Mujer en la ciencia: La brecha de género, el obstáculo sin final

Formarse en un ambiente de hombres
“Para mí es muy bonito saber que hay más niñas interesadas en esto […] conozco a muchas mujeres de mi carrera que ya están tituladas, graduadas, trabajando y que están triunfando; para mí es que todas somos una chingonería de morras”, señaló Mafer, estudiante del Instituto Tecnológico de Querétaro (ITQ).
Fernanda eligió su carrera profesional debido a su interés en la química; sin embargo, al ingresar a la universidad se dio cuenta que va mucho más allá: “tienen cosas muy, muy padres en el desarrollo de los materiales, materiales sustentables, nanomateriales, biopolímeros”, incluso nos compartió que le gustaría ver la posibilidad de patentar algún nuevo material “que ayude a la sociedad o al medio ambiente”.
Son pocas las mujeres alumnas y menos las mujeres docentes, por lo que trabaja en un mundo competitivo lleno de varones. Esto ha provocado en ocasiones que no le tomaran en cuenta o subestimaran su capacidad en algunas materias. “Con el paso de los semestres la verdad es que todos nos hemos unido bastante y mis compañeros pues sí se han dado cuenta del valor que tenemos las mujeres como estudiantes”.
Agrega que desde el propedéutico recibió comentarios sexistas por parte de los profesores:
“uno de ellos me dijo que yo no podía hablar, yo no podía ir al baño y casi no podía respirar porque yo no iba a quedar [en la universidad]; y me hizo voltear a ver a un compañero hombre y me dijo ‘¿lo ves a él? Él sí puede quedar y él puede ir al baño y puede hablar porque él va a estar estudiando aquí, tú no’”, recordó.
Sin embargo, aunque sí fue aceptada en el ITQ, los comentarios fuera de lugar de los profesores no se terminaron, “un profesor nos dijo a todas las niñas que estábamos ahí en su salón que por qué estábamos estudiando si nos podíamos ir a trabajar a La Yegua (un club nocturno)”.
Mafer no ha dejado que ninguna de estas situaciones la detenga y también ha contado con el apoyo de su familia: “ellos tenían miedo más que nada a que no me fuera a gustar y me quisiera dar de baja, cosas así. Pero de ahí en fuera el apoyo siempre ha existido, no les sorprendió [que eligiera estudiar una ingeniería]”.
Actualmente, el ITQ no cuenta con una instancia específica para atender y prevenir la violencia de género: “sí he visto varios flyers, incluso de un tiempito para acá, este último semestre se potencializó demasiado el de ‘si te sientes insegura o alguien te está acosando o alguien te está haciendo algo, comunícate a tal’, ya nos dejaron un correo y con quién hablar de cómo nos sentimos”.
Sin embargo, Mafer compartió que todavía no hay un protocolo activo o grupos estudiantiles a los que se puedan acercar, pero que ya han existido esfuerzos por parte de las estudiantes, “toma tiempo cambiar este tipo de cosas en una institución y más que nada ésta que está llena de hombres”.
“[Es] un cambio que va poco a poco en tanto a comentarios de compañeros y profesores en este tema, para mí es algo muy bonito el ver cada día a más niñas en este ámbito, porque pues no es fácil por todos los comentarios que recibes, como digo, yo desde los propedéuticos, o sea todavía ni siquiera sabía si iba a lograr entrar y ya me estaban echando tierra, pero al final del día lo logré y es una satisfacción enorme el seguir aquí”.