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México, deficiente en materia de Estado de derecho: Leonardo Morlino

Una de las eminencias en Ciencia Política a nivel Mundial, el profesor Leonardo Morlino, puso sobre la mesa la democracia del país y sus problemáticas.

Por: David Eduardo Martínez Pérez

De acuerdo con Leonardo Morlino, quien presentó una conferencia sobre calidad de la Democracia en el auditorio Fernando Díaz Ramírez de la UAQ, la calidad de la democracia mexicana se encuentra por debajo de la media en relación con el resto de América Latina.

El investigador de la Libera Università Internazionale degli Studi Sociali  (LUISS por sus siglas en italiano) destacó que uno de los principales problemas a los que se enfrenta la democracia en México para ser considerada de calidad, es la deficiencia que existe en materia de Estado de derecho y el hecho de que es uno de los países con peores niveles de seguridad individual.

 

Otro problema al que se enfrentó la democracia mexicana fue la mala percepción que se tiene de los partidos políticos y de la policía debido a la corrupción presente en ambas instituciones.

En este sentido, señaló que los mexicanos se encuentran incluso por debajo de países como El Salvador en materia de calidad democrática, aunque se aventaja a naciones como Ecuador, Venezuela o Nicaragua, que son países donde no se presentarían las condiciones mínimas para hablar de un gobierno democrático.

Entre las características que debería presentar un Estado con un nivel mínimo de democracia, el académico señaló la existencia de más de un partido político, la presencia de varias fuentes de información, las elecciones limpias y transparentes y la ausencia de poderes fácticos, entre otros.

La democracia mínima es uno de los indicadores que permiten definir la calidad democrática en un país determinado.

Morlino descartó que exista la democracia en países como Venezuela debido a que no existen suficientes libertades de expresión y prensa, lo que limita la existencia de fuentes variadas de información.

Manifestó que esta característica se presenta en varias de las naciones gobernadas por sistemas que coloquialmente reciben el calificativo de “populistas de izquierda” aunque él señaló que no utiliza ese término y que prefiere considerarlas como naciones con democracia de poca calidad.

Sin embargo, sus estudios también arrojaron que algunas naciones gobernadas por la izquierda llegaron a posicionarse como democracias muy sanas en el contexto de América Latina, este fue el caso de países como Brasil, Argentina y Uruguay, que junto con Chile y Costa Rica encabezaron la lista de las democracias de mayor calidad en la región.

No confundir calidad en la democracia con gobernabilidad democrática

Con base en Morlino, los principales problemas a los que se enfrentan estas democracias son los relacionados con corrupción dentro de los partidos, mientras las democracias de calidad inferior tienen sus focos de corrupción en instancias como la policía o el Poder Judicial, como sucede en el Perú, donde existen altos niveles de desconfianza hacia los jueces por acciones de corrupción.

Su estudio advirtió que pese a que la corrupción es un tema ‘frecuente’ en casi todas las democracias latinoamericanas, en general los países con democracias de mayor calidad tienden a presentar mejores resultados en otros rubros, mientras los que presentan menores niveles de calidad en la democracia, se encuentran inmersos en varias problemáticas sobre las que arrojan resultados pobres.

El investigador señaló que hay una correlación geográfica entre la poca calidad en la democracia y la ubicación de los países debido a que la región de Centroamérica presentó en general los peores indicadores con excepción de Costa Rica.

También detalló que hay una vinculación ‘muy fuerte’ entre la libertad y la igualdad en aquellos países que han alcanzado altos estándares en materia de democracia.

Entre otras cosas, advirtió que no hay que confundir calidad en la democracia con el concepto de gobernabilidad democrática y puntualizó que la diferencia estriba en que la calidad no solo mide el producto final, sino las condiciones del proceso mediante el cual éste se generó.

Finalmente enfatizó que pese a los altos niveles de corrupción entre los cuerpos policiacos y los partidos políticos, más del 81% de los mexicanos cree que la corrupción la puede combatir la gente ‘común y corriente’.

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