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México debe responder con estrategia para evitar un colapso del T-MEC: académico

Dado que el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estado Unidos representa un conjunto de desafíos para México, “todos tenemos que jugar este juego” de negociaciones de manera puntual, especialmente, cuando de aranceles se trata.

Pablo Rodríguez Almaraz.

Ante la amenaza del presidente de EUA, Donald Trump, de imponer aranceles a México, Pablo Rodríguez Almaraz, coordinador de la licenciatura en Negocios y Comercio Internacional de la Universidad Autónoma de Querétaro, advirtió que nuestro país debe tener cuidado en cómo va a establecer la reacción porque la respuesta no debe ser aislada ni apresurada, sino construida de manera técnica y estratégica para evitar una confrontación comercial que afecte gravemente las relaciones bilaterales y económicas.

En entrevista con Tribuna de Querétaro, el académico explicó que la próxima revisión del T-MEC en 2026 podría colapsar si México no negocia con «reciprocidad técnica» y política, y recuerda que tanto para EUA y nuestro país «somos un mal necesario: nos necesitamos”.

¿Qué son los aranceles?

Un arancel es un impuesto que un país cobra por los productos que vienen de otros países cuando cruzan la frontera, es decir, es un costo adicional que se le agrega al precio de las mercancías extranjeras. El propósito es ayudar a proteger a las empresas locales de la competencia foránea al hacer que los artículos importados, o sea, los comprados, sean un poco más caros.

“Es una manera de restringir, en cierta manera, la entrada de algunas mercancías al territorio con el afán de proteger a la planta productiva nacional”, explica el coordinador de la licenciatura en Negocios y Comercio Internacional, Pablo Rodríguez Almaraz.

Reciprocidad

“México tiene que tener cuidado en cómo va a establecer la reacción”, advierte Rodríguez Almaraz, puesto que los aranceles que tal vez se pretenden imponer a Estados Unidos, no se pueden dictar a la ligera en una lucha de “quien puede más”, tampoco de manera aislada por la Secretaría de Relaciones Exteriores. La respuesta debe construirse a través de un conjunto de operaciones por parte de los grupos negociadores de las distintas industrias, tales como, por ejemplo, las instaladas en Querétaro: la automotriz, la aeronáutica, la de tecnologías de la información, servicios profesionales y consultoría, y la inmobiliaria.

Dado que, tan sólo Querétaro cuenta con aproximadamente 559 empresas con capital estadounidense, según la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu), el país tiene que responder al “concepto de reciprocidad”, es decir, al intercambio mutuo de beneficios y obligaciones para establecer relaciones positivas con el vecino del norte. “La negociación no solamente es una parte política, sino, también, es una parte técnica muy profunda”, puntualiza el Maestro en Administración de Empresas, quien también recuerda que la próxima validación del T-MEC será en 2026.

Los bolsillos

Para tratar de dimensionar, por ejemplo, el 25 por ciento de aranceles en la importación de jitomate, si este costara 100 pesos por kilogramo, quien lo compra tendría que pagar ahora 125 pesos por kilo. Por lo tanto, este comprador tendría que vender el producto a un precio más elevado para tratar de recuperar la inversión, algo natural para cualquier negocio, desde el tianguis, hasta los supermercados.

Se podría pensar, aclara Rodríguez Almaraz, que el aumento de aranceles podría ahuyentar a las empresas e industrias, pero, “por el contrario, es por el interés de los consumidores que se llega a una conciliación, porque, si no, todos perdemos, ¿y dónde estaría el abasto de productos?”. En ese entendido, la mayoría de las plantas de producción automotriz (vehicular) estadounidenses, que están en México, no podrían pausar o terminar sus labores, al igual que aquel 80 por ciento de jitomate que consume EE. UU. de México.

Al final de cuentas, las negociaciones que difícilmente se pueden ver entre las fronteras, se reflejan en los bolsillos de la población todos los días.

“Un mal necesario”

“Si lo queremos ver desde el punto de vista negativo”, expresó el docente de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), “somos un mal necesario, nos necesitamos. Tenemos que reconocer que no podemos conseguir en nuestro país todos los insumos, las partes, los componentes y las materias primas que necesitamos”. Es por ello por lo que se estableció el T-MEC.

Con el regreso de Trump a la presidencia de EE. UU., la dinámica en este ámbito será diferente. “Es un reto para la diplomacia mexicana, pues tendrá que cambiar su modelo a uno más agresivo. México no puede menoscabar”, es decir, disminuir, “su percepción como país” a través de la calidad de sus negocios, producciones y mercancías, reitera Rodríguez Almaraz.

De la misma forma, puntualiza que el país debe comenzar a ver sus áreas de oportunidad para “combatir esta guerra comercial, porque eso es”. Todo ello bajo la luz de los acuerdos internacionales que sirven, además, como “mecanismos de solución de controversias”; y si las reglas del T-MEC se comienzan a violar, “el Tratado no va a tener futuro”, advierte el docente de Negocios y Comercio Internacional.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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