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«No moriré como perro»: La historia de un hombre que logró dejar el alcoholismo 

«En este mundo solo hay dos cosas a tomar en cuenta: las que dependen de nosotros mismos y las que no dependen. Sabias palabras que toman relevancia en el contexto de un mundo de drogadicción» es una cita que destaca en el libro Puedo salir adelante. No moriré como drogadicto de Joaquín Albino Castillo y el jurista Oliverio Castillo, quienes en este texto buscan cambiar la forma en que la sociedad entiende las adicciones y transmitir un mensaje de esperanza para quienes las enfrentan; siendo este el primero de tres libros de esta misma línea, el cual consta de 3 capítulos que abarcan temas como la estigmatización sobre las personas adictas, cómo actúan la droga y el alcohol en el individuo y cómo funcionan los centros de rehabilitación.

Además, cuenta con testimonios y relatos de gente adicta, los cuales muestran la cruel realidad que viven las personas que padecen de enfermedades como la drogadicción y el alcoholismo.

La idea surgió cuando Oliverio concluyó su doctorado en 2019, cuando comenzó a colaborar de manera voluntaria en un centro de rehabilitación junto con su hijo Joaquín. Ahí, descubrió una realidad distinta a la imagen que suele construirse alrededor de las personas con adicciones.

Para los autores, el alcoholismo y la drogadicción no deben entenderse como un problema de voluntad ni como un simple vicio, sino como una enfermedad que puede terminar destruyendo a quien la padece y a todo su entorno. Bajo este argumento, el objetivo central de la obra es generar conciencia, especialmente entre los jóvenes, antes de que inicien el consumo. «Queremos mover las conciencias, sacudir al sujeto de que el alcohol y la droga no son un juego. Puede iniciar como una diversión, como una tontería de juventud, pero eso nos lleva al infierno», expresó Oliverio. 

Durante la entrevista, Oliverio señaló que una de las principales razones por las que las personas no buscan ayuda es porque niegan su condición. A ello se suma la falta de servicios públicos accesibles para atender este tipo de enfermedades; aunque existen clínicas especializadas, sus costos resultan inalcanzables para la mayoría de las familias, mientras que en muchas colonias la única alternativa son anexos que operan sin personal capacitado o fuera de la regulación. Por lo que, para el autor, la solución pasa por fortalecer la atención pública en salud mental y adicciones, supervisar el funcionamiento de los centros de rehabilitación y mantener campañas permanentes de prevención. 

Asimismo, Oliverio considera indispensable modificar la forma en que la sociedad mira a quienes enfrentan una dependencia. A su juicio, el principal problema es que las personas con adicciones suelen ser etiquetadas como delincuentes o antisociales, cuando detrás de cada caso existen condiciones personales y sociales que rara vez son tomadas en cuenta. Igualmente, sostiene que el estigma provoca que muchas personas sean rechazadas de sus escuelas, trabajos o incluso por sus propias familias, cuando lo que necesitan es atención integral y acompañamiento. «No me juzgues; no sabes por la que estoy pasando» es la exigencia que da el autor en su libro.

Epicteto, el estoicismo y el alcohol

Una de las ideas que atraviesa todo el libro es una frase del filósofo estoico Epicteto, el cual hace referencia a que, en el mundo de las adicciones, la recuperación comienza con una decisión personal. El autor reconoce que el libro también está atravesado por su propia historia; durante años fue alcohólico y dejó de beber en 2010 cuando comprendió que el consumo terminaría por costarle la vida; por ende, desde su experiencia personal, Oliverio señala que dejar de consumir no representa el final del problema, sino el inicio del proceso de recuperación. A pesar de que existen factores sociales que influyen en el consumo, la decisión de tomar el primer paso siempre corresponde a la persona que enfrenta la adicción. «Dejar el alcohol depende de mí. Querer sanar depende de mí. Todo depende de mí».

Actualmente, el autor trabaja en un segundo libro de la misma temática y en la creación de un instituto dedicado a la investigación y difusión sobre alcoholismo y drogadicción. Explicó que decidió continuar con esta línea porque considera que se trata de un fenómeno complejo que requiere una atención interdisciplinaria, y que solo con el compromiso, con el apoyo de la familia y la comprensión social, se puede salir adelante. Es por ello por lo que la reflexión de este libro es que no existe esa idea de que las drogas o el alcohol generan felicidad, aceptación o seguridad personal, sino que traen consecuencias que trascienden al consumidor y que, de forma cíclica, destruye a su núcleo familiar, a su círculo más cercano y termina dañando a toda la sociedad; por lo que la invitación del autor no es únicamente hablarles a quienes viven una adicción, sino también interpelar a quienes observan el problema desde fuera. Por último, Oliverio busca a través de su texto transmitir el mensaje de que la recuperación sí es posible: «Sí se puede, sí es posible. Pero se necesita disciplina, compromiso con uno mismo y, sobre todo, reconocer que se tiene un problema».

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