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Mujeres trans, invisibles para la cultura y el Estado

El Estado violenta nuestros derechos ya que no permite que se me haga el cambio de identidad de género, no hay un marco normativo para que se realice este trámite administrativo a las personas trans en Querétaro”, acusó Danna Palancares Pérez, respecto de la situación legal y jurídica que enfrentan las personas transexuales en Querétaro.

En cuanto al trámite de cambio de identidad de género, Palancares comentó que en particular la Legislatura del Estado se ha mostrado “reacia” a crear un marco normativo que les respalde, además sus solicitudes han sido evadidas e ignoradas. Enunció que ella podría hacer el cambio de identidad en otro estado, sin embargo, como activista considera que lo mejor es hacer presión para que este derecho se les proporcione.

Sobre las problemáticas discriminatorias que enfrenta en su crecimiento profesional, a causa de la falta de un marco normativo, la activista explicó que la afectación principal se da a nivel educacional: “las escuelas y universidades te rechazan si ven que tu identidad física no corresponde con la de los papeles; y en lo laboral, no te permiten trabajar por tener una identidad que legalmente no es reconocida”.

Prestaciones del Sistema de Salud

Palancares Pérez explicó que otras de las dificultades es que el sistema de salud no proporciona el acompañamiento en la transición de personas transexuales, tal como lo hacen en la Ciudad de México, donde se facilita el seguimiento médico y psicológico. Por ello si alguien de Querétaro desea iniciar su proceso lo debe llevar con médicos particulares y deben encontrar endocrinólogos especializados en personas trans, lo cual no es accesible por el costo que representa.

“Yo me atiendo con uno de la Ciudad de México para que me dé mi revisión, a veces me atiende por Skype cuando no puedo ir. El tratamiento hormonal lo he tenido que costear yo, yo no puedo pagar mucho, así que solo le mando los resultados de mis análisis, él los revisa y me dice cómo voy”, concluyó.

La invisibilización en la cultura

“Enunciarte como escritora trans en México es muy difícil porque no hay referentes. Cuando eres mujer transgénero, la sociedad sólo tiene dos posibles imaginarios para ti: uno es el trabajo sexual y otro que trabajes en cuestiones de estética”, señaló Dafne Martínez, escritora transgénero: “¿con quién me voy a identificar, con los escritores o escritoras?, pero no puedo identificarme con ninguno porque yo no comparto sus mismas infancias, yo soy distinta”.

Dafne Martínez antes de identificarse como mujer trans, fue becaria del Fonca y entre sus publicaciones literarias se encuentra Energía Potencial. A partir de los pronunciamientos públicos como mujer transgénero, en su contexto ha visto varios cambios y dificultades.

A pesar de que Dafne Martínez desde pequeña no se “hallaba” en la identidad masculina, no fue hasta que llegó a la universidad que empezó a identificarse como una persona transgénero. Destacó que las creencias religiosas y el contexto fueron algunos obstáculos en su transición: “Sentía que estaba viviendo en una farsa, y le dije a mis papás, pero ellos lo tomaron mal. Tenía 20 años, fue en 2012. Yo crecí en una familia muy católica, somos de Aguascalientes y allá la identidad religiosa católica y la región de Los Altos de Jalisco todavía es más conservadora que Querétaro, de una manera más confrontativa, incluso”.

Expresó que en el ámbito laboral, manifestarse como una mujer transgénero es muy difícil: “me gustaría. A lo mejor no te dicen nada, pero sí sientes la agresión de alguna manera (…) en el cultural creo que no ha habido tanto problema, he tenido más aceptación”.

No obstante, considera que el mundo cultural y literario es “demasiado machista” por lo que si ya no te leen como hombre “toman menos en cuenta lo que tienes que decir”. Explicó que sabe de las implicaciones que trae consigo perder la identidad masculina en el mundo cultural; una de ellas es ponerse inmediatamente en el margen: “escribir desde un lugar más difícil porque sí es muy diferente pronunciarte como hombre que como mujer”.

Dafne Martínez señaló que al ser hombre en el círculo cultural se puede ser como quiera y decir lo que se quiera, pero cuando ya no se posiciona como tal, se da cuenta que ya no es tan fácil decir las cosas: “A los hombres les cuesta más trabajo aceptar esto que a las mujeres y aun cuando hay críticas del feminismo radical he tenido más aceptación por parte de las mujeres que de los hombres”.

“Los hombres de pronto me dicen no sé por qué te deprimes, que no te importe lo que te dice la gente. Y para los hombres es muy sencillo, lo ven como algo perfomático, como si estuviera jugando a ser mujer y no, para mí es algo muy serio, por eso me lo pienso muy para ‘transicionar’. Y sí, me doy cuenta que en el mundo cultural los hombres pueden tomárselo como un juego”.

Recalcó que las escritoras y los escritores trans no están visibilizados y en Querétaro los imaginarios son ·muy reducidos, ya que la literatura es un territorio de hombres heteronormados”: “cuando te asumes como mujer trans la sociedad piensa que eres una trabajadora sexual y que te vas a morir a los 30 años porque te van a matar. Yo tengo que ser un referente, pero eso es una carga muy pesada”.

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