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Pide AMLO “respeto” para Domínguez

López Obrador pidió respeto para la “máxima autoridad del estado de Querétaro” y adelantó que sería invitado en los actos oficiales, ya como presidente. “Ya no puedo decir lo mismo”, reconoció, “pero eso no quiere decir que no vaya a cumplir, yo no voy a traicionar al pueblo”.

No importa que Andrés Manuel López Obrador asegure que ya no estamos en campaña. El olor durante su mitin de agradecimiento en la plaza de Armas era el del proselitismo y las promesas. Su visita se da un día después de la anulación de los comicios en Querétaro y Huimilpan, como si fuera un regalo al gobernador.

Por la tarde, varias horas después de su reunión con Francisco Domínguez Servién, y frente a su oficina -la de la casa de la Corregidora-, López Obrador inauguró su mitin de agradecimiento rodeado de los nuevos representantes de Morena. Junto con los asistentes, los legisladores locales (que se estrenaron como segunda fuerza política en el estado) y federales vitoreaban junto a la muchedumbre el ya típico “¡Es un honor estar con Obrador!”.

Horas antes, tras la reunión con el gobernador, en una pequeña conferencia de prensa, López Obrador hizo un llamado al gobierno canadiense para entenderse con el de Estados Unidos, con el fin de que a través del diálogo reanudaran y mantuvieran el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como uno trilateral.

Ya en el mitin, el presidente electo aseguró que las negociaciones encabezadas por Enrique Peña Nieto -en las cuales su equipo tuvo participación en los últimos momentos- finalizaron en “un buen acuerdo”, pero que, necesariamente, Canadá debía adherirse. “Ya no queremos que se reabra la negociación”, sentenció.

Eso fue lo más novedoso que dijo, pues lo demás lo ha repetido sin cansancio desde que iniciaron las elecciones. Primero aseguró que la nueva Legislatura federal ya trabajaba para cortar los privilegios de la clase política, aunque obvió prácticas de la vieja tradición que sus legisladores mantuvieron en el Congreso.

Aun así, refrendó como coordinador estatal de Programas Sociales del Gobierno Federal a Gilberto Herrera Ruiz, actual senador por Querétaro -y de los pocos de Morena que votaron dos veces contra la licencia de Manuel Velasco Coello para que pudiera regresar a Chiapas como gobernador-.

En ese sentido, aseguró que Herrera Ruiz no será un poder “paralelo” al gobernador y que el “poder se convierte en virtud cuando se pone al servicio de la gente”. Continúan en discusión las adecuaciones a la normatividad para crear estas figuras a las que popularmente se les llama “vicegobernadores” o “superdelegados”.

“Primero los pobres”

López Obrador recordó su ya tradicional “becarios sí, sicarios no” y prometió dar becas a más de 30 mil estudiantes queretanos, que afirmó, será: “como abrir una nueva universidad”. Como en campaña, López Obrador prometió ayudar a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y abrir una nueva universidad en Ezequiel Montes (donde también triunfó su partido) y becar desde bachillerato a más de 60 mil jóvenes.

Además, prometió continuar con el programa de asistencia social “Prospera”, que fue inaugurado por el presidente Carlos Salinas de Gortari bajo el nombre de “Solidaridad” y reciclado por todos los gobiernos posteriores. “77 mil familias beneficiadas en Querétaro”, aseguró el presidente electo abrazado por los aplausos de sus seguidores.

Por otra parte, aseguró que procuraría la alimentación de los mexicanos poniendo a su disposición alimentos de bajo costo en las tiendas oficiales del Estado; así como medicamentos gratuitos “para la gente más humilde”. Y para segura sorpresa del inquilino de la casa de la Corregidora, López Obrador aseguró que seis municipios queretanos “con explotación minera” serían atendidos; es decir, el impuesto que se le cobra a las mineras bajaría “a las comunidades”.

Respeto al gobernador

Ya no estamos en campaña”, gritó López Obrador para apaciguar los abucheos en contra del panismo queretano encarnado en el gobernador. Además, seguramente tras la reflexión por la polémica que han creado sus declaraciones, el presidente electo aseguró que tuvo que hacer a un lado “la mitad” de su vocabulario, lo que soltó las risas de los asistentes.

Lo que quiso decir es que ahora son gobierno, por lo que afirmó: “Tenemos que comportarnos de otra forma”. Así, López Obrador pidió respeto para la “máxima autoridad del estado de Querétaro” y adelantó que sería invitado en los actos oficiales, ya como presidente. “Ya no puedo decir lo mismo”, reconoció, “pero eso no quiere decir que no vaya a cumplir, yo no voy a traicionar al pueblo”, aseguró.

Ante una plaza de Armas a medio llenar, pero con asistentes esperanzados de soluciones, López Obrador aseguró que ahora tendrá que “autolimitarse”, ser “fresa-fífí”, a la hora de declarar y participar en actividades públicas.

Pese a la falta de novedades y el discurso repetitivo, cientos de personas rodearon el templete y lo llenaron de abrazos, besos y obsequios. Ni la cadena humana que lo protegía a su llegada pudo evitar empujones y cabezazos; la esperanza de la ciudadanía se convertía en euforia junto a él, y todos querían darle la mano, la carta o sacarse la foto.

Así, entre el “lleve su ‘Peje’, su paraguas, su pluma”, banderas del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Popular Socialista (PPS), y gritos de “sí se pudo”, Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, aseguró que “la cuarta transformación de la vida pública” del país iniciará el primero de diciembre.

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