o piden dinero en los cruceros presentan hipoacusia, esto es, disminución en la capacidad auditiva, por la exposición a los autos y al sonido. Lamentó que es común encontrarlos con problemas gastrointestinales, daños en la piel, trastornos de déficit de atención y malnutrición.

Puntualizó que buena parte de esos menores provienen de zonas deprimidas del estado, particularmente de las comunidades indígenas de Santiago Mexquititlan y San Idelfonso, pertenecientes al municipio de Amealco, que suelen trasladarse a la capital durante los fines de semana, caracterizándose por su movilidad en familia. Durante su estancia en la ciudad, suelen pernoctar en lugares como el Barrio de Dolores, San José el Alto, las Margaritas e, incluso, San Francisquito.

La funcionaria enfatizó que debido a estos factores los niños no llegan a escolarizarse, ya que necesitan realizar estas actividades día a día. Detalló que principalmente se dedican a la venta de artesanías, limpiar parabrisas y pedir limosna, por lo que llegan a obtener hasta 150 o 200 pesos diarios.

Del municipio de Querétaro, la zona que registra mayor expulsión de personas en situación de calles es San José el Alto. Observó que desde que retiraron a los comerciantes de la Alameda, la población de los niños en esa zona disminuyó hasta en un 80 por ciento. Destacó que existe presencia indígena local, pero también procedente del estado de Chiapas, en zonas como Luis Vega y Monroy, Pie de la Cuesta, Bernardo Quintana y Avenida de la Luz.

Para estimular que los niños dejen la calle, el DIF puso en marcha un “Centro de día”. No son escuelas, sino espacios para el desarrollo de los infantes. Operan bajo “un esquema abierto”, con actividades culturales, recreativas y de apoyo psicológico. Añadió que los niños están desde las 8:00 a las 12:30 horas en los centros y por la tarde toman clases. Lo único que se piden a cambio es que los padres asistan a jornadas informativas y realicen trabajos de limpieza en el lugar. Este espacio ha contribuido a que 27 familias se incorporen a un trabajo formal.

La dependencia municipal considera que este problema es multifactorial, ya que no sólo depende del gobierno, y a juicio de Esteva Navarro “mientras la gente les siga dando dinero los niños no van a dejar las calles”. Muchos niños, precisó, rechazan el apoyo porque en la calle tienen “mejores condiciones”. Recalcó que los niños “no escogieron estar ahí” y suelen quejarse de agresiones de transeúntes y automovilistas.

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