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“No son policías, son delincuentes”

Por: Ricardo Lugo Medina

Vecinos de la comunidad Pie de Gallo –en la delegación de Santa Rosa Jáuregui– denunciaron presunto vandalismo cometido por policías municipales la noche del viernes 25 de enero, hecho que dejó como saldo varios lesionados, daños a una camioneta particular apedreada con los neumáticos ‘picados’, una ventana rota por el impacto de una piedra, un adulto mayor inmovilizado por una patada en los genitales y un joven despojado del sueldo que acababa de recibir, además de ser torturado con descargas eléctricas.

Los culpables: elementos policiacos de la Guardia Municipal. De las siete unidades que estuvieron presentes en el hecho, dos fueron identificadas con los números M-838 y M-853.

Tribuna de Querétaro entrevistó a cinco habitantes de la comunidad de Pie de Gallo, tanto agredidos como testigos del acontecimiento. Los hombres y mujeres solicitaron que no se publicaran sus nombres, por temor a sufrir represalias y por su seguridad.

Intercambio de pedradas

Alrededor de las 10 de la noche del viernes 25 de enero, vecinos que se dedican a la construcción llegaban de cumplir sus labores. El patrón dio la “raya”.

Algunos partieron rumbo a sus hogares y otros decidieron terminar la semana en compañía de familiares y amigos que viven en las inmediaciones donde ocurrió el acto de vandalismo por parte de la policía.

En la calle principal de la comunidad Pie de Gallo, unidades de la Guardia Municipal se detuvieron frente a las casas de los vecinos, quienes atestiguaron el caso.

Oficiales bajaron de sus camionetas y enseguida se abalanzaron contra un joven que se encontraba a bordo de un automóvil estacionado cerca del lugar, abrieron la unidad particular y lo sacaron a la fuerza para subirlo a una patrulla.

Al mismo tiempo, otros agentes de la Guardia Municipal golpearon a un señor en los genitales, lo que provocó la ira de los vecinos y respondieron la agresión arrojándoles piedras.

De acuerdo con testimonios de los propios vecinos, los oficiales devolvieron el ataque también con piedras, las cuales transportaban en las patrullas. “Ya venían preparados”, recordaron.

Los testimonios cada vez eran más y todos similares, de acuerdo con la charla que sostuvo este medio con habitantes de la comunidad. La noche era tranquila. Pronto más testigos se sumaron y la demanda era la misma: “las personas que nos agredieron no son policías, son delincuentes”.

“Llegan estos policías y nos hablan insultando y agrediendo. A un trabajador mío lo doblaron de una patada en los ‘bajos’. Es la manera de comportarse de estas personas. En el conato de bronca que los policías comenzaron se llevaron a mi hijo y en el camino le sacaron la billetera y el celular. Son un montón de rateros los que vienen aquí a cuidar a la gente”, consideró.

“En vez de ayudarme se abalanzaron para quererme golpear”

Con rostro de desesperación, la madre del joven agredido reveló que no sólo lo despojaron de sus pertenencias sino que recibió descargas eléctricas antes de ser llevado a la delegación.

“Yo notaba a mi hijo callado y durante los dos días posteriores a lo que pasó, le pregunté el porqué de su actitud. Muy a fuerzas me dijo que se sentía mal porque los policías le aplicaron descargas eléctricas mientras se lo llevaban en la patrulla”, relató la madre del ofendido.

El padre, sobrecogido por las palabras de su esposa, continuó el relato:

“Mi hijo estaba dentro del carro. Lo sacaron a la fuerza y se lo llevaron. Después de eso se siguieron con los otros compañeros que estaban dentro de aquel local sin puerta y los querían jalar para llevárselos. Desconocemos las razones de su agresión, ese día había como cuatro personas aquí afuera. Es una costumbre. Los policías llegan y a quien encuentren en la calles, esté o no tomado, lo suben, lo despojan de su dinero y le dan su calentada.

“Yo me encontraba en la casa cuando me llamaron para contarme sobre la actitud de esas personas y me preocupé. Traté de ubicar a dónde se llevaron a mi hijo para ir por él. Llegamos a la glorieta de la entrada de Santa Rosa Jáuregui, vi una patrulla, me bajé y le dije ‘oficiales, vengo a preguntar por unos muchachos que levantaron en Pie de Gallo’.

“En vez de ayudarme se abalanzaron para quererme golpear. Uno de ellos me dio un empujón y se me vinieron encima como seis o siete insultándome.

“No entiendo qué guardias tenemos. Tratar así al civil no va. Quería preguntar a dónde se habían llevado a mi hijo y sólo tuve de respuesta insultos y agresiones”, denunció.

Demanda sin buen curso

Después de liberar al joven, el martes 3 de febrero interpusieron una demanda ante la agencia 3 del Ministerio Público: el motivo fue el acto de vandalismo, el abuso de autoridad y las agresiones al joven de parte de elementos de la Guardia Municipal.

En la agencia asignaron a un investigador para acudir al lugar de los hechos y los vecinos revelaron que nunca recibieron la visita de ningún elemento del Ministerio Público. Asimismo, se solicitó que el vehículo dañado fuera presentado en las instalaciones, pero el Ministerio Público ignoró que era imposible trasladarlo porque los vidrios rotos y los neumáticos sin aire impidieron el traslado.

Ante la indiferencia de los trabajadores de la agencia 3 del Ministerio Público y el abuso de autoridad que vivieron los vecinos de la comunidad Pie de Gallo de parte de policías de la Guardia Municipal, exigieron con vehemencia al Municipio una autoridad competente y capacitada para sus labores y no a delincuentes que en vez de protegerlos hostiguen con actos “porriles” a los habitantes.

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