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Museo de suelos, muestra de oportunidades

El Mtro. Saúl López Ordaz aseguró que la necesidad de profundidad de suelo fértil depende de la capacidad de las raíces de los cultivos, que varían desde 50 centímetros hasta uno o dos metros. Foto: Gybsan Villagómez.

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Por: Berenice Luna / Prensa UAQ

Instalado en la Facultad de Química, el Museo de Suelos agrupa 22 muestras de la composición terrestre de diferentes localidades de los estados de Querétaro, Michoacán, Hidalgo y Guanajuato. Este espacio, que se fundó con fines académicos, podría implementarse para brindar capacitación al sector agrícola y difundir el conocimiento sobre las variedades de suelos y sus capacidades productivas, señaló Saúl López Ordaz, profesor investigador de esta Facultad.

López Ordaz indicó que dichas muestras fueron tomadas por estudiantes de la Licenciatura de Químico Agrícola, con base en la técnica de Perfil de Suelo, la cual consiste en un corte vertical que permite conocer la profundidad de las diversas capas y con otras pruebas de laboratorio se obtiene más información de las características fisicoquímicas del suelo, lo que contribuye a un mejor manejo de la tierra.

El especialista en química agrícola expresó su interés por presentar un plan de trabajo a autoridades estatales y municipales, así como al sector agropecuario para dar capacitación sobre ésta y otras técnicas, pues destacó la necesidad de difundir el conocimiento en las generaciones más jóvenes que provienen de una tradición agraria o ejidal, como una medida precautoria para evitar el abandono del campo.

Señaló que tan sólo en el municipio de Querétaro, hay poco más de 40 ejidos y en San Juan del Río alrededor de 50, “si de esos estudios se hicieran 10 por ejido, o se capacitaran a 10 personas por ejido, se comenzaría a verter el conocimiento de lo que se tiene como potencial productivo. Eso permitiría reorganizar a productores y siembras en un proceso adecuado”, afirmó.

López Ordaz aseguró que un estudio de Perfil de Suelo cuesta entre cinco mil y 10 mil pesos, porque involucra la creación del material, la toma de muestras, trabajo durante dos o tres meses en los análisis de laboratorio, la interpretación de la información y la elaboración de un diagnóstico. De ofrecerse capacitación al sector agrícola se podría aprovechar la infraestructura de laboratorios de la Universidad Autónoma de Querétaro y compartir la experiencia y conocimientos de la comunidad de la Facultad de Química.

El programa de capacitación que podría ofrecer esta unidad académica también sería un referente para autoridades y empresarios que toman decisiones respecto a cambios de uso de suelo, para que al conocer la tierra sepan si el potencial que tienen es frutal, forestal o de hortalizas, consideren diferentes formas de riego, o exploren otro tipo de siembra destinada, por ejemplo, a la industria farmacéutica o a la generación de biocombustibles.

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