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Multitud de hechos aislados

Por: Omar Árcega E.

¿Querétaro un “oasis de paz”? Es la pregunta que miles de queretanos se hacen tras los acontecimientos ocurridos el 18 de septiembre, martes rojo que manda una señal a las autoridades y ciudadanos. Y cuya versión de que eran “narcomenudistas” es poco creíble dada la organización y capacidad de fuego que mostraron.

Secretos a voces

Es verdad que comparado con Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y por momentos Jalisco, Querétaro aparece como una ciudad casi de ensueño, una demarcación donde la industria tiene las condiciones óptimas para desarrollarse, tierra de oportunidades que recibe a migrantes de muchos estados de la República.

Sin embargo desde hace tres años, la vox pópuli gira en torno a un tema recurrente: la seguridad. Arropada en el desprestigiado traje del rumor, circula mucha información sobre personas extorsionadas, asesinatos con la huella del narcotráfico, plantíos hidropónicos de mariguana, redes de narcomenudeo, propiedades de criminales, empresarios que pagan cuotas, número de mujeres violadas mayor al reportado, asesinatos no contabilizados, innombrables reuniones entre “representantes” de las autoridades políticas y mensajeros de grupos delictivos. La lista podría ser inmensa.

Afortunadamente, poco a poco se va documentado información que sustentan estos rumores. Recientemente medios nacionales expusieron la problemática del rapto de mujeres jóvenes que padecemos y cómo se realiza una criminalización de las víctimas por parte de las autoridades. Posible señal de bandas de tratantes de personas que están asentadas en el estado. También es sintomático lo de las bodegas que hace unos meses se “encontraron” en diversos parques industriales en donde se procesaban diversos estupefacientes, la aparición cada vez más frecuente de narcomantas, el reconocimiento del delegado de la Procuraduría General de la República de que el narcomenudeo va en aumento en la región o la aceptación por parte del secretario de Seguridad Pública Municipal de que es difícil hablar de “hechos aislados”.

Todo esto nos va pintado un Querétaro distinto al que las autoridades presentan.

Los caminos

Una ciudad en crecimiento también atrae a maleantes, esto es inevitable. Pero lo que sí es posible cambiar es el trato que se les da. Aquí están involucrados tanto los ciudadanos como las autoridades políticas.

Los gobernantes deben impulsar políticas de cero tolerancia. Pues generar un clima de impunidad para ciertos grupos, propicia el surgimiento de otros actores delictivos que pretenden aprovecharse de la situación. Esto implica policías honestas y con pocas probabilidades de corromperse o de que sus miembros sean amenazados. Exige que los aparatos gubernamentales actúen de tal manera que la población perciba que sus denuncias son atendidas. Hoy en día en diversos puntos de la ciudad se vende droga, muchos saben dónde, seguramente hay quien ha denunciado, pero sorprendentemente la autoridad ignora los sitios, es decir se manda el mensaje de que poco importa que los ciudadanos señalen lugares donde se producen actos delictivos. Debe haber impulso al deporte y la educación en las zonas más conflictivas, con la finalidad de romper círculos generacionales de prácticas criminales.

La sociedad también tiene una voz en este asunto y es a dos niveles. El primero, el más básico, es la familia, ahí es donde se realiza la primera socialización de los infantes, en donde se les instruye en lo correcto y en lo incorrecto. Educar en el respeto de la ley, en el rechazó a actos de corrupción, en el buen manejo de la responsabilidad personal son actitudes que dificultan la reproducción de prácticas delincuenciales.

En un segundo nivel tenemos la propia exigencia de los ciudadanos para con los gobiernos en turno. Si percibimos que durante su gestión empiezan a producirse conductas que nos afectan a todos, es necesario que la sociedad civil las señale y verifique si se corrige o no el rumbo. De acuerdo a los resultados obtenidos, castigar o premiar con nuestro voto. Últimamente se han multiplicado los “observatorios ciudadanos de seguridad”, ellos tienen mucho que decir a este respecto, pues su labor es “fiscalizar” las políticas y acciones de seguridad pública, en primer lugar se les debe dar el presupuesto y el marco legal adecuado para que cumplan sus funciones.

Debemos dejar atrás la visión del Querétaro donde “no pasa nada”, el de los “hechos aislados”. Estamos en una ciudad cuya dinámica económica también cobija actos delincuenciales, los cuales se han multiplicado en los últimos años y ponen en riesgo el clima de tranquilidad que ha caracterizado a esta ciudad. Urge hacer algo antes de que el virus de la criminalidad infecte todo nuestro sistema social, esto es lo urgente y lo importante, no cambiar focos y subir el predial.

Twitter.com/Luz_Azul

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