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Pretende Iglesia Católica recuperar espacios de poder en Querétaro

El narcisismode Faustino Armendáriz choca por completo con el discurso del papa Francisco: Efraín Mendoza Zaragoza

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Calles cerradas, partidos de futbol pospuestos y la Alameda Hidalgo llena de fotografías del obispo Faustino Armendáriz Jiménez. Éstas son algunas de las consecuencias de la celebración del 150 aniversario de la erección de la Diócesis de Querétaro.

Desde diciembre del 2013, fue inaugurada una exposición fotográfica para conmemorar el acontecimiento religioso. En su momento, la exposición, que se realizó en las rejas de la Alameda, despertó críticas por parte de algunos sectores, principalmente debido a que 46 de las 134 imágenes mostraban al obispo Armendáriz como protagonista.

Posteriormente, el jueves 6 de febrero fueron cerradas algunas calles para realizar una procesión desde La Cañada. Una ella fue la Calzada de los Arcos. A diferencia de lo sucedido el día anterior en relación a la visita de Enrique Peña Nieto, las voces de inconformidad respecto a este segundo cierre de calles fueron menos.

 

El viernes 7 se realizó otra procesión desde el Templo de la Santa Cruz hasta el Estadio Corregidora. Aunque en esta ocasión no hubo un cierre de calles como tal, sí se llegó a entorpecer el tránsito en algunas zonas como la Avenida Constituyentes.

El objetivo de la peregrinación era conducir a los fieles hasta un evento masivo para cuya realización fue necesario posponer un partido de Gallos Blancos contra Veracruz, que debió haberse celebrado en esa fecha.

De acuerdo con el sociólogo Efraín Mendoza Zaragoza, esta situación obedece a un esquema en el que la Iglesia Católica se siente, de alguna forma, excluida de ciertos sectores del poder y busca recuperar nichos y espacios con los que contó durante otras etapas históricas.

Mendoza Zaragoza indicó que en esas demostraciones de fuerza hay una persistencia en mantener vivos ciertos “sueños de restauración” y de “recuperar un poder que tuvieron en siglos anteriores” y que perdieron como consecuencia de las leyes de Reforma y de la proclamación del Estado laico.

“Yo diría que la Iglesia vive la definición constitucional del Estado laico como una pesadilla que desean que termine, y han estado durante siglo y medio buscando las formas de darle la vuelta a esta definición constitucional.

“Por ejemplo, el año pasado vimos con asombro cómo el estado de Querétaro fue “consagrado” al Inmaculado Corazón de María en un acto público, con la presencia de los Poderes del Estado. A mí lo que más me asombró fue que la sociedad local, que hoy es plural y ya no es confesional sino diversa, no contara con la participación de voces en contra”, manifestó.

En este sentido, el académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales señaló que aunque no lo parezca, esta cercanía entre la Iglesia Católica y el poder político tiene impacto en la vida ciudadana, aunque no se compara con la que se ejercía en otros momentos cuando la Iglesia poseía el poder que ahora busca recuperar mediante demostraciones públicas de su fuerza.

“La Iglesia añora los tiempos en los que el presupuesto público contemplaba partidas para sostener el culto divino como en 1830, por ejemplo. Añoran los días como cuando en 1947 fue coronada la Virgen de El Pueblito con un pergamino firmado por diputados locales mediante el cual se declaraban súbditos de la Virgen; aunque la definición constitucional no permitía este tipo de actos”, explicó Efraín Mendoza.

También manifestó que este tipo de situaciones son ‘completamente incompatibles’ con la realidad del siglo XXI y que lo que calificó como “narcisismo” por parte de Faustino Armendáriz choca por completo con el discurso del papa Francisco.

“El narcisismo del obispo Faustino tendría que ser también objeto de la crítica que el papa Francisco hizo frente al narcisismo de los papas, frente a los cardenales que exigen todavía hoy ser tratados como príncipes de la Iglesia.

“Me parece que esas son contradicciones internas de la propia institución que hablan de que la Iglesia católica no es ya una institución monolítica, sino que es una institución que está atravesada también por los conflictos y las aspiraciones sociales, aunque acaban imponiéndose discursos más bien restauradores”.

“Sorprendente” que las televisoras hayan aceptado cambiar el horario del futbol

Por su parte, Gabriel Corral Velázquez, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, advirtió que no es algo nuevo que la Iglesia salga a las calles, aunque destacó que es llamativa la influencia que tuvo para recorrer de fecha el partido de futbol Querétaro-Veracruz.

“Que las televisoras hayan accedido a mover el juego al domingo me parece sorprendente porque no es muy dado que las televisoras acepten moverse cuando tienen muy establecidas sus pautas de venta y sus pautas de publicidad.

“Por otro lado, y no sólo con la Iglesia Católica, sino también con otras instancias como cuando vino el presidente Peña Nieto, estamos viendo mucho acaparamiento de espacios que deberían ser espacios plurales. Eso es lo que quizá tendríamos que empezar a reflexionar, porque se rompe esa pluralidad que deben tener los espacios”.

En este sentido, Corral Velázquez consideró que si la Iglesia Católica pudo hacer uso del espacio, entonces los miembros de otras religiones también tendrían que acceder al mismo cuando requieran realizar eventos de este tipo.

“Estos espacios deben estar abiertos para manifestaciones de cualquier tipo pero vemos que no sucede, retomando el caso del día 5 es que en ocasiones se bloquea a manifestantes y lo que estamos viendo es como se han ido rompiendo ciertos espacios en beneficio de quienes tienen poder o posibilidades económicas”, advirtió el académico.

Manifestó que hay ‘muchos intereses’ detrás de la cesión del Estadio Corregidora a la Iglesia Católica y que las dos televisoras que manejan gran parte del futbol mexicano forman parte de la misma articulación de control de la que podría formar parte la promoción de cierta ideología vinculada con la Iglesia.

Finalmente, expresó su deseo de que en algún momento haya fotografías de otros credos en la Alameda e indicó que un Estado democrático se caracteriza por la posibilidad de que cualquier credo o grupo político sea visible y pueda manifestarse.

 

Sobre esta cuestión en particular, el sociólogo Efraín Mendoza señaló, en tono irónico, que “cuando haya oportunidad, la Iglesia debería prestar la Catedral para un partido de futbol”.

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