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¿Orden o exclusión?: La disputa por los espacios de venta en el Centro Histórico

El Centro Histórico de Querétaro, reconocido por su riqueza cultural y arquitectónica, ha sido durante décadas el escenario donde artesanos locales ofrecen sus creaciones al público. Sin embargo, recientes iniciativas municipales buscan reordenar esta actividad, que genera debates sobre los derechos de los artesanos y la preservación del patrimonio cultural.

Felipe Fernando Macías Olvera, alcalde del municipio de Querétaro con el llamado “Plan Orden” durante el mes de febrero mencionó lo que serán las primeras estrategias para reordenar el comercio informal en el primer cuadro del Centro Histórico, esto después de las agresiones vividas a mediados del año pasado.

El «Plan Orden» y su impacto en los artesanos

La semana pasada, el presidente municipal, “Felifer” Macías, presentó un adelanto del «Plan Estratégico de Orden en el Centro Histórico». Este plan propone la formalización y regulación de aproximadamente 240 artesanos que actualmente ejercen el comercio ambulante. Para ello, se contemplan 50 puntos de venta en la vía pública, asignados de manera rotativa y equitativa, permitiendo a los artesanos vender sus productos diariamente en diferentes ubicaciones del primer cuadro de la ciudad.

Según datos municipales, una encuesta realizada el 8 de enero reveló que el 95.6 por ciento de los consultados respaldan la creación de estos puntos de venta formales para artesanos y comerciantes ambulantes, sin embargo, información publicada en este semanario en números anteriores revelaron que dicha encuesta carece de fundamentos metodológicos para ser tomada en cuenta.

Restricciones y desafíos para los artesanos

A pesar del aparente apoyo ciudadano, las medidas incluyen restricciones sobre qué productos pueden comercializarse, así como limitaciones en los horarios y espacios asignados. Estas regulaciones han generado inquietud entre los artesanos, quienes temen que las ventas rotativas y las restricciones impuestas dificulten la estabilidad económica necesaria para sostener a sus familias.

Además, existe preocupación por posibles incidentes de represión o una mayor segregación en los espacios públicos. Históricamente, ha habido tensiones entre las autoridades y los artesanos. Por ejemplo, en octubre de 2024, se registraron enfrentamientos durante operativos de desalojo en el Centro Histórico, donde artesanos indígenas denunciaron el uso de la fuerza pública para retirarlos de las calles.

Percepción de discriminación y control

Colectivos y defensores de los derechos de los pueblos originarios señalan que estas medidas, aunque presentadas bajo la premisa de «orden» y «formalidad», perpetúan prácticas discriminatorias. Argumentan que la vigilancia y el control sobre estas comunidades se maquillan en aras de la intervención sobre los espacios públicos, sin considerar adecuadamente las necesidades y tradiciones culturales de los artesanos.

De igual manera, la opinión de la sociedad está dividida, pues si bien colectivos y artesanos afectados tras este plan están en contra de las medidas restrictivas, otro sector de la población como lo son el comercio formal se ha manifestado a favor e incluso se muestran molestos con el reacomodo de los ambulantes.

En el andador Madero en el Centro Histórico se aprecia una pancarta que dice: “El comercio establecido está cansado de que el municipio siga realizando trato con los líderes de ambulantes para entregar más espacios públicos, sin pensar en la afectación que esto provoca, nosotros pagamos: licencia, SAT, visto bueno, servicios, trabajadores, etc. Por ello exigimos se le ponga un límite al comercio informal”, esto se ve reflejado en que no hay presencia de ningún ambulante en la zona.

Voces de los artesanos

Para comprender mejor el impacto de estas políticas, es esencial dialogar directamente con los artesanos afectados. Después de un recorrido por el Centro Histórico en todos los andadores, calles y pasillos en donde hace unos meses se podían ver a artesanos y ambulantes vender sus productos, con dificultad logramos encontrar a una sola persona que vendía muñecas leles, por razones obvias el anonimato fue la condición para que la plática fuera concedida.

Dicha persona comentó que sus ingresos se han visto disminuido después de la implementación del Plan Orden, aunque personalmente no ha sido retirado de la vía pública, sí ha visto como a otros se les retira del centro o, en el peor de los casos, sus artículos son decomisados por las autoridades. Si bien reconoce el riesgo que es estar en el centro vendido sus productos, mencionó que son riesgos que tiene que tomar para lograr vender algo en el día.

Esta no es una historia aislada, así como esta persona hay decenas de personas que viven de la venta “informal” y son severamente afectadas económicamente después de la llegada del plan al municipio.

El «Plan Orden» del municipio de Querétaro busca equilibrar la preservación del Centro Histórico con la actividad comercial de los artesanos. No obstante, es crucial que estas políticas se implementen considerando las voces y necesidades de quienes han contribuido al enriquecimiento cultural de la ciudad. Solo a través de un diálogo inclusivo y respetuoso se podrá garantizar un espacio público que refleje la diversidad y el patrimonio de Querétaro, sin caer en prácticas discriminatorias o de control excesivo como hasta ahora se ha llevado a cabo.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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