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Ni la Iglesia se escapa de la inseguridad

Martín Lara Becerril acusó que cuando un alguien quiere robar, «le busca, con vigilancia, sin vigilancia y a pesar de ella», por lo que descartó que los robos que hubo en últimos meses hayan sido por necesidad.

Los feligreses se sienten lastimados con el robo a templos de la Iglesia católica, sin embargo, es el sacrilegio es lo que marca y ofende a la comunidad, enfatizó el vocero de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril. Puntualizó que ya han realizado las denuncias correspondientes. Lamentó además que después de un “difícil” 2017, los robos en sus templos han aumentado en últimos meses. Hasta noviembre del año pasado, se contabilizaron 10 robos en todo el estado.

En entrevista para Tribuna de Querétaro agregó que la gente se ve muy ofendida cuando atentan contra las imágenes y las objetos sagrados, particularmente los utilizados en la eucaristía. Asimismo, recordó el reciente robo del sagrario y las limosnas de la iglesia de San Rafael Guízar y Valencia, ubicada en Tlacote El Bajo, donde los feligreses y el sacerdote encargado del templo se manifestaron de «luto».

En ese sentido, para el padre Lara, la causa de que hayan aumentado los robos en los templos responde a una pérdida de valores en la sociedad: «se atenta a un lugar sagrado, quiere decir que al interior de la persona se han perdido muchos valores humanos». Pese a ello, el sacerdote aseguró que «no hay nada, por más grave que sea, que esté fuera del perdón de Dios y de su misericordia», siempre y cuando el arrepentimiento sea sincero.

Por otra parte, ante el aumento de estos crímenes en templos, el sacerdote compartió algunas acciones que han tomado después de que se a cabo después de los robos, entre los que se destacan la reparación de daños, organizar a los fieles e instalar cámaras de videovigilancia y sensores para «desalentar» a los ladrones.

Además, se lleva a cabo una iniciativa pastoral en la que se busca que ningún sagrario esté solo, tanto de día como de noche. Indicó que el ideal es que ninguna Iglesia tenga presencia de fieles con un doble motivo: «la Iglesia siempre debe estar orante frente a Dios, ese es el objetivo de nosotros, pero que al mismo tiempo el fiel cuide».

Asimismo, los sacerdotes se mantienen en contacto con las autoridades policiales para pedir auxilio cuando sea necesario, aseguró Lara Becerril.

No hay robo por necesidad

Puntualizó que cuando un alguien quiere robar, «le busca, con vigilancia, sin vigilancia y a pesar de ella», por lo que descartó que los robos que hubo en últimos meses hayan sido por necesidad: «el ladrón casi se hace por oficio. No creo que responda a una necesidad básica, que robe objetos de la Iglesia para comer mañana, ese no es el motor, es robar con la idea de buscar una forma de enriquecimiento personal», aseveró.

Tan sólo en lo que va del año, se han presentado robos en las iglesias de San José Buenavista, en Santa Rosa Jáuregui, donde el sagrario que contenía el sacramento fue sustraído el 22 de enero, junto a objetos de la notaría del templo. Por ese hecho, la Fiscalía General del Estado detuvo dos personas, vecinos de dicha comunidad.

Apenas un mes después, al filo de las 6 de la tarde el 25 de febrero, la parroquia de Santa María de la Asunción, en la cabecera municipal de Tequisquiapan, corrió la misma suerte, ya que se robaron las alcancías instaladas en el acceso principal del templo.

Asimismo, el 16 de abril en el templo de San Rafael Guízar de Tlacote El Bajo, los ladrones sustrajeron un botín que ascendió a 115 mil pesos, ya que robaron también una figura del Divino Rostro de Jesús, hecha de oro puro y que data del siglo XVII.

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