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Medios caen en juego político por COVID-19: Gabriel Corral

Ahí, los medios de comunicación tienen un papel trascendental en el pánico generado, “no te están diciendo cómo pensar, pero sí te están planteando qué pensar”, asegura Corral.

Tanto medios de comunicación locales como nacionales, están participando en el “juego político” que implica la cobertura de la pandemia mundial por el COVID-19, sostiene Gabriel Corral Velázquez, doctor en Estudios Científicos Sociales por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Si bien la contingencia es un tema de salud, se ha convertido también en un “juego político” con miras a las elecciones de 2021.

Para Corral Velázquez, los medios han jugado en dos aristas: “la parte sanitaria, con el interés público de cómo va creciendo la pandemia en México”; y por otro lado cómo los actores políticos “muestran sus posiciones dentro de la arena”. Como ejemplo, están las acciones adelantadas de varios gobiernos estatales que manejaron su agenda en contraposición a las recomendaciones de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

El éxito en el manejo de la primera pandemia en tiempos de las plataformas digitales será manejada por gobernadores y por los medios tradicionales, “señalando lo que se está dejando de hacer”, y por otro está “la cobertura de lo que preocupa a la ciudadanía por ser una cuestión de salud”.

Ahí, los medios de comunicación tienen un papel trascendental en el pánico generado, “no te están diciendo cómo pensar, pero sí te están planteando qué pensar”, asegura Corral.

Entonces, si por un lado se destaca que el virus no es bastante dañino para la población, pero por otro te dicen “que te quedes en casa”, y lo anterior se combina con los mensajes contradictorios (como el del presidente que invitaba a salir a la gente un día antes de pasar a Fase 2), hace que la población mejor “se retraiga” en sus casas; sostiene el académico. Aunque “‘Susana Distancia’ merece crédito” por el alcance que ha tenido dicha caricatura en la conversación de la población.

¿Pánico o desconfianza?

Para el académico cabe la duda de si la participación ciudadana, que se ha visto reflejada en calles semivacías, es producto del “pánico” al virus en sí o a la “desconfianza” en las autoridades. “Eso obligó a que se adelantaran las fases”, sostiene; y destaca el mensaje político al pasar de Fase 1 a Fase 2, cuando el subsecretario Hugo López-Gatell se negó a declararla el 24 de marzo, pero para el 25 por la mañana se hizo “con todos los secretarios” de Salud y militares al lado del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Además, para Gabriel Corral, “no hay una uniformidad en la crítica” a las decisiones de las autoridades, pese a que existen algunos medios de comunicación con líneas editoriales claramente contrarias, al menos al gobierno federal. Ahí se dan las “desavenencias” más claras entre conglomerados de medios de comunicación contrarios al gobierno de López Obrador.

Sin embargo, el caso de nuestro estadoes mínimo lo que aparece al asunto federal” y en la cobertura a las decisiones del gobierno estatal “no veo crítica”, aseguró. El riesgo de que la prensa no haga “lecturas críticas de la realidad de la vida pública” podría implicar una falta de “equilibrio” en la cobertura y que no haya “claridad” en la forma en la que se lee la realidad; pero que, para el académico, es la normalidad en Querétaro desde hace muchos años.

No hay claridad en las líneas editoriales, entonces el personaje en turno como gobernador se lleva” las notas principales “sin un señalamiento crítico”, lamenta Corral Velázquez. La relación entre la prensa y el poder público, y las malas condiciones de trabajo de los reporteros, permite que la libertad “de leer críticamente” de los periodistas se vea limitada y no se cuestione “la razón de ser” de determinadas acciones tomadas por las autoridades, dejando la cobertura en lo meramente anecdótico.

Lo anterior, contribuye a la ansiedad que sienten los lectores, sostiene Corral. “La pregunta en el sentido de un lector común: Bueno, si se compraron tantas camas para el tratamiento de los enfermos por COVID-19, ¿pues qué estamos esperando?”, ejemplifica.

Finalmente, concluye con que la cobertura y el nivel de información generada en esta emergencia internacional no tienen precedentes y lanza la pregunta “¿sacarnos del tema ayudaría para librar presión, tanto a la gente y a las autoridades?”.

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