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Pie de Gallo al borde de la inseguridad

Aunque la comunidad de Santa Rosa Jáuregui inició acciones para disminuir sus índices de violencia, los resultados no son los esperados

Por: Miguel Tierrafría

En la comunidad de Pie de Gallo, desde hace cuatro años se ha presentado un clima de violencia, pandillerismo e inseguridad, al grado de que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública municipal –al hacer rondines por la comunidad– son recibidos con pedradas en las unidades, denunciaron los habitantes.

En días pasados, según se ha planteado en algunos medios, en esta comunidad se formarían grupos de autodefensa para aminorar el clima en que se vive, ya que existen cuatro pandillas que, advirtieron habitantes, han marcado territorio en toda la comunidad: Los Maras, Los Singis, Los Diablos y los de La Tinaja.

Jesús Núñez, habitante de la comunidad que se dedica a la venta de tamales, planteó que desde hace un año, comenzaron las pláticas entre la comunidad en las cuales surgió el Comité Comunitario de Seguridad, encaminado a efectuar acciones concretas con las pandillas a fin de disminuir los índices de violencia.

Se propuso que Pie de Gallo se dividiera en nueve sectores, a los cuales personas asignadas se acercarían a las pandillas tratarían de concientizar a las personas. No obstante, las acciones no surtieron efecto ya que la violencia ha continuado.

“Estuvimos hace un año en un comité de seguridad que surgió de una necesidad. Se dijo ‘vamos a organizarnos’, porque estábamos recibiendo agresiones, balazos, muchachos que estaban aquí mucho muy violentos, no hablamos de pedradas sino que hubo gente balaceada.

“Entonces la cosa llegó a la tienda de mi compadre, fue la gota que derramó el vaso, de ahí en adelante comenzamos a tomar acciones concretas, enviamos unos oficios, uno de ellos a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) para que enviaran unos soldados, aquí anduvieron como una semana, todos tranquilos esa semana no hubo nada, se asomaban y la gente tranquila”, manifestó.

Ante la agresión de Los Maras, la respuesta fue atropellar a varios integrantes

Su primo, Rogelio Núñez, tiene una tienda de abarrotes. Describió que un día se vio en la necesidad de la defensa propia debido a las agresiones de uno de los grupos, Los Maras, a su esposa, por lo que su reacción inmediata fue la de aventarle la camioneta a los jóvenes y atropellar a algunos de ellos, éstos volvieron a atacarlo hasta que Rogelio sacó su arma y disparó para alejar al grupo.

“Se juntaban aquí en el parquecito y en una ocasión empezaron a aventar balazos y mi señora salió y les dijo que se calmaran. Se le aventaron a ella, la trataron de golpear, yo andaba como a un kilómetro, me hablaron y entonces también llegué yo y se me aventaron todos y pues les dejé ir la camioneta.

“Me vine por acá y atropellé como a cuatro, se me volvieron a venir toda la bola y saqué una retrocarga y sí volé como a tres pero si los agarré lejos. Les disparé pero pues ahí me di cuenta que no me queda otra que la cárcel, de matar a uno, lo matas pero te vas a la cárcel».

Los delitos y los actos violentos han continuado a pesar de que hace un año, elementos del Ejército mexicano patrullaron la comunidad para ver cuál era la situación imperante, posteriormente las bandas de jóvenes han continuado las riñas en Pie de Gallo.

Entre las situaciones se encuentra  la de un niño herido en un fuego cruzado, el subdelegado que fue golpeado en días recientes, o también el intento de asesinato a un joven a unos pasos de su casa.

Al cuestionarle a Jesús Núñez sobre cuál es la raíz de la situación, aseveró que parte de los problemas que se tienen radica en la falta de oportunidades a los jóvenes, en el sentido de que muchos no estudian ni trabajan, la sobreprotección de los padres al momento de que los jóvenes cometen delitos, así como el desinterés de las fuerzas del orden en dar alto a la situación.

“Tenemos que tomar las riendas de los muchachos y que cada quien en su casa aplique las reglas como son y entonces empezar a darle forma, el problema entonces ya toca con los padres que tampoco están acostumbrados a tomar las riendas, el problema es que los protegen demasiado.

“Los muchachos piensan que las cosas que están haciendo están bien y otra que incluso sus papás los van apoyar, entonces nos topamos con dos problemas y seguimos adelante con acciones (…)

“Estamos rústicos si te das cuenta: hay lotes baldíos, que se prestan para beber en la calle, si tú llegas como persona de fuera, dices si estoy en un rancho, al rato se pone bien bueno el relajo. Aquí desde muy niños ya toman, fuman y otros se drogan. Si te das cuenta ahí está el cerrito, llegas caminando, hay mucho campo como para que estén tomando o  drogándose.

“En la ciudad de Querétaro no se puede tomar afuera de un Oxxo o en una esquina, eso se da aquí, es muy fácil disparar un arma y quedar como anónimo”, manifestó.

