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Pospornografía, llave para “rehumanizar el acto sexual”

Por Eduardo Martínez

“Necesitamos articular el arte y la pornografía para buscar nuevas maneras de explorar el sexo, que vayan más allá de los modelos preestablecidos por el capitalismo”, recomendó Fabián Giménez Gatto, doctor en Filosofía por la Universidad Iberoamericana y catedrático de la Facultad de Bellas Artes (FBA) de la UAQ.

Para el autor de más de seis libros vinculados al estudio de la temática –entre los cuales se encuentran los títulos ¿Qué hacer después de la orgía? y Erótica de la banalidad–, la pornografía, tal como se entiende en la actualidad, se limita a una transformación del erotismo en mercancía, al manifestarse como una simulación mediante la cual los actores pueden ganar dinero.

 

“La actividad pornográfica, como la ofrece la industria de los videos para adultos, no pasa de ser un trabajo, y como todo trabajo es sólo un mal necesario”, remarcó.

En el marco de la conferencia magistral “Visualidades Pospornográficas: Retrato e Inter-retrato Hardcore” ofrecida durante el Primer Simposio sobre Pospornografía y Cultura Visual “No por no” –organizado por la FBA–, Giménez Gatto advirtió que es necesario replantear la pornografía para “rehumanizar el acto sexual, mostrando que va más allá de la sola penetración”.

Manifestó que aparte de presentarse como una actividad enfocada exclusivamente a la obtención de beneficios económicos, la pornografía tradicional deshumaniza porque “reduce el encuentro sexual a la genitalidad, descontextualizando por completo el acto sexual y despojándolo de su individualidad”.

Como alternativa a la industria del entretenimiento para adultos, Giménez Gatto propuso el desarrollo de una cultura pospornográfica que, afirmó, sería una cultura donde los actos sexuales explícitos y los desnudos, se muestran “dentro de un contexto estético que permita al observador acceder a la realidad del acto sexual tal como es, sin las barreras que presenta el porno tradicional.

“Esta cultura pospornográfica, que a diferencia de la pornografía se expondría de forma gratuita, tendría que ir engarzada con el arte para introducir el acto sexual dentro de un contexto narrativo, un contexto erótico”, consideró.

 

Colectivo Gran Guiñol de Querétaro es reconocido a nivel internacional

Aunque Fabián Giménez aseguró que en México hay un brote de manifestaciones pospornográficas que él consideró interesantes, manifestó que las condiciones culturales del país no permiten el desarrollo completo de la pospornografía a corto plazo.

“Aquí mismo en Querétaro hay propuestas muy interesantes. El Colectivo Gran Guiñol, donde participa Felipe Osornio, alumno de la FBA, está muy reconocido a nivel internacional como uno de los pilares del performance pospornográfico, sin embargo hay pocas manifestaciones de pospornografía que vayan más allá del performance, hay poco desarrollo de las manifestaciones visuales, por ejemplo”, advirtió

“Hay muchos obstáculos culturales para el desarrollo de las demás manifestaciones pospornográficas, los modelos establecidos por el porno tradicional, muy consumido en México, y por el cine hollywoodense, son dos ejemplos.

“Sin embargo, creo que con el tiempo se desarrollarán manifestaciones más interesantes de pospornografía. El cine de Carlos Reygadas es otro ejemplo de lo que se puede hacer con escenas sexualmente explícitas al dotarlas de belleza narrativa”, expresó.

Otro propósito de la pospornografía, de acuerdo con Giménez Gatto, es superar a Sade en el sentido de “retirar del acto sexual las nociones de víctima y victimario, para despojarlo de toda violencia y transformarlo en un acto de encuentro con el otro, una muestra de tacto”.

Giménez Gatto destacó que las ideas de Sade son uno de los pilares de la pornografía comercial, al presentar toda relación genital como un acto de dominación. Sin embargo, manifestó que a través de las manifestaciones pospornográficas, se puede romper con el vínculo que ejerce Sade en la concepción actual de la sexualidad, saliendo de lo que Michel Foucault llamó “sexualidad disciplinaria”.

“Debemos romper el esquema de una sexualidad disciplinaria donde se nos asigna un rol que no podemos romper. Aun dentro de la orgía existen estos pontífices que dictaminan quién penetra y quién es penetrado, por lo que debemos buscar un esquema alternativo que vaya de la penetración al tacto”, señaló.

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