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Por inundación, en La Rueda tienen que comenzar desde cero…

San Juan del Río, Qro.“Estamos jodidos y el gobierno nos tiene olvidados por estar a las orillas del municipio”, denunció una de las mujeres afectadas por la inundación ocurrida durante la madrugada del miércoles 27 de septiembre, la cual provocó el desalojo de habitantes de ocho colonias del municipio.

“Aquí las autoridades del gobierno sólo vinieron a tomarse fotos y se fueron”, denunciaron los habitantes con molestia, debido a que los funcionarios que recorrieron la zona, no les preguntaron por su estado de salud ni por sus bienes.

Al respecto, José Fernández, uno de los afectados por la inundación, comentó que las autoridades prometieron realizar un censo para recuperar sus cosas, pero hasta el momento no han tenido respuesta del gobierno ni de Protección Civil.

“Perdimos la esperanza, ya entrando las dos de la mañana”, exclamó Miguel Ramírez, mientras el olor del agua estancada se combinaba con el sudor de los voluntarios y residentes, que con los brazos cansados, cargaban los pocos muebles y papeles que habían logrado rescatar de sus hogares.

“No podemos comenzar desde cero a estas alturas”, gritó desde lejos una señora de aproximadamente unos 70 años, mientras recostaba a uno de sus nietos sobre un costal y con una mochila como almohada.

La comunidad de La Rueda, también en San Juan del Rio, Querétaro, es una de las más afectadas por las lluvias y de acuerdo con los vecinos, la culpa la tiene el gobierno, como apuntó la señora María de la Luz, mientras servía los platos de comida que ofrecía de manera gratuita a las personas que iban pasando.

La entrada a la comunidad estaba completamente colapsada, entre policías acostados en el pasto, quienes dejaron sus calcetines a un costado para que el sol los secara, brigadistas y uno que otro curioso que intentaba echar un vistazo a las calles inundadas.

Las lanchas repletas de los afectados por la inundación, hacían viajes sin parar de un extremo a otro. Las casas que se encuentran en la avenida principal fueron las más afectadas y las de un solo piso, quedaron casi totalmente cubiertas. En otras partes, quedaron plasmadas las marcas de más de un metro y medio de altura en las paredes, como si fueran pintura vieja que nunca fue removida.

Mientras tanto, en la parte menos afectada de la comunidad, se veían a unos cuantos niños rescatando perros y gatos: “somos de rescate animal”, gritaron a todo pulmón, esperando la respuesta de algún encargado de Protección Civil, para que les acercara una lancha y pudieran cumplir la tarea que les fue asignada

Caminando hacia la avenida principal, se apreciaban automóviles inservibles y algunos arboles caídos. “Mi tienda era lo único que tenia, ahora por culpa de unos cuantos, tenemos que sufrir la mayoría”, expresó Joaquín, dueño de una de las principales tiendas, mientras fumaba y observaba, desde su azotea, a sus vecinos sacar las pocas pertenecías que le quedaban.

“No se qué voy hacer mañana, no creo que nadie me reponga mi mercancía. La situación se volvió complicada a partir de las 2 de la mañana. Los vecinos nos avisaron tocando la puerta, estábamos durmiendo y al principio no entendíamos lo que pasaba”, relató el dueño de la tienda.

“La lluvia era demasiado fuerte y las casas se comenzaban a inundar. Como pudimos sacamos a nuestras familias y animales para subirlos a las azoteas. De ahí sólo vimos cómo el agua se llevaba todo, la lluvia se convirtió en un horror, ¿te imaginas estar toda la madrugada bajo una tormenta, mientras ves como todas tus cosas se van con la corriente y tus muebles se echan a perder?”.

Joaquín añadió que él y su familia dormirán en algún albergue: “buscaré qué hacer para comenzar de nuevo”, afirmó mientras apretaba sus puños y suspiraba hondo, tratando de no llorar.

Finalmente, esa noche, algunos habitantes de La Rueda no quisieron salir de sus casas, por miedo a que sus casas fueran saqueadas: “Aquí nos vamos a quedar hasta que el gobierno nos dé una respuesta concreta”, afirmaron los habitantes de la comunidad, mientras resguardaban sus hogares.

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