Durante la entrevista reiteró que no han pensado en las policías comunitarias, pese al incremento en los hechos de violencia.

“A mí me han apedreado dos veces y mi primo le preguntó a la persona que está investigando esto, ¿y qué haces tú cuando vas con tu familia transitando por la calle y te apedrean?

“Él respondió ‘me bajo y les parto la madre’. Esa pregunta o esa expresión casi aplica para todos pero en lo individual, es decir, todos estamos indignados por las cosas que han pasado y si tú le preguntas a alguien dirá que actuaría por cuenta propia, ese es un punto y por el otro es la policía comunitaria.

“De este tramo de aquí a acá hay mucha diferencia porque una policía comunitaria es una organización que lleva un objetivo claro para sustituir a la autoridad, es decir yo agarro a alguien, lo encierro, lo encarcelo, etcétera.

“Lo que nosotros hemos hecho es con las autoridades, por eso creo que no se debe malinterpretar, porque todavía no estamos a ese nivel, pero si las autoridades dejan que siga así pareciera ser que la distancia se acorta”, señaló Jesús Núñez.

– ¿Ustedes ven latente esta posibilidad de las policías comunitarias?

– No. Hasta hace dos días que me lo comentó mi primo y en Guerrero llegaron a su límite.

– ¿Aquí ya llegaron a su límite?

–Ya te platiqué algunas cosas, es tu criterio.

‘Se les está yendo de las manos la seguridad’

Salvador Sánchez, quien vive frente al único puente que existe en la comunidad de Pie de Gallo (por donde pasa un arroyo), planteó que la situación de inseguridad ha llegado a tal grado, que incluso niños de 12 años llegan asustar a cuerpos de seguridad pública cuando les lanzan piedras.

Expresó que incluso cuando se han realizado operativos los habitantes que ‘ni la deben ni la temen’, han sufrido los ataques, como las balas de goma a las casas.

“Cuando mandan patrullas los que la pagan son los que ni la deben. El otro día hicieron un operativo llegaron y aventaron piedras a toda la gente que ni siquiera ‘la debía’ (…) El operativo fue de los policías de seguridad pública y aventaron piedras y balas de goma”. Estaba adentro del domicilio y así llegaron a aventar piedras a familias, niños, todo y a los que de veras debieron haber agarrado nunca les hicieron nada. No sé qué esté pasando ahorita con este cambio de administración (en alusión al regreso del PRI al municipio)”.

“No permitiremos este tipo de guardias”: JLPT

Tanto el gobierno estatal como el municipal (ambos emanados del PRI) han asegurado que no se permitirá la creación de grupos de autodefensa, como en los casos de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Tlaxcala, donde estos han sustituido las funciones que el Estado tiene como obligación proporcionar.

Jorge López Portillo Tostado, Secretario de Gobierno, dijo que “de ninguna manera permitiremos este tipo de guardias”, mientras que el alcalde Roberto Loyola Vera declaró  que la presunta aparición de policías comunitarios sólo son especulaciones.

El señor Salvador Sánchez dijo que de no haber acciones prontas por parte de las autoridades, la seguridad se les estará yendo de las manos, al grado de que en un momento, los policías no entren a la comunidad, advirtió.

“Se le está yendo, todavía pasan patrullas, entran para acá pero si no le ponen un remedio va a pasar como en el pueblo de Juriquilla, ahí no entra una patrulla para adentro, no entra, ahora también faltan calles que cuando en un operativo, puedan rodear a las personas que están haciendo el relajo, porque son calles sin salida y se regresan a pedradas.

“Creo que hace falta hacerles ver bien a los papás de que sabes que calmas a tu hijo o vamos sobre la ley, o si tu no lo calmas vamos sobre ti, porque te digo, niños de 11, 12 años qué tienen que andar en la noche, o si la patrulla ve a un niño menor de edad recogerlos, ellos no tienen nada que hacer en la calle”, explicó.

Finalmente, Jesús Núñez, uno de los impulsores del proyecto del Comité de Seguridad en Pie de Gallo, manifestó que se tiene que poner un ‘hasta aquí’ a quienes delinquen en la comunidad, principalmente a los líderes.

“Pienso que para que esto funcione y que se pueda atacar este problema es por niveles, por ejemplo ahorita hay muchachos que tienen demandas, demanda tras demanda y no se hace nada, no han procedido entonces yo creo que si la autoridad quiere poner orden sobre los muchachos que tienen esas demandas habrá que consignarlos y que quede como un antecedente para los demás de que sí se va a hacer algo en su contra, que van a responder por lo que hicieron y en otro nivel están los muchachos que son borregos que van atrás de los líderes.

“Esos no tienen las agallas para hacer algo  por su cuenta si no hay alguien que los gobierne, entonces con esos muchachos se puede trabajar con las personas».

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