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¿Por qué a mí?

Las voces de las víctimas de violación.

Yolotepec, HidalgoA la edad de 13 años Karina fue víctima de violencia sexual. La agredió un amigo de la familia. Eran las ocho de la noche, ella estaba apenas a una cuadra de su casa cuando el agresor la atacó. La tomo por sorpresa, le cubrió los ojos, la boca y la tomó del cabello; así, casi a rastras la llevó a su casa en donde la amarró para finalmente abusar de ella.

‘’Abuso de mí, me violó (…) Ese día llegué muy mal a mi casa, mi ropa estaba rota, estaba sangrada y lo único que hice fue llorar y llorar, estaba asustada y no sabía qué hacer. Y pues a fin de cuentas me callé, él me dijo que iba a matar a mi papá si yo decía algo’’.

El agresor de nombre Federico, contaba con la confianza del padre de Karina; había una relación familiar cercana por lo que le abrieron las puertas de su casa: ‘’era un señor no tan limpio, no era tan higiénico, estaba medio raro porque llegaba el momento de que les enseñaba las partes a las niñas, en ocasiones llegamos a ver cómo trataba a sus nietas, las besaba por la boca y cosas así, como yo era una niña no le tomaba tanta importancia’’, recuerda.  

Karina dice que normalmente no había quien la acompañara al centro hacer sus tareas, sus padres trabajaban y sus hermanos estaban en la universidad, ella regresaba sola y el día que fue atacada no había luz en su calle. Después del abuso regresó a su casa y decidió callar tras recibir amenazas en contra de su familia. Cuatro meses después, mientras participaba en un concurso escolar, en pleno escenario se desmayó y acudieron al hospital, fue ahí donde el doctor reveló a la madre que Karina contaba con 4 meses de embarazo:

‘’Llegó el día del parto, yo estaba muy decidida darlo en adopción. Mis papás, mi abuelita y el doctor hablaron conmigo y me dijeron que el bebé no tenía la culpa de nada, me puse a llorar y pedí unos minutos, lloré y (…) a fin de cuentas es mío, viene de mí y no me imagino una vida sin él, tuve el valor de quedármelo, mis papás me apoyaron’’ detalla.

Presentaron la denuncia ante el Ministerio Público del estado de Hidalgo, doctores hicieron las valoraciones correspondientes, acudió con una ginecóloga y de acuerdo con la experiencia de la víctima, fue un proceso frustrante y de desesperación, pues las autoridades actuaron después de 72 horas y en ese tiempo el agresor podía darse a la fuga.

Federico efectivamente estuvo prófugo durante un año. Regresó a la comunidad de Yolotepec. Se encontraba en uno de sus terrenos y cuando la madre de Karina se enteró, llamó al Ministerio Público para su detención. Federico intentó huir del sitio pero finalmente fue arrestado y puesto tras las rejas después de un proceso judicial. Sin embargo, a decir de Karina, su abogada defensora se vendió por la cantidad de 70 mil pesos y los hijos de Federico pagaron para que la condena de 30 años de cárcel, se redujera a tan solo 8 años.

Actualmente, Karina sigue con su vida en compañía del apoyo de su familia y viendo crecer al hijo que decidió conservar. Hasta el momento no ha aceptado ningún apoyo por parte de Federico, quien cuenta con una orden de restricción y tiene prohibido salir de su vivienda y del país.

Karina concluye y reconoce que cuando se es víctima de violencia, lo más importante es denunciar, hacerse escuchar: ‘’No tengan miedo por más grande que sea la situación. Acérquense a una persona cuéntenselo antes de que sea demasiado tarde’’.

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