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Movilidad: Por tiempo, seguridad o facilidad, peatones se arriesgan a cruzar carreteras

Dos mujeres y tres niños sobre una vialidad. Aunque difícil en apariencia, logran saltar una valla de contención en la autopista, una acción a contratiempo porque los automóviles circulan a gran velocidad; un impacto a más de 80 kilómetros por hora puede ser mortal. Este es un ejemplo del día a día que miles de peatones viven en Querétaro.

Todos tenemos la necesidad de transportarnos a todas partes y dependiendo de la situación lo podemos hacer en transporte público, en automóvil particular, en motocicleta, en bici o caminando. En un día cotidiano en la ciudad de Querétaro se pueden observar a miles de conductores de autos, camionetas, bicis y peatones. Cada uno a su manera, cada uno con sus propios riesgos, en especial el peatón.

Noticias como “Atropellan a joven en Bernardo Quintana”, “Muere albañil atropellado en el Junípero Serra”, “Atropellan a menor a la altura de Buenavista”, “Muere atropellado al intentar cruzar la carretera a Bernal”, “Hombre muere arrollado en la 57”, “Muere atropellado en la avenida 5 de febrero” … son muy comunes en la vida diaria.

A lo largo del día son muchas las personas que intentan cruzar grandes avenidas circuladas por automóviles a altas velocidades, pero no todas de ellas logran hacerlo con éxito.

En un puente peatonal ubicado en la carretera 45 a Celaya, a la altura del auditorio continental, un hombre de entre 50 y 60 años camina para llegar al otro lado de la vialidad. “Para poder llegar a este puente tengo que desviarme más o menos un kilómetro” contó a Tribuna de Querétaro, y mencionó además que considera que los puentes son útiles, pero no suficientes y que las autoridades deberían pensar más en ello; luego siguió su camino.

Minutos más tarde, desde ese mismo puente peatonal, un hombre, aparentemente indigente, logró saltar ágilmente la enorme valla que divide el sentido de los vehículos y encaminarse al otro lado de la carretera a Celaya, cerca de plaza Galerías.

Posteriormente, una joven que atravesaba el puente señaló que realmente le era de utilidad porque al atravesar por esta área conectaba con calles transitadas, como avenida Las Torres; si llegaba al puente peatonal que se ubicaba más adelante, éste no le dejaba en un sitio útil.

En otro extremo de la ciudad, en un puente peatonal ubicado en la avenida Constituyentes en intersección con la avenida Cimatario, el cruce de individuos por debajo del puente es muy visible, pues, además, justo debajo del puente existe un semáforo para peatones (que dura aproximadamente 10 segundos). Las personas prefieren cruzar por debajo de manera acelerada y, en ocasiones, ni siquiera esperan a que el semáforo indique el paso.

Una estudiante adolescente que se dirigía a la escuela atravesó por debajo y relató que prefiere cruzar la calle porque, para poder usar el puente, es necesario que primero atraviese otra calle para llegar a los escalones y que, por la prisa, no podía hacerlo. Las personas que solían atravesar por lo regular iban con premura, con paso rápido y sin detenerse un sólo momento.

Sobre la misma avenida, pero a la altura del auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, un hombre de mediana edad atravesó la carretera para poder llegar a un cajero automático, justo al lado de una lona en la que se leía “No cruzar. Use los cruces peatonales” y más tarde, otros dos hombres hicieron lo mismo.

Afuera del cajero automático, un franelero declaró que es muy común que las personas hagan esto todo el tiempo: “cruzan muchas personas, incluso de la tercera edad”, contó que ya varios habían sido atropellados y que era urgente que se colocara un puente peatonal en ese sitio, pues era muy concurrido. Es así como todos los días, los peatones arriesgan la vida para poder ejercer su derecho y satisfacer su necesidad de movilidad.

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