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Patriotismo vestido de comercio informal

Por Luz Marina Moreno Meza

 

A partir de las dos últimas semanas de agosto se comienza a respirar ambiente patrio que envuelve y perfuma las calles de la ciudad de Querétaro, principalmente las del Centro Histórico, lugar vestido por los adornos tricolores, luces, banderas y campanas doradas alusivas al llamado a la lucha de Independencia.

 

Pequeños puestos colocados en las esquinas de los jardines Zenea y Guerrero ofertan los productos alusivos a esta fecha memorable para el pueblo mexicano, el 15 de septiembre, fecha que abre, una vez más, la oportunidad al comercio informal.

 

Productos teñidos de verde, blanco y rojo; las tradicionales banderas impresas o bordadas en telas brillosas y opacas, con el águila devorando a una serpiente y parada en un nopal, símbolo histórico que remite a las raíces del indio mexicano.

 

Los precios son fieles a los distintos bolsillos que la sociedad queretana zurce; banderas grandes y presuntuosas no exceden de los 350 pesos y para los que prefieren las de astas más pequeña, basta con 15 “pesitos” para obtenerlas.

 

Todas parecidas en diseño, mismo que carece de una etiqueta de origen, al parecer la bandera mexicana verdaderamente es mexicana.

 

El escudo nacional también se oferta de manera independiente; se elabora en material que se asemeja al hierro, un hierro ligero de apenas 65 pesos (e inclusive 35) pero más pequeño.

 

Este símbolo patrio se acompaña con las pelucas que cuelgan a su lado, cabellos falsos, teñidos con los colores patrios y despeinados, más parecidas a la sedosa cabellera que Víctor Trujillo porta cuando encarna a aquel payaso descarado.

 

“Ya, para que se lo lleve, güerita” son las frases tradicionales, como los productos “mexicanos” etiquetados y sellados por la famosa insignia “Made in China”, que los vendedores pronuncian cuando buscan convencer al curioso que se acerca a los llamativos carritos.

 

Con un regateo de aproximadamente cinco pesos es posible que estos comerciantes informales acepten ceder, sobre todo aquéllos que tienen a la competencia a sólo una distancia de 10 metros.

 

Instrumentos musicales no faltan para la oferta: trompetas, tambores, guitarras y, ¿por qué no?, la matraca que en este año brilla por la ausencia de la madera que en años anteriores llevaba en sus entrañas.

 

Tambores de plástico medios pintados de verde, blanco y rojo, que en su parche batidor llevan la imagen del oso amarillo mejor conocido como Winnie Pooh, a escala o tamaño real este instrumento cuesta entre 15 y 35 pesos.

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