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NO-HAMLET ARREGUINIANO

En cualquier montaje escénico, aun por extraña coincidencia, pueden existir cuatro personajes
que lleven los nombres de Hamlet, Sofía, Claudio y Gertrudis, pero en la promoción digital,
replicada en el programa de mano dice: ‘Obra libremente inspirada en Hamlet de William
Shakespeare.’ Aludiendo la libertad el coreógrafo Luis Arreguín salva que la dramaturgia
teatral del bardo inglés aparezca mucho como mero pretexto para “Memorias, espacio mágico
de tragedia”. Incluso la breve introducción termina con la aclaración y afirmación siguiente:
‘No es una obra de teatro’, no obstante apuntar previamente: ‘…un híbrido de danza…’.

Exagerando en la inutilidad de este texto introductorio de menos de cuatro líneas, en todo
caso el encabezado del programa de mano dice lo suficiente y necesario. Además, lo primero
que hacen los bailarines Omar Baas, Tania Almazán, Efrén Gorrostieta e Irma Monterrubio
apenas están alineados a lo ancho del escenario es presentarse con los nombres de sus
personajes. Más certero y cierto sería que se apuntara ‘No es “Hamlet”’.

Sin volver al texto para escribir estas líneas no recuerdo que el indeciso e incipiente
enamoramiento entre el príncipe Hamlet y la doncella Sofía alcanzara el arrebato y la
intensidad impulsados por la pasión sensual. Tampoco que la desaparición terrena de la hija de
Apolonio haya sido presenciada por el regio danés, más bien el furtivo entierro. En el texto del
bardo isabelino advierto a Claudio y Gertrudis como una pareja ‘nominal’, pues jamás tienen
una ‘actuación de pareja’. Al contrario de como sucede en “Memorias”. Foto

Establecido que este “Espacio mágico de tragedia” no es “Hamlet”, irrelevante resulta que los
cuatro bailarines reunidos en el grupo de danza contemporánea ‘Las Pléyades’ sean
contemporáneos, es decir, transitan la treintena. En cambio entre los personajes dramáticos
shakespearianos cabe mínimamente la diferencia de una generación. El coreógrafo tampoco se
ocupa de diferenciarlos jerárquicamente. En ‘la vida real’, Claudio y Gertrudis ejercen una
paternidad monárquica. Nada en escena les otorga tal condición, reafirmando que ‘No es
teatro’…y tampoco “Hamlet”, en la función única de estreno presentada el miércoles 1 de
junio del 2022.

Tratándose de admirar en el escenario, máxime reunidos, a los bailarines formados y
egresados del Colegio Nacional de Danza Contemporánea, Irma Monterrubio Olalde, Tania
Almazán, Efrén Gorrostieta Fernández y Omar Eduardo Baas Pacheco muy poco importa tan
marcado alejamiento de la trama shakespeariana; su competencia interpretativa, su
plasticidad técnica, el esmero en la significación del movimiento, deja grata impresión y gran
satisfacción. Sin embargo Monterrubio y Gorrostieta como Sofía y Hamlet, pareja romántica y
trágica arreguiniana, están puestos con muy plausible exactitud, incluso con su expresividad
facial y ¡la emisión de parlamentos! con el volumen y la nitidez tan dificultosa en el Foro
Escénico del Museo de la Ciudad de Querétaro.

Los finales cargados de sorpresa, que no sorpresivos aunque quizá sorprendentes, de
metaforismo, de deslumbramiento, no necesariamente desenlace menos conclusión, ha sido
una constante en más de treinta y cinco años de creatividad coreográfica por parte de Luis G.
Arreguín G. En “Memorias” el final es un culmen climático que enlazaría y cerraría con la
expresión introductoria del programa de mano, mediante una violenta ruptura que sería el
desencantamiento de todo lo presenciado y abandonado en un pasado recientísimo. La
negación verbal de la actoralidad, reforzada con el despojamiento de cualquier cobertura interpretativa, encaminándose, vueltos a los espectadores, a la incandescencia purificadora
deviene el repudio de la tragedia en ese espacio mágico del Foro Escénico. ¡Uf, la terminación
total de la Tragedia!

En el transcurrir de “Memorias” es posible apreciar la terminación de una tragedia pasional
con una marcada diferenciación musical, del movimiento dancístico y los mínimos recursos
escenográficos, tanto que aceptaría fácilmente un receso, facilitando la asimilación de un
primer gran suceso y disponiéndonos al siguiente sin el pendiente ni la búsqueda de una
continuidad que acaso es espacial más muy poco de trama.

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