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Ni-ni ¿qué vas a hacer de tu vida?

El término ni-ni es una forma muy simplista de presentar una de las grandes problemáticas que tienen las sociedades modernas, explica el académico, Gerardo Vázquez

Por: Arturo Espinosa Arias

Hasta marzo del 2013 en Querétaro había 24 mil 776 jóvenes, de los 14 a los 29 años, que se encuentran dentro de la población no económicamente activa y que tampoco son estudiantes, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El término ni-ni se utiliza para denominar a éste sector de la población que ni estudia ni trabaja.

Gerardo Vázquez Piña, sociólogo y académico de la Universidad Autónoma de Querétaro, explica cómo se concibe este fénomeno en la sociedad actual.

“Es un fenomeno cultural que como tal ha aparecido recientemente, estamos hablando de hace unos 5-6 años desde mi punto de vista, es una forma muy simplista de presentar una de las grandes problemáticas que tienen las sociedades modernas, en la estructura social no tienen cabida los jóvenes o tienen espacios mucho muy especificos” explicó.

En este mismo sentido agregó, que el principal motivo para que los jóvenes caigan en esta situación es que no existen marcos estructurales propios para ellos.

“Al no existir marcos estructurales propios para los jóvenes se les empieza a dotar de una serie de elementos que los colocan en una situación de desventaja, por ejemplo históricamente a los jóvenes se les considera como unas personas inacabadas, como unos seres en proceso de formación que no son capaces de realizar muchas actividades” expusó.

Sin embargo, el academico considera que este fenómeno ha existido desde hace varias décadas, pero es hasta ahora cuando se le ha dado el nombre de ni-ni como tal y que a veces la decisión no es propia de los jóvenes.

“No es una decisión propia de los jóvenes o de amplios sectores de los jóvenes que desgraciadamente no tuvieron la situación de seguir estudiando y a veces que no tienen inclusive la posiblidad de seguir trabajando, por que la misma estructura no está diseñada para darle cabida como estudiantes o trabajadores” añadió.

Por otra parte destacó que esta situación no se puede evitar, pero que la propuesta giraría en torno a crear espacios dedicados para los jóvenes y en desaparecer el concepto ni-ni.

“El término ni-ni, desde mi punto de vista, debe desaparecer para convertirse en: estudio lo que quiero en función de mis propias aspiraciones y trabajo en función de la misma concepción que tengo yo del trabajo… los jóvenes no son una población que se necesite controlar, al contrario los jóvenes son un sujeto dinámico y de transformación, quiera no se quiera, de la sociedad. Lo que falta es darles espacio de expresión y de atención, para, con y desde el propio joven” afirmó.

Juan, un joven ni-ni de 20 años, quien pidió anonimato para esta entrevista, nos cuenta un poco de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes y las razones por que terminan en esta situación.

“Yo no sabía qué estudiar al principio y me metí a Ingeniera Electrónica, pero después me di cuenta de que no era lo mío y decidí darme de baja y ya ahorita llevó un año en búsqueda de lo que quiero y pues ahorita estoy sin estudiar” expresó el joven.

De igual manera cuenta que no es fácil encontrar un trabajo ya que muchas veces te piden experiencia o los horarios son muy complicados.

“He salido varios días a buscar trabajo y es difícil porque muchos piden experiencia, aunque sean trabajos así que tú piensas que son muy sencillos, o cierta edad y además los horarios no te gustan mucho porque son todo el día en el trabajo y los sueldos son bastante bajos que no te convencen” relató.

También agregó, que en ocasiones la relación con sus padres se ve afectada al recibir comentarios referentes a su condición de ni-ni.

“Te dicen que fue una mala decisión, que para qué te saliste de estudiar, no falta el clásico amigo que te molesta y te dice “Ah mugre ni-ni” o tus papas todo el día te están diciendo ¿Qué vas a hacer de tu vida?, que te salgas a hacer algo, que no te quieren todo el día encerrado” comentó.

El joven relata lo que es un día normal para una persona que ni estudia ni trabaja: “Te levantas para empezar temprano, para que no te vayan a decir nada, te bañas y te sales a buscar trabajo desde temprano y pues estas probando suerte todo el día y estas al tanto de los favores que te puedan pedir tus papas porque en ésta situación no puedes negarte a nada”.

El otro lado de la moneda

Por otra parte se encuentran los jóvenes que son el otro lado de la moneda, aquellos que estudian y trabajan, tal es el caso de Yuraki Morales estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro, quien explica las complicaciones de realizar estas dos actividades al mismo tiempo.

“Yo creo que el horario es lo más difícil porque muchas veces yo creo que el venir corriendo del trabajo a la escuela es una… también en la cuestión de proyectos, participación en otras conferencias o algo por el estilo no las puedo tener porque trabajo”  afirmó.

Además, expresa que llega a sentirse abrumada por realizar estas dos actividades al mismo tiempo, sin embargo, no tiene alternativa puesto que ella es su propio sustento económico.

“Muchas veces sí (me siento abrumada), a veces pongo en la balanza lo más importante y pues sí es mi carrera, pero en estos momentos como es mi sustento el trabajo, pues es como mi prioridad pero sí me siento muy atorada en esos aspectos” expresó la estudiante.

La joven nos cuenta lo que es un día de rutina en su vida de atender el trabajo y el estudio: “Levantarme aproximadamente a las 6 y media de la mañana, arreglar todas mis cosas, trabajar de 8 de la mañana a 2 de la tarde, salgo corriendo a la parada del camión para llegar en punto, entrar a mis clases, en la noche aproximadamente salir 9 de la noche, irme a mi casa y entre que ceno y hago tarea me quedo despierta hasta tarde y como a las 2 de la mañana me duermo”.

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