Información

Narcomenudeo a la vuelta del aula

Uno de los ‘dealers’ entrevistados por este medio, explicó que existen temporadas o modas en las drogas, que pueden ir desde las más comunes, como lo son la mariguana o las tachas, hasta llegar a las drogas ‘intelectuales’.

“Es muy fácil, cualquiera puede entrar en la Universidad, cualquiera puede entrar aquí con cualquier cosa y ni te van a revisar; precisamente, por eso no me daba temor a ser descubierto”, explicó un narcomenudista cuyo punto de venta llegó a ser la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

El ahora retirado vendedor de narcóticos, aseguró que el consumo dentro de la Universidad evoluciona constantemente. Explicó que existen temporadas o modas en las drogas, que pueden ir desde las más comunes como lo son la mariguana o las tachas, hasta llegar a las drogas ‘intelectuales’.

Puede haber ahorita un ‘trending’ de mariguana, después de cocaína… lo que sí va en aumento son las drogas intelectuales. Dentro de ellas son el clonazepam o inclusive el ratinil”, comentó el vendedor.

La forma en la que él decidía dónde y cómo entregar su mercancía dependía mucho de la facultad en la que sería entregada detalló el narcomenudista: “dependiendo de la facultad era con quien me ponía de acuerdo. Tenía que hacer una ‘investigación de campo’ para ver en donde era el lugar más accesible, me fijaba en: que no fuera muy obvio, que no hubiera vigilancia, que fuera un lugar más privado”.

La confianza es un aspecto muy importante al momento del narcomenudeo, en su caso, cuando tenía un nuevo cliente él se negaba a brindarle el servicio personalmente. Su método era mandar a otro consumidor, o inclusive a otro vendedor, y ellos le pasarían la droga. Esto no era un trabajo de a gratis, él les daba cierto porcentaje de lo que ganaba para que ellos aceptaran ser quienes iban a entregar los narcóticos.

Hay de todo en la Universidad

Como existe el punto de vista de quienes venden, también está el de los consumidores, como Andrea quien mencionó que el acceso a las drogas es muy fácil. “Los guardias sólo se mantienen en las entradas, los profesores que siempre están en sus cubículos o en salones de clase, no hay nadie revisando cada parte de la Universidad. Hay lugares muy recónditos de la misma y pues uno puede hacer ese tipo de actividades sin que nadie se dé cuenta porque nadie está vigilando”, manifestó.

Andrea señaló que la droga que más consume es la mariguana, ya que es la más accesible, económica y discreta, esto porque puede llegarse a confundir con el humo o el olor del cigarro. Paula, estudiante de la UAQ, concuerda con el ‘dealer’ sobre la facilidad para conseguir narcóticos en la máxima casa de estudios.

“Hay mucha gente que te vende aquí… es muy fácil conseguir en los lugares en donde fuman o se drogan las personas… nada más preguntas quién, o incluso las mismas personas que están ahí contigo y que te ven como pensativo te dicen ‘oye, traigo brownies con esto o vendo churros’ cosas así”.

La manera en la que las personas deciden en donde drogarse, dentro de la UAQ, debe cumplir con varias características, entre ellas: puntos ciegos o escondidos, donde no haya cámaras ni guardias de seguridad, cualquier lugar alejado de las partes concurridas de las facultades.

“Un lugar seguro de la Universidad es donde están otras personas que están haciendo lo mismo que tú, por el hecho de que dices: ‘bueno, pues somos más, tendrían que llevarnos a toda la bola ¿no?’ Los puntos en donde la gente ya está ahí, ese es el principal”, dijo la estudiante.

Paula mencionó que además de la mariguana, en la Universidad se pueden conseguir más drogas (además de estar en diferentes presentaciones) y éstas van a ser de diferentes calidades, pero describen que la que predomina es una de mala producción.

“Aquí puedes conseguir desde gotas de LSD (dietilamida de ácido lisérgico), a 100 pesos la gota; cocaína, tachas y lo que más: mota, en todas sus presentaciones. Yo he visto que por acercártela acá, sí te dan mucho menos (en cantidad) que lo que te darían en otros lugares, y de mucho menos calidad”.

Finalmente, concluyó: “La gente que lo está haciendo dice: ‘bueno, si no hay ninguna sanción para los demás, yo lo voy a seguir haciendo’ ese es el móvil por lo que lo sigo haciendo. Aparte es más seguro hacerlo en la Universidad, que hacerlo en la calle. Aquí, ¿qué es lo más que te puede pasar? Yo lo veo así, ¿me llevan a la dirección? ¿Me marcan mi expediente? ¿Me llaman la atención los maestros?”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba