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“O me mata el virus o me mata el hambre”; así se vive la contingencia en Landa

Ante el miedo de un contagio en los cuatro municipios de la Sierra Gorda, se cerraron los tianguis de los fines de semana.

Landa de Matamoros, Qro. – Se limpia la frente con el dorso de la mano y una marca de cemento se queda entre sus cejas. Martín es padre de cinco, oriundo de Encino Solo o de La Lagunita, da lo mismo. Es albañil, apenas llegó hace dos años de Estados Unidos, “aquí hay que trabajar, ¡chingarle!, si uno no trabaja uno no come… no podemos quedarnos encerrados, aunque digan que te va a pegar el mentado virus” asegura. Martín sigue haciendo mezcla con su pala.

Desde el miércoles la alcaldesa de Landa de Matamoros, Marina Ponce Camacho, salió a dar instrucciones de lo que se iba a hacer en el municipio por mandato del “señor gobernador” para prevenir el contagio del COVID-19. Al mismo tiempo, los habitantes se plantearon algunos dilemas.

Hay que lavarse las manos con agua y jabón. “Pues tenemos Jabón” comenta María, una vecina de La Vuelta, al tiempo que la risa le invade. Desde que en meses pasados Francisco Domínguez Servién entregó el circuito que va desde el río Ayutla hasta la comunidad de Tres Lagunas, esa tubería no ha transportado un solo litro de agua potable. En aquella ocasión los titulares presumían “¡Ya llegó el agua!”

“Ya hemos preguntado, pero no han dicho nada de los contratos” enfatiza doña María. Esta obra se comenzó en el sexenio de Enrique Peña Nieto y se reportó como terminada y en funcionamiento, lo cierto es que la infraestructura estaba, pero en algunos puntos hasta se habían robado los tubos. Después de un acelerado mantenimiento y de una prueba que mandó agua con olor a metal, se dijo que funcionaba, pero el agua sigue sin llegar.

Ante el miedo de un contagio en los cuatro municipios de la Sierra Gorda, se cerraron los tianguis de los fines de semana. En Landa también pidieron que sólo se atendiera a menos de 20 personas en los bares y restaurantes, “aquí ni cantinas hay” dice Martin, “si uno quiere tomar, nada más se va donde sabe que venden caguamas”, se burla.

El comercio informal es el empleo de un 30 por ciento de la población; otro 40 por ciento vive de las remesas. “Ahorita está bien cabrón, ellos se están viniendo” comenta el albañil. En las últimas semanas han regresado algunos de los migrantes que cuentan con visa de trabajo, los ilegales se quedaron con la emoción de mandar algunos dólares porque “los pagan casi a 25” dice María, quien recibe 15 mil pesos mensuales de su hijo mayor que está en Denver, el cual está en cuarentena.

El temor al fuego

“Pues uno no se puede quedar en la casa, aunque lo diga la presidenta, ella no me va a traer comida para mis chiquillos… aquí así es joven, uno tiene que trabajar siempre” reflexiona Martín mientras se restriega las manos callosas para quitarse el polvo. “Pues yo pienso que ahorita o me mata el virus o me muero de hambre, que le vamos a hacer” termina con la voz cortada.

“Dicen que no va a haber misa ya” asegura doña María, fiel devota que porta una medalla de oro de la virgen de Guadalupe, “dicen que si uno se muere del virus lo van a quemar en Querétaro, cómo van a hacer eso, uno debe enterrarse con su familia”.

Ante las medidas publicadas el 19 de marzo en La Sombra de Arteaga: donde se lee que de fallecer por COVID-19 se procederá a su incineración, llegó el temor a la Sierra Gorda, “¿cómo nos van a quitar a nuestros difuntos? ¡No pueden!, no los vamos a dejar, no le hace que mejor nos escondamos si nos da ese coronavirus” amenaza doña María, quien asegura que la policía municipal está inactiva “esos ni hacen nada, multan a uno si saca leña del cerro, pero con los que venden droga en Agua Zarca ni se meten” afirma la mujer.

Tal vez tenga razón, ya que de acuerdo con información pública en Landa solo hay 26 policías certificados; es decir, hay un elemento por cada 800 habitantes, ya que este municipio reportó una población aproximada de 21 mil personas.

Pero así transcurren los días con una cuarentena que se anuncia, pero que solo los niños están en casa, porque a los servidores de la nación les dio por sacar a todos los abuelitos para que reciban su cheque de bienestar antes de que llegue el coronavirus “ese de china”.

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