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México y Venezuela: datos en el tiempo (II)

En la nota de la semana pasada vimos que, entre 1990 y 2016, las condiciones, respecto a los datos que arroja el Índice de Desarrollo Humano (IDH), cambiaron positivamente para Venezuela y superan ligeramente a México en 2014 y 2016. El resumen de esos cambios se muestra en la gráfica 1, la cual refleja los cambios del IDH en el tiempo.

También vimos, de manera general, otros datos diferenciales en torno a los dos países; decíamos que la extensión territorial de México es más grande que la de Venezuela, de hecho el territorio del país representa 2.15 veces la de Venezuela, pero la población de México es más de cuatro veces superior a la venezolana.

Es decir, México es un país con mayor densidad de población; mientras que en toda América Latina el promedio de habitantes por kilómetro cuadrado pasó de 30.1 en 2011 a 31.8 en el 2016, para México ha crecido de 61.3 a 65.6, es decir, hay casi el doble de habitantes por kilómetro cuadrado, y Venezuela tiene casi la misma densidad que el conjunto del territorio latinoamericano pues pasó de 27.4 a 33.1 para los mismos años.

Para los últimos dos años (de 2014 a 2015 y de éste a 2016) ambos países reportan la misma tasa de crecimiento poblacional. (Datos del Banco Mundial en “Indicadores del Desarrollo Mundial).

Igualmente, se cerró la nota con los comentarios en torno a la economía, otro de los elementos que intervienen en la determinación del IDH: la diferencia en el ingreso per cápita de los mexicanos es superior al de los venezolanos.

Prometí que en esta segunda nota, detallaríamos cada uno de esos aspectos que componen el IDH, agregando que en los últimos años se han incorporado otros aspectos de corte más cualitativo que, si bien no abonan a la determinación del índice, sí dan cuenta de las condiciones de vida de los habitantes de cada uno de los países participantes. Más adelante iremos detallando algunos de ellos.

Inicio, justamente con estos aspectos económicos, entre los cuales, el ingreso per cápita juega un papel importante, pero, igualmente intervienen otros indicadores específicos, tales como la distribución de los ingresos en toda la población de cada país, expresado tanto por estratos específicos de ingreso, como el indicador global llamado Coeficiente de Gini, el cual mide la concentración de la riqueza en una sociedad; el costo de la canasta básica, entre otros aspectos.

Para analizar esos índices, nuevamente me estaré refiriendo a los anexos estadísticos que se publican por los organismos internacionales. El Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD) junto con la publicación del IDH del 2016 publicó un agregado para América Latina y el Caribe, en el cual se desglosan con precisión varios aspectos; los datos son tomados de ambas publicaciones.

De esta última publicación, tomaré los datos que se refieren a la distribución de la población de México y Venezuela para explicar la diferencia de los ingresos.

A nivel macroeconómico, no se puede negar que las condiciones de México son mejores que las de Venezuela, sin embargo proporcionalmente en torno al PIB del conjunto de América Latina y el Caribe ambos países mantienen la misma proporción que la que presentan en cuanto al tamaño de su población con respecto a la del subcontinente, precisando el PIB de México representa poco más del 20 por ciento del de la región y el de Venezuela sólo es ligeramente superior al 5 por ciento.

El grupo más bajo en la gráfica muestra la población en condiciones de pobreza en alguna de las tres características que considera el PNUD (pobreza, pobreza extrema y pobreza ultra-extrema); el siguiente estrato lo representan las personas consideradas “vulnerables”, el tercero son las personas de “clase media” y el superior son los ricos.

De acuerdo con los datos que se proporcionan en los anexos del reporte, los vemos reflejados en las gráficas 2 y 3, si consideramos el grupo de los pobres más el de los vulnerables en México, hay un 6 por ciento menos, de personas en esas condiciones que las que se reportan en Venezuela. Por su parte la clase media en México la compone un 27.2 por ciento y Venezuela reporta un 4 por ciento menos de personas en esa condición. El estrato económico superior, que son las personas que ganan por arriba de los 50 dólares diarios, en México son el 2 por ciento, mientras que hay solamente un 0.2 por ciento de venezolanos en esa condición.

Es decir, Venezuela tiene entre un 5.3 por ciento y 5.6 por ciento más de pobres o vulnerables que México; las políticas públicas aplicadas para atender a las personas en vulnerabilidad en ambos países pueden librar a prácticamente los mismos porcentajes de personas en uno y otro país.

