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OSC queretanas también peligran con estrategia de AMLO

Martínez Galán dijo que, de continuar con estas medidas, seguirá un rezago en temas de educación y de salud sexual y reproductiva en el contexto queretano. Subrayó que las OSC tendrían que privatizarse para continuar, lo cual implicaría gastos o la desaparición.

Si el presidente de la República pretende que las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) no continúen su trabajo con el VIH, ponen al país al borde de una contingencia de salud. Además, es “lamentable” que se tache a todas las OSC como corruptas cuando se desconoce el trabajo que han hecho, acusaron asociaciones enfocadas en los derechos sexuales y reproductivos en Querétaro.

La decisión de Andrés Manuel López Obrador para no transferir recursos del presupuesto federal a ninguna organización civil, se fundamenta en la idea de que —con agentes intermedios— ha existido discrecionalidad, opacidad y corrupción. Sobre esto, Benjamín Delgado, activista de Teatro y Sida A. C., consideró que hay “un total desconocimiento [por parte] de AMLO”, pues la corrupción no se encuentra en las OSC sino en los “procedimientos no transparentes”.

El activista enfatizó en que, si se quiere combatir la corrupción, se debe “apostar” al robustecimiento de las instituciones autónomas y de la participación ciudadana; no a procesos de opacidad o de simulación. Denunció que Querétaro, desde hace dos años, no ha tenido apoyo para las OSC con el trabajo del VIH; y que, de continuar así, anticipan un escenario en el cual “caiga todo lo implementado y se vuelva muy conflictivo”.

Explicó que las organizaciones civiles fueron primordiales para dar respuesta al VIH, porque el gobierno no hacía ningún trabajo para su atención, ya que era un grupo minoritario que “a nadie le importaba”.

Por su parte, Josué Quino, activista en prevención del VIH-SIDA, coincidió en que las medidas significan un retroceso para el país, pues organizaciones como Teatro y Sida se han dedicado por más 25 años en hacer un trabajo de prevención e información: “El trabajo de las OSC es el trabajo que ni los burócratas quieren hacer”.

Recurso “modesto”

En México existen alrededor de 40 mil OSC legalmente constituidas, de las cuales 451 tienen un objeto social relacionado con el VIH; de acuerdo al último informe de Financiamiento Público de Proyectos de Sociedad Civil para la Provisión de Servicios de Salud en Respuesta al VIH SIDA: La Experiencia de México, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en México y el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH SIDA (Censida).

El mismo informe indica que, de 2006 a 2018, México ha invertido un total de 777 millones 129 mil 511.005 pesos en este campo. El manifiesto, firmado el 19 de febrero de 2019 por 250 organizaciones del país, aseguró que lo anterior es “una inversión modesta” en comparación con apoyos a organizaciones asistenciales e intermediarias y en comparación al gasto en SIDA que cada año se realiza en México: aproximadamente 2 mil 500 millones anuales, solo por parte de la Secretaría de Salud.

Josué Quino declaró que los primeros años en los que las OSC comenzaron a trabajar no tenían acceso a ningún tipo de financiamiento, por lo que cualquier acción que realizaran debían pagarla de “sus bolsillos”, pero vieron que se necesitaba más tiempo para trabajar en el tema, ya que el VIH y todas las infecciones de transmisión sexual trabajan “las 24 horas del día”.

De acuerdo a la investigación realizada por México.com, Enrique Peña Nieto donó más de 8 mil millones de pesos a mil 373 organizaciones no gubernamentales (ONG), pero —entre las 10 que más dinero recibieron— 6 están relacionadas con empresarios multimillonarios, contratistas, funcionarios de su gobierno y políticos priistas.

Al respecto, Josué Quino refirió que la gente que está en mandos gubernamentales son quienes crean o inventan una OSC con el fin de bajar recursos por lo que “esto comienza a apantanarse y pudrirse”. Sin embargo, aclaró que no son todas y quienes han trabajado la problemática del VIH pueden demostrarlo con trabajo.

Respecto a que el gobierno federal entregue el recurso directamente a los ciudadanos, explicó que eso no sería factible, principalmente porque “ellos no tienen la información adecuada y correcta y ese trabajo no lo hace gobierno”. Tanto Josué Quino como Benjamín Delgado consideraron que las instituciones públicas no podrán sustituir el trabajo que hacen las OSC porque no tienen al personal suficiente. Por ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sólo tiene a dos médicos para entender a toda la población de VIH.

Respuesta de un gobierno deficiente

En ese sentido, Alejandra Martínez Galán, coordinadora de la Asociación Queretana de Educación para las Sexualidades Humanas (Aquesex), aseveró que las OSC son la respuesta ante las graves deficiencias del Estado. Lamentó que “pensar que las instituciones pueden resolver todo es absurdo”, pues hay una mayor efectividad cuando se generan respuestas comunitarias y un mayor involucramiento de personas afectadas.

Martínez Galán refirió que durante años se ha trabajado hasta para mejorar las metodologías para que realmente funcionen “y no sea gente improvisada”, ya que los servicios públicos por sí mismos no cuentan con la posibilidad ni con la capacitación por el estigma y la discriminación de atender a ciertos sectores de la población.

Para que las Organizaciones de la Sociedad Civil puedan acceder a un recurso federal, es necesario seguir ciertos parámetros que, para Martínez Galán, son “muy complejos”, porque se requiere dinero con el que no todas las OSC disponen. Además de que el recurso “parece ser que se está dado bajo la sospecha que te lo vas a robar. Detrás de ello no sólo es un capricho de las OSC de enriquecerse, sino de ejercer una repuesta comunitaria ante problemáticas que son muy difícil de abordar”.

Aseguró que el gobierno federal no otorga los recursos nada más “porque les caes bien”, sino que hay todo un procedimiento que se hace para poder acceder a ellos. Esto ha implicado que las organizaciones tengan que formarse, profesionalizarse y que se tengan que hacer proyectos de acuerdo a lo que se solicita.

Martínez Galán dijo que así como el tema del VIH, hay otros que no se financian por ser complicados: “De entrada, no se financia para hacer incidencia política o para atender el tema de usuarios de drogas inyectables o de trabajadoras sexuales (…) Se trabaja con muy poco recurso, con precariedad”.

La activista dijo que, si bien se sabe que han proliferado muchas organizaciones ligadas al PAN y al PRI que obtenían recurso mediante OSC para el fortalecimiento de sus redes, es muy grave colocar a todas las organizaciones “en un mismo costal”. Afirmó también que, de continuar con estas medidas, seguirá un rezago en temas de educación y salud sexual y reproductiva en el contexto queretano. Subrayó que las OSC tendrían que privatizarse para continuar, lo cual implicaría un gasto o la desaparición.

Finamente, hizo un llamado a que en cada entidad federativa se empiecen a hacer cargo de estas problemáticas. “Han dejado la carga a nivel federal y de pronto es muy sencillo. Hemos hecho tanto trabajo en Querétaro, pero nunca ha habido nada del gobierno de Querétaro. No ha habido ninguna acción para el fortalecimiento de las OSC”, concluyó.

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