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Oasis: supernova encendida

La lluvia cayó como años acumulados. La vida que conocimos regresó a decir hola. Las nubes se despejaron y Oasis salió con puntualidad british a las 9 de la noche y Liam nos cantó “Hello, hello”.

Un Pep Guardiola (de cartón) con sombrero de charro, fríamente dirigía a los hermanos Gallagher, Bonehead, Gem Archer y Andy Bell. Al final del concierto, Liam se enfundó el sombrero y, con sus maracas, marcó un épico final, mientras Noel no sabía si carcajearse o seguir con los acordes finales previos al estallido de los juegos pirotécnicos.

Además de las risas, los gritos del público, los saltos, el Poznan futbolero, las lágrimas traicioneras entre canciones, las manos al rostro al reconocer “esa es mi canción”, el abrazo con amigos o desconocidos, el baño de cerveza (eso esperamos), la mezcla intergeneracional -desde boomers hasta centennials-, todo eso y más fue el segundo concierto de Oasis en México.

La hinchada de Oasis

El color dominante en el Estadio GNP fue el azul celeste, del equipo favorito de los hermanos Gallagher: el Man City. Aunque muchas playeras se ocultaron bajo impermeables por la lluvia que caía cuando Cage The Elephant teloneaba. Una visita rápida al bar para resguardarse y sorpresivamente ver de cerca a Meme Del Real de Café Tacuba. No se logró la foto del recuerdo.

Cerca de la hora cero, buscar un lugar con buena vista y mejor acústica.

Y llegó el aviso: “This Is Not a Drill” y un recordatorio de la historia de desencuentros y reencuentro entre los hermanos y los primeros acordes de la instrumental “Fucking in the Bushes”. Entonces se desata toda esa tensión acumulada de poder ver a la banda británica en vivo.

¿Nostalgia? Estaba rodeado por más jóvenes que yo que se sabían mejor que yo algunas canciones. Se abrazaban, cantaban y gritaban al unísono. Un grupito en particular se abrazaba en coro en sus canciones favoritas. Ninguno debía pasar de los 30 años.

No, no es nostalgia porque se apropian del concepto que en los noventa yo no lo hubiera percibido: esa hermandad que tiene Oasis con el futbol, de identificar al azul celeste con Oasis. Cosa que difícilmente pasa con otras bandas. En ciertos momentos, parecía más el ambiente de un partido de futbol.

Y ese momento épico llegó en “Cigarettes & Alcohol” y el Poznan cuando Noel explica a la masa que hay que ponerse de espaldas al escenario, abrazarse y brincar como si se estuviera en una cancha. El corazón del GNP en ese momento latió con tanta fuerza que pareció tener taquicardia. Volaron vasos con cerveza o líquidos que alguna vez lo fue.

Un Liam charro

Durante todo el concierto Liam se vio cómodo en el escenario, incluso intentar hablar en español. Cuando cantó Hello, dice “Hola”. Al final, en “Wonderwall” cambia la letra en la parte donde dice que hay tantas cosas que decir pero que él no habla “mexicanish”. Y al final se pone el sombrero de charro.

No, no fue un viaje de nostalgia, fue una renovación generacional. La música no pierde vigencia.

Fue un público internacional, como lo anunció Noel al cantar “Half the World Away”, quien dedicó la canción a quienes habían asistido desde la misma Inglaterra, EUA, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Argentina, etc.

Delante mío había tres anglosajones que coreaban poco: fríos al cantar, sólo la de “Whatever” les emocionó. Les molestaba la guerra de cervezas, aunque al final uno de ellos alegremente también entró al combate. Contrastaban con otros mexicanos a mi otro costado que cantaban y brincaban en cada canción; uno se puso a llorar con Slide Away. A mi derecha, una bandera de México ondeaba.

Lejos de ser un karaoke del pasado, fue todo un espejo cultural, un presente vivo. Sin olvidar el poder mercadotécnico de lo que es Oasis actualmente. Estalló la pirotecnia sobre “Champagne Supernova”, la banda dijo adiós y se encendían las luces para finalizar el concierto.

Víctor López Jaramillo

Soy Víctor López Jaramillo, periodista y director de Tribuna de Querétaro. Nacido en San Juan del Río, mi carrera ha estado marcada por un compromiso constante con el análisis crítico de la política y la sociedad. Además de mi pasión por el periodismo, encuentro inspiración en la música, la literatura, la cultura en general, sin olvidar el futbol y NFL. A través de mi trabajo, busco conectar el pensamiento creativo con el rigor informativo, contribuyendo al diálogo social y la reflexión pública.

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