Venezuela muestra una tasa de variación de la pobreza de 3.5 por ciento en los últimos 10 años, mientras que nuestro país esa tasa es de solamente 2.9 por ciento, es decir que el país sudamericano tiene mejores políticas públicas para atacar la pobreza o muestra un ritmo más acelerado para sacar a su población de esa condición. De continuar esas tendencias, en pocos años se verá el mismo efecto que se observó en los valores del IDH.

El Coeficiente de Gini, que mide la concentración de la riqueza en un país, en otras palabras, expresa en qué medida la distribución del ingreso dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa entre los individuos.

El índice se expresa a través de un coeficiente del 0 al 1, donde el 0 refleja una distribución perfectamente equitativa y el 1 representa una situación en la que un único individuo posee toda la riqueza de la economía, es decir, mientras más alto es el valor del indicador la concentración de la riqueza es mayor; para Venezuela el valor dado para 2016 fue de 0.448 y ha mejorado en 2 por ciento en los últimos 10 años, mientras que en México el valor reportado para 2016 fue de 0.47 y la variación en los últimos diez años ha sido de solamente 0.38 por ciento.

Estos últimos datos comprueban lo que se mencionó anteriormente, no solamente sobre la concentración de la riqueza, sino es una medida para evaluar la puesta en práctica de las políticas públicas para atenuar esa concentración.

En México al contar con un valor del Coeficiente de Gini de casi tres centésimas por arriba del de Venezuela, se constata que impera una mayor concentración de la riqueza, pero además de que se presenta esa concentración la variación es de casi una quinta parte de la magnitud en que lo ha venido haciendo Venezuela en los últimos 10 años, es por ello que diversos grupos en nuestro país han venido insistiendo que hace falta aplicar políticas que beneficien a mayor número de personas y se dejen las políticas proteccionistas de los grandes empresarios, aunque eso suene a populismo.

Pero más allá de los términos peyorativos de si es “populismo o no”, yo insistiría en recuperar el término original de la política, que tiene que ser para beneficio del pueblo, si nos atenemos lo que dice el diccionario sobre política “…de, para o relacionado con los ciudadanos, es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo y para beneficio del mayor número de ellos. Es un quehacer orientado al bien común”.

En cuanto a las características de las personas que se encuentran en vulnerabilidad económica, lo que arrojan los datos es que, mientras en México la tasa de dependencia económica, es decir el número de personas que dependen de aquellos que trabajan es de 2.2, en Venezuela ese mismo indicador es de 2.3, es decir solamente una décima mayor al que se tiene en México. Además, en México la proporción de hogares en que hay jefa de familia es de 24.2 por ciento, en Venezuela ese indicador tiene un valor de 35.4 por ciento, es decir la diferencia es de diez unidades con dos décimas superior el de Venezuela que el de México, ello significa que más mujeres acceden a puestos de trabajo en el país bolivariano.

El mercado laboral mexicano arroja que el 92.8 por ciento de los hombres adultos en situación de vulnerabilidad se encuentra laborando, mientras que en Venezuela esa proporción es de 90.9 por ciento, es decir 2.1 por ciento menos que en México; las mujeres adultas de ese mismo grupo que en México están empleadas es de 57.4 por ciento, en Venezuela de 63 por ciento, es decir 6.4 por ciento más que en México, muy probablemente por la diferencia en las proporciones de mujeres con educación universitaria.

El reporte señala que en Venezuela el 49 por ciento de las personas que laboran lo hacen en empleos informales, mientras que en México es el 52 por ciento.

La brecha salarial entre hombres y mujeres que tienen educación universitaria, en México es de 20 por ciento mientras que en Venezuela es de solamente el 12 por ciento, es decir Venezuela presenta condiciones de mayor igualdad de género en el tema salarial y empleo.

Entre los aspectos más cualitativos, mediante las técnicas de grupos de enfoque, personal del PNUD aplicó una encuesta a estratos de personas en diferentes condiciones económicas o de grupos de edad, algunos resultados encontrados en el reporte son:

Ante la pregunta ¿Diría usted que su trabajo es el ideal?

En conjunto los venezolanos están más satisfechos con su trabajo que los mexicanos.

Para la siguiente nota, queda pendiente abordar los temas de educación y salud, así como las condiciones sociales en que se desenvuelve la población. También, se tomarán los otros aspectos cualitativos que aparecen en los reportes. Hasta la próxima.

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