Información

Prevalece cultura de la opacidad en servidores públicos

Antes la información se entendía más como un patrimonio de la autoridad que como un derecho de la población, señaló el primer comisionado de la CEIG

Por: David Eduardo Martínez Pérez / Carlo Aguilar

Jesús Uribe Cabrera, primer comisionado presidente de la Comisión Estatal de Información Gubernamental (CEIG), manifestó que no ha sido fácil construir una cultura de la transparencia en los servidores públicos debido a que prevalece una cultura de la cerrazón y de la opacidad.

Quien presidió el organismo de 2003 a 2005 señaló que antes la información se entendía más como un patrimonio de la autoridad que como un derecho de la población.

Aunque consideró que el trabajo realizado por la Comisión en los últimos 10 años ha sido ‘provechoso’, indicó que se necesitan todavía muchos cambios para que se comprenda a la información como un derecho universal más que como un privilegio o una herramienta para periodistas.

“Es un derecho fundamental que va más allá del ejercicio periodístico, como luego se cree. Se solicita sobre todo información sobre temas financieros hay que establecer esquemas de transparencia más sólidos. Hemos tenidos mejoras aunque ha habido deficiencias.”

Sin embargo, reconoció la labor de los medios electrónicos para consolidar el ejercicio de la transparencia, principalmente de parte de las autoridades obligadas a entregar información a quienes la solicitan.

“Cuando salió la ley de acceso a la información en el 2002 se establecían obligaciones de transparencia y muchos sujetos obligados se limitaban a cumplir la ley al mínimo. Hoy tienen la obligación de utilizar medios electrónicos para dar a conocer su información.”

El ex comisionado indicó que los sujetos obligados a entregar información deberían colgar la mayor cantidad de datos en sus portales web para que disminuya la necesidad de realizar solicitudes de acceso a la información gubernamental.

Sobre el conflicto entre la comisión y el Poder Legislativo cuando se buscó integrarla a la CEDH, Uribe consideró que se trató de un periodo de “desgaste” tanto a nivel político como de imagen. Sin embargo, reconoció la necesidad de la lucha y señaló que de haberse llevado a cabo la fusión, no se podría procesar a los funcionarios que no entregan información.

“La diferencia entre ambas comisiones está en que la CEDH emite recomendaciones y la CEIG resoluciones con carácter vinculatorio. Ante un desacato de la CEIG podía iniciarse un proceso contra el funcionario por abuso de autoridad; si se hubieran fusionado, esta posibilidad se habría perdido”, explicó.

“Darle más dientes” a la CEIG

Sobre el contexto actual dentro de la CEIG, el ex comisionado señaló diversas modificaciones que tendrían que realizarse para “darle más dientes” al organismo. Entre las modificaciones recomendadas, el catedrático de la Facultad de Derecho recomendó la de las entidades de fiscalización que actualmente dependen del Poder Ejecutivo.

“Necesitamos darle dientes a la Comisión y hacer una reingeniería de los órganos fiscalizadores. Mientras los órganos de fiscalización estén en el Poder Ejecutivo, no funcionarán, porque serán a la vez juez y parte. Necesitamos que los órganos de control interno sean distintos del poder al que vigilan”, advirtió.

Por otra parte, valoró positivamente las facultades que posee la CEIG en relación con otras comisiones estatales, pues mientras aquí son sujetos obligados hasta los partidos políticos, a nivel federal apenas se exige información al Poder Ejecutivo.

También advirtió que la CEIG es un elemento importante para evitar la corrupción en otras dependencias, o por lo menos reducirla a la mínima expresión posible.

“El fenómeno de la corrupción no ha desaparecido. Las comisiones de acceso a la información no pueden evitar los esquemas de corrupción, los pueden minimizar, eso sí, pero no es infalible la Comisión”, manifestó

Finalmente otorgó su visto bueno a la gestión de Javier Rascado al frente de la CEIG y se mostró crítico con los comisionados anteriores, a quienes calificó como “incapaces” para cumplir con ciertas expectativas que se albergaban para la Comisión.

“La entrada de Javier Rascado contrastó la ineficacia de la Comisión anterior. Él está en esa instancia porque considero que los comisionados anteriores no cumplieron las expectativas y dilapidaron el capital político, echaron por los suelos el prestigio ganado a nivel nacional por pelearse con todas las autoridades”, finalizó.

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