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Por primera vez en la historia de la UAQ se retrasa firma de fin de huelga

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Luego de siete años sin huelgas, la Universidad Autónoma de Querétaro vio estallar una el sábado primero de marzo, a las doce en punto del mediodía.

Se trató, además, de una huelga sin precedente histórico, pues por primera vez en la historia del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma de Querétaro (STEUAQ), hubo que esperar un día después de la asamblea para concretar el fin de la huelga ante la Secretaría del Trabajo.

El Rector Gilberto Herrera Ruiz reconoció que los trabajadores tenían derecho a manifestarse, aunque la Universidad no contaba con los recursos suficientes para atender a todas sus demandas.

Laura Leyva Saavedra, secretaria general del STEUAQ, sostuvo que se trataba, ya no sólo de obtener las demandas de éste, sino de exigir respeto al contrato colectivo y a los trabajadores, pues de acuerdo con el Sindicato, muchos de ellos tenían más de quince años trabajando como eventuales, cuando en el contrato se estipulaba que luego de treinta días laborales se les entregaría un trabajo de base.

El sábado que ocurrió el estallamiento, los trabajadores tuvieron que apurarse a colocar las banderas rojinegras, tanto en Rectoría como en cada uno de los accesos. Sobre la entrada que da a la calle Miguel Hidalgo había un grupo de jóvenes con chaquetas azules.

Se trataba de integrantes de la Federación de Estudiantes (FEUQ), que agrupa a alumnos de todas las facultades, excepto Filosofía, Psicología y Ciencias Políticas y Sociales. Los jóvenes, que fueron entrevistados por diversos medios, criticaron —entre otras cosas— el que se “limitara su derecho a la educación en nombre del derecho a huelga”.

Esta postura por parte de la FEUQ atrajo diversas respuestas por sectores de la sociedad queretana. Mientras los primeros días de la huelga algunos jóvenes exigían volver a clases, conforme ésta avanzó fue posible escuchar otras voces que más bien expresaban solidaridad con los trabajadores del STEUAQ.

Algunos estudiantes interpusieron un amparo contra la huelga, lo que fue contestado por otros que indicaron que el derecho de los trabajadores no debía, de ningún modo, ser contrapuesto al derecho a la educación.

La polémica no se agotó ahí. Desde que estalló la huelga se escucharon diversas quejas sobre el perjuicio que ésta traería a la investigación y a las actividades de servicio realizadas en la Unidad Amazcala y en las diversas clínicas universitarias.

Sin embargo, se dio autorización a los investigadores de Química y a prestadores de servicios de emergencia para que ingresaran a las instalaciones universitarias y dieran continuidad a sus trabajos.

A la espera de la firma

A diferencia de lo sucedido en intentos previos del STEUAQ por llamar a huelga, en este caso no hubo una intervención inmediata de Gobierno del Estado para satisfacer las peticiones de los trabajadores.

Sin embargo, finalmente se les ofreció a los trabajadores una bolsa de un millón 300 mil pesos para carrera administrativa, incremento de 2.4% a prestaciones no ligadas al salario, pago de sueldos caídos, reconocimiento del pago de aguinaldo bajo las mismas condiciones que los trabajadores del SUPAUAQ y basificación inmediata para 50 trabajadores eventuales.

Hacia la media noche del jueves 6 de marzo, Laura Leyva seguía en Conciliación y Arbitraje. Todavía no se firmaba el documento de fin de huelga. Éste fue finalmente signado al día siguiente, y para el viernes al mediodía ya estaban abiertas las puertas de la Universidad.

La del 89, la huelga más larga

De acuerdo con Mario Zamora, quien ha estado afiliado al STEUAQ desde hace más de veinte años, la huelga más extensa que ha enfrentado, tanto el Sindicato, como la Universidad, fue la de septiembre de 1989.

Esta huelga en particular, indicó Zamora, tuvo la peculiaridad de ser —además— la primera huelga realizada con independencia del SUPAUAQ, pues hasta esa fecha todas las huelgas habían sido convocadas por ambos sindicatos en conjunto. Duró exactamente 22 días, durante los cuales se suspendió toda actividad universitaria.

Zamora, quien ha sido secretario de conflictos en el STEUAQ, manifestó que uno de los motivos que llevaron a la huelga de 1989 fue cierta inestabilidad presente dentro del sindicato.

“Nuestro sindicato siempre ha sido muy inestable, nuestra asamblea de repente decidía cosas que no estaban firmes (…) como no hay una corriente política que esté controlándolo, de repente llegamos a las asambleas donde se decide estallar la huelga aún a costa del Comité Ejecutivo.

“En esa huelga (1989) recuerdo que teníamos el liderazgo de Delia Oceguera, nuestra secretaria general, y Sergio Romero Serrano, que era nuestro secretario de conflictos, pero ese año hubo una pelea entre ellos y se produjo un distanciamiento que dio a pie al divisionismo interno y propició la huelga”.

En este sentido, recordó que la de los ochenta fue una huelga ‘conflictiva’ no sólo para el STEUAQ, sino para todos los trabajadores en general, debido a la inestabilidad.

“Nuestros salarios no eran de gran ayuda, teníamos una inflación de 300% y nos aumentaban 150, por ejemplo. Realmente nunca pudimos competir contra los índices inflacionarios. Entonces, cuando llega el 89, teníamos acumulada toda una serie de insatisfacciones que, aunadas a los problemas internos del sindicato, estallaron en huelga”

“Esas tres semanas de huelga propiciaron el crecimiento de nuestro sindicato y nos permitió fortalecernos políticamente (…). No se consiguió realmente lo que buscaban los trabajadores, pero nunca se ha conseguido, aunque en cada una de las huelgas nos hemos quedado muy por debajo de las expectativas; en esas décadas (ocurría) sobre todo porque se limitaban los aumentos salariales con elementos como el pacto por la solidaridad”.

Otras huelgas cuya importancia histórica reconoció Mario Zamora fueron las de los años 94, 96, 99, 2001 y 2007. Sobre la del 94 dijo que la asamblea general fue muy precisa en lo que solicitaba, de manera que la huelga se resolvió de manera rápida y eficaz.

“Fue tan clara la idea de la asamblea que dijeron: ‘Si nos dan un 2 por ciento directo al salario, resolvemos lo de la huelga’ y así fue. El Rector Alfredo Zepeda acababa de entrar (…) en menos de tres horas, el asunto estaba resuelto y estábamos levantando la huelga.”

En los setenta hubo tres sindicatos

Por su parte, Juan Trejo Guerrero, cronista de la Universidad, recordó que durante los años setenta hubo otro sindicato dentro de la Universidad Autónoma de Querétaro.

El Sindicato de Empleados Administrativos de la Universidad Autónoma de Querétaro (SEAUAQ) lo integraban los llamados “trabajadores de confianza” y fue fundado debido a que ellos no pertenecían a ninguno de los dos sindicatos vigentes en ese entonces.

“Durante la rectoría de José Guadalupe Ramírez Álvarez surgió la necesidad de generar un sindicato propio para los empleados de confianza. No es un dato que se conozca mucho. El primer sindicato en fundarse fue el de trabajadores, luego el de académicos y hacia el 76 se fundó este tercero”.

De acuerdo con Trejo Guerrero, el SEAUAQ finalmente fue anexado por el STEUAQ al terminar la década de los setenta. En ese tiempo, la UAQ fue una de las pocas instituciones de educación superior que contaban con tres sindicatos en operación.

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