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Multas y tarifas: caos vial frente al Hospital General

Los ciudadanos de San Juan del Río denuncian tarifas abusivas y presuntos actos de complicidad entre oficiales de Tránsito y el estacionamiento privado “El Guajo”, ubicado frente al Hospital General. El negocio cobra una tarifa fija de 50 pesos sin importar el tiempo de estancia, una práctica que afecta sobre todo a pacientes y familiares de bajos recursos que acuden por emergencias médicas.

El estacionamiento no cumple con los diversos requerimientos establecidos por el Reglamento de Estacionamientos y Pensiones para Vehículos del Municipio de San Juan del Río: Temas como la seguridad, la exhibición y regularización de tarifas, el uso indefinido del tiempo, y la adaptación del espacio, son irregularidades de las que Protección Civil no se ha hecho cargo.

Cabe mencionar, que la licencia no se encuentra de manera visible en el estacionamiento.

Sumado a lo anterior, los oficiales de Tránsito han sido un factor determinante en la persistencia de los abusos, según denuncias ciudadanas. Los vecinos aseguran que los agentes muestran poca tolerancia hacia quienes acuden a emergencias médicas y estacionan momentáneamente frente al hospital, pues las sanciones y multas a conductores estacionados frente al hospital son una constante que se repite diariamente sin importar que en su mayoría son personas en una situación precaria.

Tránsito y la complicidad denunciada

Ciudadanos y trabajadores del hospital mencionaron en entrevista con Tribuna de Querétaro los desacuerdos con los métodos operatorios de los oficiales de Tránsito y el impacto negativo que este tiene para los pacientes que vienen a atender emergencias o simplemente a recoger medicamentos.

“Sí, multan mucho aquí, en esa parte de allá no se pueden estacionar y seguido les quitan la placa. Yo no estoy de acuerdo, porque hay muchas personas que vienen con su urgencia, ósea, su familiar grave, dejan su carro y no se fijan que no se pueden estacionar por salvarle la vida” explicó una comerciante local y agregó: “Hay pacientes y hay familiares que vienen y comen y nos platican: ‘yo traía a mi familiar, de hecho, hasta ni estacioné bien mi camioneta y salí rápido porque era una urgencia, volví y ya no tenía mi placa.’ Eso yo también lo veo mal”.

Por otro lado, ciudadanos, vecinos y trabajadores, insinúan una posible complicidad de los oficiales con el estacionamiento, basados en la nula intervención de las autoridades y las constantes sanciones a los automovilistas: “Pues es su negocio (de los oficiales de Tránsito) como quien dice, porque diario vuelta y vuelta y vuelta, quita y quita, placas, levantando infracciones y yo pienso que no debería de ser porque mucha gente llega con mucha urgencia y la mandan para allá. Entonces, dice uno, bueno, ¿Qué está pasando con Tránsito municipal? Muy abusivos, y te digo, se lo agarraron como un negocio aquí y de aquí sacamos”.

Además, un guardia de seguridad del hospital destacó que el dueño del estacionamiento es bastante estricto con la gente que se estaciona frente a su negocio, incluso si no bloquean la entrada, pues éste llama a la policía y le atienden en cuestión de minutos para mover o sancionar a los conductores. También criticó las faltas legales del establecimiento: “Sin ninguna licencia, sin ningún permiso, sin ninguna ruta de evacuación, ningún señalamiento, ¿Pues qué tipo de estacionamiento es?”.

Sobre Tránsito relató: “El otro día yo tenía abierta esa puerta porque ya era de noche, eran como las 9:30 pm cuando el familiar llegó con su paciente. Dejó su camioneta, y pues sí, yo entiendo que era un lugar no adecuado porque era parada de camión, pero era una urgencia, entonces tenía a su familiar aquí, sin embargo, (el policía) le quitó la placa, le dije: ‘Oiga, oficial, pero el dueño está aquí’, y me contestó ‘No me interesa’. No se vale”.

Nula efectividad de las autoridades

Este ambiente de abuso y de desconfianza hacía el estacionamiento y los agentes de tránsito ha obligado a los vecinos y pacientes del hospital a solicitar a las autoridades que tomen cartas en el asunto de manera inmediata y aumenten la vigilancia en este tipo de prácticas, sin embargo, no ha existido respuesta por parte del Municipio ni de Protección Civil.

El costo social de la indiferencia

Independientemente de la desconfianza en las instituciones, el verdadero problema es el acceso desigual a la salud ciudadana. El estacionamiento “el Guajo” aumenta las desigualdades en el acceso a los servicios públicos, y el obrar de las autoridades limita el derecho a la salud de los ciudadanos, sobre todo la de los más marginados.

La mayoría de los pacientes que dependen del Hospital General son personas de bajos recursos: gente de campo o que gana el salario mínimo tratando de recibir servicios de salud a veces escasos y bastante burocráticos, el aumentar obstáculos solo incrementa las desigualdades y atenta contra la parte más vulnerable de la población.

El acceso a la salud no sólo depende de la atención médica, sino también de las condiciones materiales que la rodean. Un estacionamiento irregular y un cuerpo de tránsito indiferente convierte una emergencia en un castigo económico para quienes menos tienen.

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